Naciones Unidas y la Unión Europea rechazan posición del gobierno español de autonomía de Marruecos en el Sahara Occidental

El pasado 18 de marzo el mandatario español, Pedro Sánchez, comunicó al monarca marroquí, Mohamed VI, que consideraba reconocer “la posibilidad de la autonomía de Marruecos en relación al Sahara Occidental como la manera “más realista” para terminar con el conflicto” histórico con el pueblo y el Frente Polisario.

La decisión del gobernante español produjo la inmediata reacción del Frente Polisario quien escribió en su cuenta oficial de Twitter que el estado español sucumbía al “chantaje y la política del miedo utilizada por Marruecos”.

“España sucumbe ante el chantaje y la política del miedo utilizada por Marruecos. Es una posición que no se corresponde con la responsabilidad política y jurídica de España” y “condicionará su papel en la resolución del conflicto”, señaló la organización que representa al pueblo del Sahara Occidental

La decisión de la administración de Pedro Sánchez, que es avalada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha generado críticas en sus en el Ejecutivo y el Legislativo, así como el rechazo de la Unión Europea (UE) y la ONU.

La Unión Europea declaró “que el estatus de autonomía que reclama Pedro Sánchez para la monarquía marroquí, debe resolverse políticamente y conforme a las normas de las Naciones Unidas”, resalta el portal KaosenlaRed, que agrega que la solución, de acuerdo a la posición de la UE, la resolución del conflicto tiene que ser “justa, realista pragmática, sostenible en el tiempo y mutuamente aceptada”.

El anuncio de Pedro Sánchez tuvo como efecto inmediato, además, “una crisis diplomática de proporciones con Argelia”.

Argelia ha mantenido, históricamente, una postura de amistas y reconocimiento al pueblo y la causa saharaui, por lo que una vez conocida la decisión de Sánchez, resolvió retirar su embajada de España.

Hasta el momento, “ni siquiera Estados Unidos ni Francia solidarizaron con Sánchez”.

Por su parte, Naciones Unidas señaló “que el conflicto entre Marruecos y el Sahara Occidental tiene que encontrar su solución mediante un derrotero político que, con el concurso de Bruselas, comprometa y satisfaga a ambas partes”.

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