El FA y el protagonismo popular

En estos días hay dos aniversarios, estrechamente relacionados, que expresan dos momentos distintos del largo proceso de acumulación de fuerzas del pueblo hacia la emancipación social: los 53 años del primer acto callejero del Frente Amplio y los 40 años de la liberación del general Líber Seregni, luego de 10 años en las cárceles del fascismo.

Entre un hecho y el otro pasaron nada menos que el golpe de Estado, la Huelga General, la dictadura fascista, la resistencia, la cárcel y la recuperación de la democracia. Pero hay elementos sustanciales comunes: el FA, Líber Seregni, la lucha por la democracia y la libertad y el protagonismo popular organizado, la militancia frenteamplista.

Hay muchas maneras de pararse ante el 26 de marzo, pensar la relación entre estos dos aniversarios, qué tienen en común, cómo esto se expresa en el presente y se proyecta hacia el futuro, es la que intentaremos recorrer este año.

Hace 53 años, el FA, nacido un mes y poco antes, tenía su bautismo de calle. El 26 de marzo de 1971 fue un gran acto, el más grande conocido hasta ese momento, pero fue mucho más que eso.

La unidad de la izquierda, la gran conquista estratégica del pueblo uruguayo en su camino hacia la emancipación social, se basa en un programa común, en organismos comunes de participación, decisión y dirección, en la conjunción de una coalición de partidos y sectores y un movimiento de pueblo organizado en los Comité de Base, todos estos fueron y son factores fundamentales, pero también lo son las candidaturas y la lucha comunes.

El 26 de marzo de 1971 una multitud abrazaba la esperanza y, en un nuevo nivel cualitativo dado por la unidad sin exclusiones de la izquierda, reafirmaba la presencia de la clase obrera y el pueblo como sujetos políticos independientes. Se abría un nuevo ciclo histórico en el Uruguay y entraba en crisis el principal instrumento político de hegemonía de las clases dominantes: el bipartidismo.

La enorme multitud fue la protagonista principal del acto, pero también lo fue, y en grado superlativo, el general Líber Seregni, en su primer discurso como candidato presidencial del FA.

El discurso de Seregni el 26 de marzo de 1971 tiene un enorme valor histórico, por su claridad, por su valentía política y por su visión estratégica.

Seregni definió que era lo que esa noche se expresaba en las calles: “El Frente Amplio no es una ocurrencia de dirigentes políticos; el Frente Amplio es una necesidad popular y colectiva del Uruguay”

Destacó, en una definición que mantiene una enorme vigencia, las razones del fracaso de las propuestas de los dos partidos históricos de la derecha, el blanco y el colorado: “Las dos vías tomadas no enfrentaron el obstáculo decisivo para el desarrollo nacional, y ese obstáculo es la oligarquía, es decir, la trenza bancaria terrateniente y de intermediación exportadora, el grupo social que domina y acapara la tierra, el crédito, los canales de comercialización de nuestros productos. Sus centros de poder siguieron intactos, determinando nuestra economía, estrangulando al país, beneficiándose de las energías de nuestro pueblo, apropiándose y desviando el esfuerzo nacional”.

Subrayó la amplitud de la unidad que se había logrado construir y afirmó que ese nivel de unidad de pueblo solo era comparable con la lograda en torno a Artigas: “Nunca se abrió un cauce tan ancho para la unidad popular como en estos momentos. Nunca, salvo con Artigas. También junto a él el pueblo oriental se unió, para enfrentar a la oligarquía y al imperialismo de la época. Y hoy volvemos a lo mismo. Por eso el pueblo, por eso el Frente Amplio es el legítimo heredero de la tradición artiguista y toma sus banderas y su ideario”.

Planteó la vocación de poder del FA, el objetivo de lograr el gobierno y el rol que tendría el pueblo organizado para conquistarlo y luego para ejercerlo: “El instrumento del pueblo será el gobierno, el gobierno del pueblo al servicio del pueblo, con la participación y contralor del pueblo”.

Seregni culminó aquel histórico discurso con una evocación a Artigas que hoy, 53 años después, sigue emocionando: “Padre Artigas: aquí está otra vez tu pueblo; te invoca con emoción, y con devoción y bajo tu primera bandera, rodeando tu estatua, este pueblo te dice otra vez, como en la patria vieja, ¡Padre Artigas guíanos!”.

El poder, sus expresiones principales, la oligarquía, los militares y civiles fascistas y el imperialismo, entendieron en profundidad la importancia de lo que nacía y desataron la violencia para impedir su avance. 

Apenas dos años después de su fundación el FA fue prohibido, Seregni y otros dirigentes, en particular militares democráticos y revolucionarios, fueron encarcelados, miles de trabajadores y trabajadoras, intelectuales, estudiantes, fueron perseguidos, encarcelados, asesinados, desaparecidos, obligados al exilio. Pero el Frente Amplio resistió.

Hace 40 años la lucha popular arrancó al general Liber Seregni de la cárcel, su recibimiento fue un acto de miles, en plena dictadura y con el FA proscripto. Otra vez Seregni hizo un discurso histórico: “Somos una fuerza constructora, obreros de la construcción de la patria del futuro”.  Otra vez miles, venciendo el miedo y la represión, fueron protagonistas y proclamaron a viva voz y a pura presencia la vigencia del FA.

Hoy, en 2024, cuando tenemos el enorme desafío de recuperar para el pueblo el gobierno con el FA y, con el pueblo como protagonista, promover un nuevo ciclo de transformaciones sociales, es imprescindible recordar esas dos fechas entrañables, parte de lo mejor de lo que somos.

Por eso este 26 de marzo las y los frenteamplistas nos volvemos a reunir, a juntar, con nuestras banderas y con la decisión de seguir siendo protagonistas de la construcción de la pública felicidad, con Artigas, con Seregni, con nuestra hermosa historia.

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