Si Claver-Carone es el martillo que golpea la economía cubana, Jeremy Lewin es el operador que maquilla el golpe con un discurso humanitario falso. Pero cuidado, cubano de a pie, porque Lewin es quizás el más peligroso de los dos: es el que diseña la propaganda para que tú creas que tu sufrimiento es culpa de tu gobierno, y no del bloqueo que él mismo administra.
La matemática del cinismo
Cuando el huracán Melissa azotó el oriente de Cuba, el gobierno de Estados Unidos hizo lo que mejor sabe hacer: montar un espectáculo mediático. Funcionarios de la administración Trump no dejaron de hablar de su «generosa» ayuda humanitaria. Pero los números hablan más que los discursos.
Según documentos oficiales de Catholic Relief Services, el total real enviado por Estados Unidos ha sido de $1,582,422.62, aproximadamente 157,226 kg. Esto equivale a 6,012 kits de alimentos con bolsas de arroz (5 lb), frijoles negros (1 lb) y aceite vegetal (3.78 litros), entre otros productos.
Suena bonito, ¿verdad? Pero hagamos cuentas. El bloqueo económico de Estados Unidos le cuesta a Cuba más de 5.000 millones de dólares al año solo en daños económicos directos. Millón y medio es una gota de agua en el desierto, y Lewin lo sabe.
La estrategia del «culpable eres tú»
Lewin tiene un discurso repetitivo y vacío: dice que la crisis en Cuba «no guarda relación con el bloqueo petrolero», que el gobierno cubano tiene «miles de millones» y que no los usa para comprar alimentos. Es la falacia perfecta del manipulador. Sabe perfectamente que las sanciones financieras impiden que cualquier banco del mundo negocie con Cuba sin ser multado. Sabe que el bloqueo naval encarece los fletes y los seguros.
Pero Lewin no busca la verdad; busca la coartada. Quiere que el cubano de a pie —el que hace cola para el pan, el que apaga la luz para ahorrar combustible— mire al Estado cubano y se enoje. Quiere que olvides que es su gobierno, el de Trump, el que te impide comprar medicinas en Miami o adquirir repuestos para los generadores eléctricos.
El verdadero rostro del imperio
Lo más cínico de todo es la condición: Lewin ha declarado abiertamente que «nada de este Gobierno (de EEUU) llegará jamás al régimen cubano». Es decir, la ayuda no es para aliviar el sufrimiento del pueblo; es para comprar voluntades y crear divisiones. Mientras Lewin reparte latas de atún con cámaras de televisión, Claver-Carone bloquea el suministro de petróleo venezolano, dejando a la isla sin combustible para transportar esos alimentos.
Es el mismo cuento de siempre: tapan el sol con un dedo. Lewin no alivia el sufrimiento, lo explota para culpar a la víctima.
Cubano de a pie, no compres la farsa
Lewin y Claver-Carone son un binomio perfecto: el primero asfixia tus recursos, el segundo manipula tu mente. Lewin no te ve como un ser humano; te ve como un número en un informe de USAID, una estadística que justifique su próximo ascenso en el Departamento de Estado.
El futuro de Cuba no está en un pacto abstracto entre iguales imaginarios. El futuro lo escribieron Martí, Fidel y Raúl: evitar a toda costa que el imperio vuelva a poner un pie en esta tierra libre. Esa es la línea. No hay otra. La ayuda de Lewin es la propaganda del verdugo. El bloqueo de Claver-Carone es la sentencia de muerte económica. La resistencia es tu único camino.
Cuba no se rinde. Ni con corruptos, ni con burócratas. ¡Cuba vencerá!
Ángel González
Fuente: Razones de Cuba























