El pasado lunes 21, con título a siete columnas en la portada del diario El País, Gabriel Gurméndez, presidente del directorio de ANTEL por segunda vez (lo fue anteriormente durante el gobierno de Jorge Batlle) difundió los resultados económicos del organismo correspondientes al ejercicio 2021, que, según él, son los mejores desde 2005.
Según el rotativo, “si bien la compañía mantuvo su nivel de ingresos operativos “casi igual” a los del año anterior, la explicación de los mejores resultados se debe principalmente por un crecimiento en la cantidad de usuarios (en móviles, datos y telefonía fija) y en el nivel de tráfico, así como por un manejo “profesional y austero” de los gastos operativos que también se redujeron”.
En criollo: aumentó el consumo pandemia mediante, mientras redujeron significativamente la cantidad del personal y las inversiones en infraestructura y otras.
En 2021 ANTEL redujo la plantilla en 386 trabajadores y trabajadoras y mantuvo sus inversiones en los niveles más bajos de la historia en el organismo (solamente 38 km de fibra óptica tendidos, menos de 50 radiobases instaladas, nada en cable submarino, nada en el datacenter José Luis Massera, nada en el ANTEL Arena, nada de nada).
Sin embargo, Gurméndez no duda en mentir con descaro al afirmar que en 2021 el organismo realizó inversiones por más de USD 145 millones. Si no realizó las inversiones que señalábamos antes, ¿de dónde sale esa cifra?
Daniel Larrosa, director del Frente Amplio en la telefónica estatal y pública, denunció en La Diaria que lo que se hizo fue cambiar el método para calcular las inversiones. “Están invirtiendo menos, notoriamente menos, están 15% por debajo de 2019, que fue el año de menor inversión en el quinquenio pasado”, dijo al mismo medio. “Están contabilizando el pago de espectro en la inversión”, que anteriormente “iba de aportes a Rentas Generales” y equivale a unos “25 millones de dólares de diferencia en inversiones”.
Se incorporaron también a las cifras de inversión “los swaps de los cables submarinos” (contratos de intercambio de servicios en el caso de que los cables dejen de prestar servicio), “donde no hay un pago real, y eso, que representa otros 25 millones de dólares, cuestionó Larrosa, quien aseguró a la Diaria que “nos cuentan un cuentito de hadas”.
Si sacamos esos USD 50 millones de los 145 millones que publicitó Gurméndez, no solamente no estamos en niveles de inversión altos, sino probablemente en los más bajos de la historia reciente del ente, por lo que Larrosa señaló que “ahora están usufructuando inversiones que se hicieron durante los últimos diez años”, lo que “puede dar resultado un par de años más, pero no mucho más”.






















