Concentración de medios en América Latina

“Es más fácil engañar a la gente,

que convencerlos que han sido engañados”

Mark Twain

Como es sabido, la implementación del llamado Plan Cóndor Mediático no solo se instrumenta a través de fundaciones, institutos u otras corporaciones, sino que tienen gran incidencia los grandes medios de comunicación.

A partir de los años ochenta y noventa del siglo pasado, en la esfera de las comunicaciones, la introducción del capital financiero, atraídos entre otros intereses por aspectos económicos-financieros, perseguían altas rentabilidades debido a la expansión de la llamada era digital, es así que capitales financieros y mediáticos fortalecen los diversos emporios comunicacionales.

“…la capacidad que tienen estos medios masivos de fijar sentidos e ideologías, de formar opiniones y trazar líneas predominantes en el imaginario colectivo.

“…el manejo con absoluta desenvoltura de la apropiación y uso de diferentes vocabularios para intentar colocar dentro de sí todos los léxicos existentes, al servicio de sus objetivos particulares…

“…incentivación del mercado, la supremacía de las seducciones consumistas, el individualismo, la competencia y la búsqueda continua de la rentabilidad como valores supremos de la vida en sociedad…”

“…control selectivo de las informaciones, de la opinión y de las medidas de valor que circulan socialmente, acordes con los intereses del sistema”. (Moraes, Denis; Ramonet, Ignacio; Serrano, Pascual. ”Medios, poder y contrapoder. De la concentración monopólica a la democratización de la información. Editorial Biblos. Bs. As. 2013)

Estos nuevos dueños pertenecen a multinacionales de las comunicaciones que ya controlan los canales de distribución, o directamente a grupos financieros que se introducen mediante la compra de acciones y estableciendo alianzas con las familias o grupos que por tradición dominaron el sector, logrando desplazarlos o estableciendo acuerdos para obtener intereses económicos y políticos.

Se establece un poder mediático que se convierte en un vehículo discursivo de la globalización y del neoliberalismo, que no solo legitimiza el ideario global, sino que también lo convierte en el discurso social hegemónico. En las primeras décadas del siglo pasado, el filósofo y político italiano Antonio Gramsci alertaba sobre la hegemonía cultural y política en relación con aquellas normas culturales vigentes en una sociedad que son impuestas por la clase dominante y asumidas como propias por las mayorías subordinadas.

América Latina tuvo medios de comunicación comerciales históricamente concentrados, los principales grupos de la región fueron convirtiéndose en grandes conglomerados que concentran variadas actividades desde las últimas décadas del siglo veinte, internamente llevaron a cabo una transformación permitiendo pasar de ser empresas familiares a estructuras conglomeradas.

“…las estrategias de las empresas de telecomunicaciones robustecieron la tendencia a una estructuración oligopólica de esas actividades en América Latina, lo que acelera la tendencia a la concentración ya que la convergencia tecnológica entre medios, telecomunicaciones e internet integra en las mismas plataformas de distribución a estos sectores, otrora separados”. (Martín Becerra y Guillermo Mastrini. ”La concentración infocomunicacional en América Latina 2000-2015”. Universidad Nacional de Quilmes.Editorial-Observacom. Bernal. 2017)

La realidad muestra que hay menos diversidad y un aumento considerable de la concentración mediática en los escasos conglomerados que operan en los diferentes países del continente americano, lo que conlleva a una reducción de las fuentes informativas y por tanto en menor pluralidad de emisores, con la evidente unificación de la línea editorial y el empobrecimiento de perspectivas en la deliberación en la esfera pública y el debilitamiento en la circulación de ideas y opiniones.

Existe la idea de que estos conglomerados mediáticos son prácticamente nacionales, cumpliendo su cometido a nivel de sus respectivos estados, sin embargo la actual realidad de desarrollo y apertura de mercados, la ampliación de nuevas tecnologías y medios, la implementación y el dominio del sistema neoliberal, estos medios han rebasado las fronteras nacionales operando a nivel continental.

