UJC
La situación de calle constituye hoy una de las expresiones más duras de la desigualdad social en Uruguay. Detrás de cada persona que vive a la intemperie existen trayectorias marcadas por múltiples vulneraciones: problemas de salud mental insuficientemente atendidos, consumos problemáticos, violencias institucionales, expulsión temprana del sistema educativo, dificultades de acceso al trabajo, experiencias de privación de libertad, rupturas familiares y comunitarias. Lejos de ser el resultado de decisiones individuales, la situación de calle es una problemática compleja y estructural que interpela al conjunto de la sociedad.
Los datos y la realidad cotidiana muestran que el fenómeno ha crecido en los últimos años. Las bajas temperaturas que ya comienzan a sentirse vuelven aún más urgente una situación que afecta directamente la salud, la integridad y, muchas veces, la vida de quienes la padecen. Frente a esta emergencia, no alcanza con mirar para otro lado. Junto con el crecimiento de la situación de calle, existe otro fenómeno preocupante: la naturalización de esa realidad. Nos acostumbramos a convivir con personas durmiendo en plazas, bajo techos improvisados o en las entradas de los comercios. Corremos el riesgo de que la emergencia se vuelva paisaje y de que la indiferencia termine ganándole a la empatía.
Por eso, el pasado jueves en La Huella de Seregni, la Unión de la Juventud Comunista (UJC) lanzó su Campaña de Abrigo 2026 bajo una consigna tan sencilla como necesaria: «Rebelate ante la indiferencia, organizá la solidaridad». El lanzamiento contó con la participación de Jhony Saldivia, integrante de la Mesa Representativa del PIT-CNT; Tatiana Antúnez, diputada; y Natalia Díaz, diputada y secretaria general de la UJC. Además, la actividad tuvo la calidez artística del cantautor Gerardo Dorado, «El Alemán».
La iniciativa busca recolectar ropa de abrigo e insumos de higiene para colaborar con las personas en situación de calle y reforzar la campaña solidaria que desarrolla anualmente el PIT-CNT. Se trata de un aporte modesto frente a un problema enorme, pero también de una señal política y humana: frente a la exclusión, elegimos la organización; frente al individualismo, elegimos la solidaridad.
Queremos ser claros: esta campaña no pretende reproducir una lógica asistencialista ni una relación vertical entre quienes ayudan y quienes reciben ayuda. No venimos a practicar la caridad entendida como un gesto individual que tranquiliza conciencias sin cuestionar las causas de la desigualdad.
Venimos a organizarnos contra la indiferencia. Mientras haya personas durmiendo en la calle, nuestro lugar seguirá siendo el mismo que ha sido históricamente frente a cualquier injusticia: junto a quienes más sufren las consecuencias de un sistema desigual, construyendo respuestas colectivas.
Sabemos que el Estado tiene una responsabilidad central e irrenunciable en esta materia. En ese sentido, valoramos que el gobierno nacional se encuentre desarrollando la Primera Estrategia Nacional sobre Situación de Calle. Esta iniciativa representa un avance significativo porque propone abordar el fenómeno de manera integral, incorporando dimensiones vinculadas a la vivienda, el empleo, la salud, la educación, la alimentación y el acompañamiento de quienes recuperan la libertad tras haber atravesado el sistema penitenciario. Se trata de una perspectiva clave que entiende que nadie llega a la calle por una única causa y que, por lo tanto, las soluciones también deben ser integrales.
Entendemos que, en el marco de un gobierno del Frente Amplio, existe una oportunidad histórica para avanzar en respuestas estructurales que permitan garantizar derechos y construir alternativas sostenibles. Sin embargo, también sabemos que las transformaciones sociales profundas requieren tiempo, planificación y recursos. Ninguna política pública puede revertir de un día para otro años de exclusión acumulada. Mientras esas respuestas se construyen y consolidan, la emergencia existe hoy. Hay personas pasando frío hoy. Hay personas que necesitan apoyo hoy. Es precisamente en ese punto donde la solidaridad organizada se vuelve imprescindible.
Desde la UJC sostenemos que no es posible construir un proyecto de transformación social si no disputamos, al mismo tiempo, la batalla cultural por los valores que organizan la convivencia.
Vivimos en una época en la que muchas veces se intenta instalar que la pobreza es una responsabilidad exclusivamente individual, que cada persona tiene lo que merece y que los problemas sociales son consecuencia de «malas decisiones» personales. Se promueve una mirada que responsabiliza a quienes sufren las peores condiciones de vida y que invisibiliza las causas estructurales que producen exclusión.
Frente a esa lógica, reivindicamos una mirada profundamente diferente: la situación de calle no es una fatalidad inevitable. Creemos que nadie se salva solo. Creemos que la sociedad se fortalece cuando desarrolla mecanismos de apoyo mutuo y organización colectiva. La solidaridad no es únicamente una respuesta moral frente al sufrimiento ajeno, sino también una herramienta política para construir una comunidad más justa. No hay proyecto emancipador posible sobre la base del sálvese quien pueda.
Este año, además, cuando se cumplen cien años del nacimiento de Fidel Castro, reivindicamos una tradición política que colocó la solidaridad internacionalista, el compromiso colectivo y la preocupación por los más vulnerables en el centro de su acción. No como una consigna abstracta para repetir en discursos, sino como una práctica cotidiana y concreta. Recomponer los valores de lo colectivo es parte de nuestro horizonte ético y de nuestra lucha diaria.
Territorio, encuentro y organización
La campaña también busca convertirse en una oportunidad para fortalecer vínculos sociales y comunitarios. Queremos convocar a organizaciones sociales, colectivos culturales, clubes deportivos, artistas, estudiantes, sindicatos y jóvenes a sumarse a una iniciativa común.
Sabemos que no resolveremos con una campaña los desafíos estructurales de la sociedad. Sería ingenuo afirmarlo. Pero tampoco podemos esperar a tener todas las respuestas teóricas para comenzar a actuar. La construcción de soluciones duraderas exige tanto políticas públicas integrales como una ciudadanía comprometida con la empatía y la justicia social.
La campaña se extenderá hasta la segunda semana de julio y combinará jornadas de recolección, actividades culturales, deportivas y solidarias en distintos puntos del país. Cada donación cuenta, pero más importante aún es el mensaje colectivo que construimos cuando decidimos involucrarnos. Frente al frío, solidaridad. Frente a la exclusión, organización. Frente a la indiferencia, rebeldía.
Porque una sociedad más justa no se construye solamente desde las instituciones; se construye todos los días, cuando somos capaces de reconocer en el otro a un igual y actuar en consecuencia.
Durante los fines de semana se instalarán puntos de recolección en distintos espacios públicos para recibir ropa de abrigo en buen estado e insumos de higiene personal.
Montevideo: Plaza Vidiella, Plaza de los Bomberos, Feria del Buceo, Paso Molino, Feria de Tristán Narvaja, Feria de La Teja e Intercambiador Belloni.
Canelones: Canelones Ciudad, Progreso, Salinas, Las Piedras, Lomas de Solymar y La Paz.
Interior del país: Feria de Plaza Artigas en Río Negro y diversos puntos en la ciudad de Paysandú, sumándose a un despliegue que busca llegar a todo el territorio nacional.
En estos tiempos de individualismo, violencia e indiferencia invitamos a rebelarnos y organizar la solidaridad.
¡Sumate a organizar la solidaridad!






















