Las fuerzas policiales israelíes asesinaron este lunes 15 de agosto a un palestino durante el allanamiento de viviendas a ciudadanos en la zona de Jerusalén Oriental.
Para fundamentar su accionar la versión oficial brindada por las fuerzas policiales fue que el ciudadano palestino tuvo “la intención de atacar a los agentes”.
Bajo este argumento, señala el medio de prensa Palestina Libre, se procedió a “cerrar el caso sin ningún tipo de investigación ni responsabilidad o rendición de cuentas”.
De acuerdo a la versión de las fuerzas policiales sionistas el ciudadano palestino “había intentado apuñalar a los agentes durante una redada”, realizada en la madrugada en Jerusalén Oriental”.
El medio de prensa informó que el “joven fallecido (…) se encontraba dentro de su dormitorio” y “fue asesinado con un arma con silenciador”, en el momento en que los agentes israelíes ingresaban a la vivienda.
El reporte oficial agrega que los agentes buscaban armas ilegales en el vecindario y que cuando llegaron al lugar, “el hombre, armado con un cuchillo, intentó apuñalarles”.
El padre del palestino asesinado, declaró a “la prensa que los agentes habían golpeado la puerta de su casa a las 3:30 de la madrugada y después utilizaron explosivos para volar la puerta”.
De acuerdo a estas declaraciones, “la policía había disparado tres balas, una de las cuales alcanzó en la cabeza a su hijo”, quien quedó “sangrando en el suelo de la casa mientras la policía registraba el apartamento. Simplemente, fue asesinado a sangre fría y sin motivo alguno”, denunció el padre del palestino ejecutado, quien rechazó la versión del intento de ataque a los agentes por parte de su hijo.






















