El diario El País tiene una consecuencia reaccionaria digna de reconocimiento. Cuando se piensa que ya no puede ir más allá en su prédica retrógrada se superan. La página editorial de El País fue y es una caverna.
Este jueves 19 de mayo lo volvieron a demostrar. en un editorial titulado “Democracia, libertad y caretas”, el diario caganchero la emprende contra la militante de la FEUU Amira Fagúndez, con nombre y apellido.
Es normal y legítima la diferencia de opiniones, hasta la polémica dura, lo que es repudiable es el ataque personal y rastrero.
El editorial dice: “Una entrevista televisiva con dos senadores del FA y una fascista de bolsillo de la FEUU, ilustra muy bien sobre las ideas peligrosas que subyacen bajo las caretas de algunos políticos”.
Critica una entrevista que realizó TV Ciudad a dos senadores frenteamplistas y a la militante de la FEUU, Amira Fagúndez, la que según el editorial es “una señorita cuya legitimidad para opinar de política es casi como la del presidente de Villa Española”.
No vamos a reproducir más de las diatribas del editorial de El País, no queremos ser multiplicadores del discurso de odio y clasismo pestilente que trasmite, pero si tenemos que decir que El País no tiene autoridad para juzgar a nadie en términos democráticos.
En esa misma página editorial, El País apoyó el golpe de Estado, aquí en Uruguay y la intervención de la Universidad, de la cual un referente de dicho diario fue interventor.
Es el mimo diario que también apoyó a Pinochet en Chile, a Stroessner en Paraguay y en los últimos tiempos los golpes contra Zelaya, Lugo, Chávez, Evo y Dilma.
Es, por si fuera poco, el diario que saludó a Videla y dijo que no tenía que irse porque su obra no estaba concluida.
Es el diario que calificó a Mandela de terrorista y celebró el asesinato de Patricio Lumumba, diciendo que era un negro que quería convencernos que los negros se pueden gobernar a sí mismos.
Que El País ataque a los dirigentes de las organizaciones populares, que odie a la FEUU y a la Universidad y hasta a los medios de comunicación que no se pliegan al poder, es una obviedad.
Lo que no se puede dejar pasar es un ataque personal a una militante estudiantil y popular como Amira Fagúndez.
Por ello vaya toda nuestra solidaridad con Amira. Hay que decirle al diario El País, parafraseando una canción: El fascista eres tú.






