Los grupos más importantes (holdings) existentes en América Latina son; ALBAVISION (conglomerado multinacional, capitales mexicanos); GRUPO PRISA (España y América Latina); GRUPO CLARIN (Argentina); REDE O GLOBO (Brasil); TELEVISA (México). Si bien estos grupos son los de mayor poder, no debemos ignorar que hay otros que inciden también para lograr los objetivos; GRUPO CISNEROS (Venezuela); ABRIL (Brasil); GRUPO CARACOL (Colombia); GRUPO EDWARDS y COPESA (Chile).

GRUPO ALBAVISION. Conglomerado de medios propiedad del empresario Remigio González, mexicano nacionalizado guatemalteco, dueño a la vez de restaurantes en Estados Unidos y Honduras, comercios y sociedades en el sector inmobiliario. En la esfera de las comunicaciones opera con 46 estaciones de televisión, 68 emisoras de radio, 11 medios impresos, tres empresas de cine (65 salas), estando presente en quince países: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Paraguay, Perú, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Panamá y Uruguay.

En Uruguay es propietario de diez emisoras en Montevideo e interior: Radio Sarandi; Sport 890; Radio Futura; FM Like; Del Plata FM, Radio Real de San Carlos (Colonia); además otras en Canelones, Rivera, La Paz y La Pedrera.

GRUPO PRISA. Si bien en su comienzo pertenecía a capitales españoles, en la actualidad sus accionistas son Amber Capital UK LLP (capital inglés que controla la mayor parte); Vivendi; Global Alconaba; Control Empresarial de Capitales S.A.; Roberto Lázaro Alcántara Rojas; Carlos Fernández González; Banco Santander.

En España es propietario del periódico EL PAÍS, además de emisoras de radio, televisión y productoras audiovisuales, su dominio abarca a la vez en países como Portugal, Estados Unidos y América Latina. En este continente posee unas 1.250 emisoras entre propias, asociadas y participadas; están presentes en México, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Bolivia y Argentina.

En México está asociada con el Grupo Televisa; en Argentina es socio con el Grupo Clarín siendo dueños de la Empresa Papel Prensa, lo que permite que sean dueños del 72% del papel para diarios y revistas en este país.

El Grupo Prisa es propietario además de la editorial Santillana, cuyo cometido es difundir servicios y contenidos didácticos, soluciones integrales, libros de textos, recursos digitales, materiales de apoyo, también editoriales y tres sistemas de enseñanza digitales. Su área de influencia se extiende no solo en España, sino 21 países de iberoamérica, con publicaciones en tres idiomas: español, portugués e inglés.

Santillana en el año 2014 vende su fifial de ediciones generales (Alfaguara, Taurus Aguilar) a la multinacional Penguin Random House, la cual años anteriores había asimilado a la editorial Mondadori, perteneciente a Silvio Berlusconi.

GRUPO TELEVISA. De capital mexicano, pertenece a la familia Azcárraga, está presente además del país mencionado en Estados Unidos y América Latina Se dedica a la producción de contenido audiovisual en español, operador de cable, y es líder de televisión de pago vía satélite en México. En el sector gráfico tiene 156 títulos regulares y ediciones especiales en varios países.

En la esfera de televisión, entre canales cabeceras, emisoras asociadas y repetidoras posee 228 estaciones, en televisión satelital participa asociada a TV AZTECA de la empresa SKY; en televisión por cable en CABLEVISIÓN y en Estados Unidos como socio en TuTV; además tiene la propiedad de Televisa Networks con 26 señales de cable.

Editorial Televisa (The Brands Group) se dedica a editar revistas, la más grande a nivel mundial (172 títulos bajo 107 marcas); posee convenios de licencia o sociedad con algunas de las más prestigiosas empresas editoriales,como ser National Geographic, Hearst Corporation, Disney, Marvel.

Dedicado a la producción y distribución de películas, servicios de internet, telefonía y TV cable, su gran poderío no sólo abarca lo antedicho, tiene en propiedad el Club América (fútbol); del Estadio Azteca, donde no sólo se realizan partidos a nivel de campeonato nacional sino además mundiales de la FIFA; encuentros religiosos y conciertos (capacidad para 87.000 espectadores).

