Una delegación de congresistas demócrata de Estados Unidos visitó Cuba entre el 9 y el 13 de julio.
La delegación, según informó el diario Granma, fue recibida el pasado 11 de julio por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
Según se informó por la Presidencia cubana en la red X, durante el encuentro se abordaron una serie de temas, entre los que se resalta “las potencialidades de una eventual relación respetuosa entre los dos países, ya intentada en la década anterior, durante la administración de Barack Obama”.
Al término de su visita, los miembros de la Cámara de Representantes emitieron una declaración conjunta, en la que narraron su experiencia en la Isla, al tiempo que pidieron a la Casa Blanca el levantamiento de todas las sanciones impuestas sobre Cuba por parte de la administración de Donald Trump.
“Nuestras políticas”, reconocieron los congresistas, “están matando a los ciudadanos cubanos”.
“Como legisladores electos encargados de supervisar la política exterior de Estados Unidos, viajamos a La Habana para reunirnos con cubanos de todos los ámbitos de la vida y perspectivas políticas, y escuchar sobre las dificultades que las políticas de máxima presión de la administración Trump están creando”, se expresa en la declaración, donde se describe “el deterioro de las condiciones de vida de la población”.
A todas las personas que escuchamos, asegura la declaración, “sin importar sus opiniones sobre el gobierno cubano o el ritmo y el alcance de las reformas anunciadas, coincidieron en una cosa: que están siendo estrangulados bajo las actuales órdenes ejecutivas y el bloqueo económico de larga data”.
Los congresistas reconocieron no haber recibido ninguna evidencia por parte de la Casa Blanca “de que Cuba sea una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y alertaron que una “operación militar ilegal, no autorizada e impopular contra la Isla exacerbaría una grave catástrofe humanitaria, pondría a los miembros del servicio estadounidense en riesgo innecesario y perjudicaría a las mismas personas que afirmamos apoyar”.
“Pedimos a la administración Trump y a nuestros colegas en el Congreso que escuchen a la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y cubanos y al resto del mundo, levantando las crueles sanciones que pesan sobre el pueblo y participando en negociaciones serias y completas con las autoridades cubanas”, finaliza diciendo la declaración.























