Marcela Brignoni (*)
Mientras escribo esta nota las mujeres organizadas de los movimientos feministas escriben sus proclamas hacia un nuevo 8M.
Sin importar que colectivo de mujeres la esté escribiendo ahora sé que en el centro estará la vida.
¿Cuales son las reivindicaciones del movimiento feminista este 8M?
En primer lugar, la paz para los pueblos oprimidos. Esta reivindicación histórica de los movimientos feministas caracterizados por su internacionalismo ha atravesado todos los tiempos.
El 8 nos convoca a la solidaridad con el pueblo Palestino y el pedido urgente del cese al fuego en la franja de Gaza.
Denunciamos la crisis económica que atraviesa nuestro país.
Las cifras de infantilización de la pobreza, así como de mujeres pobres son alarmantes más del 10% de los hogares monoparentales con jefatura femenina están bajo la línea de pobreza, esto ha impactado ineludiblemente en la vida de nuestras niñas y niños.
El ascenso de la infantilización de la pobreza transcurre bajo la mirada de los gobernantes en forma vergonzosa, el 44% de nuestras niñas y niños crecen en el 20% de los hogares más pobres, así como las infancias de cero a seis años son 3.3 veces más pobres que los adultos mayores de 65.
Demandamos el acceso al trabajo digno y disminución de la brecha salarial.
En el mundo del trabajo ha aumentado la incorporación de las mujeres, sin embargo, la ocupación total de la población en las diferentes ramas de actividad presenta claras diferencias de género.
El trabajo feminizado en materia de cuidados, servicio doméstico y salud son aquellos de menores ingresos, históricamente con mayor informalidad y mayor vulnerabilidad de derechos laborales.
En materia salarial, el ingreso de las mujeres asciende al 78% del total del 97 % de los ingresos que perciben los varones, las mujeres trabajamos menos horas de trabajo remunerado producto de la carga del trabajo no remunerado.
El resultado sigue siendo menor ingreso a más horas trabajadas; la brecha salarial dista mucho de resolverse especialmente en los hogares monoparentales con jefatura femenina. Es urgente en este contexto saldar la deuda histórica con las mujeres entendiendo que dedicamos el triple de carga horaria que los hombres al trabajo no remunerado, siendo las que sostenemos el hogar y la vida.
“Eso que llaman amor es trabajo no pago” y equivale a un 23% del PIB en nuestro país.
Reclamamos nuestro derecho a una vida libre de violencia basada en género. El Ministerio de Interior reportaba en los primeros meses del 2023 una denuncia de violencia basada en género cada doce minutos. Los últimos informes de percepción de las múltiples formas de violencia basada en género reportan que el 75% de las mujeres mayores de quince años declaran haber sufrido violencia basada en género, estas comprenden las violencias sexuales, acoso en el trabajo y en los centros de estudio, acoso callejero, violencia simbólica y obstétrica, son algunos ejemplos.
El patriarcado y el Estado ausente nos quita el derecho a la vida.
A su vez la Fiscalía General de la Nación reportaba en el mes noviembre de 2023 treinta y ocho casos de mujeres que perdieron la vida en manos de varones, a esa fecha doce de esos homicidios habían sido caratulados como femicidios.
A esta triste realidad se le agrega dos alarmantes nuevas formas de violencia: la violencia vicaria (aquella que recae sobre los hijos de la víctima para infringir dolor) y un nuevo fenómeno los homicidios de mujeres en caso de “ajustes de cuentas”; más allá de lo controversial de este concepto, estos homicidios (a diferencia de los varones quienes son ultimados en la calle) suceden en el domicilio de la víctima y en un alto porcentaje los victimarios están relacionados o son conocidos.
Si bien en el año 2019 la violencia basada en género fue declarada por Tabaré Vázquez como emergencia nacional, los resultados a la fecha no son alentadores, en materia de política preventiva la casi nula asignación de recursos, el desmantelamiento de Inmujeres; con consecuencias en los territorios en los cuales se han retirado los dispositivos de atención primaria y en otros casos donde el equipo técnico y las capacidades han disminuido; visibilizan la falta de compromiso y voluntad política del gobierno nacional ante esta emergencia.
Hacemos un llamado de atención a nuestro sistema político sobre nuestros derechos a la actividad política, más y mejor democracia requiere una democracia paritaria que nos represente a todas y todos. En Uruguay las cifras de participación de las mujeres en cargos públicos o de decisión distan mucho de aproximarse a la composición por género de nuestra sociedad. Todos y todas debemos asumir este dato de la realidad como un desafío para la fortaleza democrática.
Nos comprometemos con la defensa del ambiente y políticas de mitigación del cambio climático.
Las mujeres sostenemos la vida, así como depredan nuestros cuerpos sabemos de las consecuencias de la depredación del ambiente y como el cambio climático arremete en nuestra vida cotidiana. El año pasado en particular, la mala gestión de la crisis hídrica privó a las mujeres más vulnerables del derecho del recurso del agua, en nuestras proclamas seremos muy claras en la defensa de garantizar la universalidad de este derecho humano, por eso nos pronunciamos contra del plan Neptuno.
La descentralización del 8M promueve la visibilidad de las demandas del territorio, en particular la Red de Feminismos de la Costa de Canelones rechaza la construcción de la autopista planificada por el Ministerio de Transporte cuyo trazado compromete los emprendimientos rurales de la zona y el recurso natural de la Laguna del Cisne.
Reivindicamos la soberanía alimentaria, el acceso a la tierra para producir, recursos y planes para las agricultoras familiares y sistema de cuidados para las mujeres que viven en los ámbitos rurales.
La derecha ha venido a retirar lo público de nuestras vidas, estaremos atentas a su retórica que apela al peor de los discursos del patriarcado, demonizando a los movimientos feministas y a las mujeres como estrategia para vulnerar nuestros derechos adquiridos.
(*) Militante de la red de feminismos de la Costa Canaria e integrante de la Comisión Nacional de Género del Partido Comunista de Uruguay (PCU).
Marcha por el Día Internacional de la Mujer del año pasado encabezada por las mujeres de las ollas populares. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS.






















