Durante el mismo se aprobó una resolución con lineamientos de trabajo y se eligió por consenso a un nuevo secretario general, el ex ministro boliviano, Adhemar Guzmán Ballivián, para el período 2026-2029.
Durante los debates intervino en nombre de Cuba, la embajadora de ese país en Uruguay, que es también representante ante Aladi, Lissett Pérez.
La diplomática resaltó el compromiso de Cuba con la integración regional y el desarrollo común, a la vez que denunció el impacto del bloqueo y se preguntó: “¿Cómo hacemos sostenible un marco de integración propio ante el impacto de medidas coercitivas unilaterales, arbitrarias, discriminatorias e injustificadas?”.
La posición de Cuba
EL POPULAR comparte la intervención de Pérez en el Consejo de Ministros de Aladi.
“Señor presidente del Consejo de ministros, señores ministros, señores viceministros, señores representantes, distinguidos delegados e invitados rspeciales
Saludamos a los Cancilleres y autoridades presentes, al secretario general, Sergio Abreu, y al equipo de la Secretaría.
Nuestro país acude a este foro ratificando su histórica vocación integradora y su apego al Tratado de Montevideo de 1980 y a sus principios fundacionales. Hemos respaldado esa voluntad con hechos: somos parte de 8 Acuerdos de Alcance Regional, 16 de Alcance Parcial y 10 de Complementación Económica.
Seguimos presentes en las mesas de trabajo de la organización, porque creemos plenamente en que estos espacios latinoamericanos son la vía indispensable para dar pasos superiores que faciliten el comercio de bienes y servicios, conecten nuestras economías, generen cadenas regionales de valor y edifiquen una plataforma de desarrollo común.
Por esa firme vocación de trabajo conjunto y los años dedicados a fomentar la complementación económica y el comercio intrarregional con todos los países de la zona, nos preguntamos: ¿cómo hacemos sostenible un marco de integración propio ante el impacto de medidas coercitivas unilaterales, arbitrarias, discriminatorias e injustificadas—que incluyen incrementos arancelarios y barreras proteccionistas—, las cuales obstaculizan el normal desarrollo de las relaciones económicas de Estados miembros, intimidan a Estados soberanos y llegan al extremo de generar un castigo colectivo contra mi pueblo?.
¿De qué mecanismos dispondremos para que las empresas públicas y privadas de la región operen sin temor a sanciones extraterritoriales que paralizan transacciones, imponen la falta de canales bancarios e impiden realizar cobros o pagos con un Estado miembro, incluso el pago de nuestras cuotas institucionales a esta Organización por la vía del sistema SWIFT?
¿Cómo articulamos las metas de logística, infraestructura y transporte contempladas en el proyecto de Resolución que hoy aprobaremos en este Consejo, si estamos sometidos a una persecución a navieras, aseguradoras y reaseguradoras por operar con puertos de un Estado miembro?
¿Cómo implementaremos de manera inclusiva el comercio electrónico y la modernización tecnológica propuestas en esta Resolución, si a nuestra nación se le niega el acceso a servicios técnicos de plataformas virtuales, sumado a un cerco petrolero derivado de órdenes ejecutivas provenientes de un país no miembro que sancionan a quien nos suministre cualquier tipo de combustible y golpean directamente nuestros servicios básicos?
Cuba no representa una amenaza para la región ni para nación alguna. Resulta infundado e inaceptable utilizar tal pretexto para pretender aislar a un Estado miembro del comercio regional y condicionar externamente las decisiones soberanas de sus ciudadanos.
Hemos participado en la elaboración de la Resolución que hoy se aprobará en este Consejo, la cual incluye la formulación de «medidas restrictivas al comercio». Sin embargo, resulta imperativo poner el foco en la verdadera naturaleza de estas acciones, entre las cuales la manifestación más extrema, prolongada y desproporcionada en nuestra región es el criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a Cuba, condenado abrumadoramente en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Estas medidas provocan un impacto devastador y multidimensional sobre la vida cotidiana de nuestro pueblo: conllevan un costo humano desgarrador que cuesta vidas, paraliza los servicios esenciales, limita el traslado de emergencias médicas, genera una severa escasez de alimentos y medicamentos, y somete a las familias a un agotador estrés permanente, agravado por continuas interrupciones eléctricas y las privaciones cotidianas que sofocan el día a día de nuestra gente. Un impacto de esta magnitud contraviene el propósito más noble que todos compartimos en la ALADI: que el comercio sea una herramienta efectiva para el desarrollo social, la estabilidad y el bienestar de nuestros pueblos.
Continuaremos negociando en este foro porque este es un espacio que nos hemos ganado desde nuestra incorporación a la Organización. Apelamos a la responsabilidad de la Asociación para abrir espacios de estudio y desarrollo de soluciones inclusivas que atiendan las realidades particulares y complejidades de cada Estado miembro.
Realizamos estos planteamientos con la convicción firme de que, para que la ALADI avance hacia la cooperación y la complementación económica efectiva que nuestros países demandan, es indispensable acercar la Organización a los pueblos y a sus actores económicos, rescatando con fuerza el verdadero espíritu de solidaridad regional que prevaleció cuando se creó este espacio.
Muchas gracias”.





