Destacar que este oligopolio mediático siempre mantuvo una estrecha relación con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), es reiterada la aparición de grandes accionistas del directorio del grupo comunicacional como legisladores de este partido.

REDE O GLOBO (Brasil), conglomerado de empresas concentradas en el área de la comunicación, pero fuertemente enraizado en el mercado inmobiliario; es el grupo de mayor relevancia en América Latina y ocupa el cuarto lugar a nivel mundial.

Domina más del 50% de la audiencia de televisión, con una veintena de cadenas en esa modalidad, además posee TV Globo Internacional, la cual por vía satelital está presente en Estados Unidos, Chile, Argentina, Perú, Uruguay, Japón y ciertos países de África y Europa.

Sus contenidos se transmiten por 123 emisoras propias y afiliadas, dispone también de servicio de internet, abarcando al mismo tiempo productos en radiodifusión, industria cinematográfica, canales de televisión paga, tv cerrada (9 canales); en prensa escrita posee cinco diarios, 19 revistas (Editora Globo), cinco cómics, edición de libros (Río Gráfica Editora, Editorial Globo y Globo Libros).

El clan familiar propietario de esta red, tuvo relaciones muy estrechas con la última dictadura en éste país (1964-1985), precisamente en los primeros años de la instauración de la misma, O Globo comenzó a comprar radios, periódicos, revistas y canales de televisión, demostrando su poder de influencia a nivel económico y político; se afirmaba “que hasta la llegada de Lula al gobierno, todos los ministros de comunicación debían tener el aval de la Red O Globo”, (Serrano, Pascual. “Medios democráticos, una revolución pendiente en la comunicación” Editorial Akal. Madrid. 2016).

GRUPO CLARIN. Domina el mercado de la comunicaciones en Argentina, siendo uno de los más importantes de habla hispana, concentra gran cantidad de medios escritos, radio y televisión por aire y cable, pertenece a la familia Noble Herrera y entre otros socios figuran Héctor Horacio Magnetto, José Antonio Aranda y Lucio Paglario.

El diario Clarín, de mayor circulación en latinoamérica es uno de los productos más importante del grupo; además controla empresas conexas: ARTEAR, encargada de operar y comercializar una cadena de televisión (Canal 13, Canal TN, Canal Á, América Sports); editoriales; emisoras de radio; productos de tv; proveedores de internet; telecomunicaciones; imprentas gráficas; correo internacional y servicios de tercerización.

Dueño de una de las mayores emisoras, Radio Mitre la que se complementa por una infinidad de estaciones en todo el país, en su momento compra los diarios La Razón y La Nación, lo que le permite hacerse prácticamente de la mayor parte del paquete accionario de la empresa Papel Prensa S.A., productora de papel de diario.

Publica además de los diarios mencionados, OLË (diario deportivo), Revista Ñ (cultural semanal), VIVA (revista dominical), GENIOS (revista infantil), ELLE (revista de moda), ARQ (revista diseño y construcción), RURAL (mundo del campo), entre otras. En la variada gama de empresas que conforman este conglomerado comunicacional, observamos también editoriales de libros y manuales escolares, comercialización de publicidades para diarios; Pol-ka Producciones S.A.; Patagonik Film Group; Flow; Fibertel; Fibercorp (Clarín y Telecom); Cablevisión (24 licencias de tv); servicios de recepción, clasificación, transporte y distribución de correspondencia; FYEA (ferias, exposiciones y conferencias).

En Uruguay opera con el nombre de Flow, posee televisión para abonados en Montevideo (Bersabel S.A.); Visión Satelital (Canelones); abonados por tv cvable, Space Energy Tech (Salto y Rivera), Tracel (Paso de los Toros), Reiford (Tacuarembó), Dolfycor (Artigas), Audomar (Paysandú).

En la realidad de América Latina es notoria la transformación en la propiedad de los medios de comunicación, de manos de poderosos clanes familiares a convertirse en holdings de empresas.

Carlos Silva

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