A dos días de concluido el VIII Congreso “Compañero José Pepe Mujica” del FA, Ana Olivera, quién ha sido parte y protagonista desde 1987 de estas instancias de debate del máximo órgano de dirección de la fuerza política, en diálogo con EL POPULAR, destacó el clima de unidad, el nivel de las discusiones política, la voluntad de tratar todos los temas, la constatación de que hay relevos y la necesidad de evaluar siempre con perspectiva.
Un congreso grande
En primer lugar, Ana Olivera quiso dejar en claro que el congreso amerita síntesis “colectiva y de los colectivos” por su magnitud “primero en calidad y luego en cantidad” y agregó que en este caso “la cantidad también hizo a la calidad del Congreso, no tengo duda”.
“Los congresos tienen que ser, como fue este, grandes, donde la gente tenga el espacio para discutir. ¿Cuánta gente nos dijo inicialmente que no se quería discutir? ¡Vaya si se discutió! Se discutió en el espacio, no solamente en los tres días del Congreso; estoy hablando de todo el proceso de discusión que involucró a más de 12.000 frenteamplistas”, explicó.
Para Olivera se logró “un excelente Congreso por su contenido”, porque brindó perspectiva “que era uno de los objetivos fundamentales que teníamos, que fuera un Congreso que mirara hacia el futuro y para eso tenía que tener una evaluación del pasado y del presente, no hay duda alguna, pero que pusiera proa hacia el futuro”. Agregó que la mejor forma de hacerlo fue como se dio en este congreso dándole la relevancia, “que nunca dejó de tener y que hay que expresarla” de lo que significa “el frenteamplismo y lo que significan sus comités de base”.
Esta primera síntesis “compartida con otras personas que estuvieron en el Congreso, no con las responsabilidades que tengo yo, sino como militantes de distintos sectores, en eso de que uno está en muchos grupos de Whatsapp, pero también presenciales, es que la gente salió con buen estado de ánimo del Congreso, primera cosa fundamental, no había clima de enojo, la resolución final supo resumir el proceso en el que estamos y por eso tuvo el recibimiento que tuvo”, afirmó Olivera.
Un método
Para la dirigente, la clave de que este congreso lograra tener esta magnitud y relevancia se ubica en la metodología de trabajo; en el hecho de que el documento no fuera una propuesta de Presidencia del FA o de la comisión de Programa sino que se formaron cuatro equipos de trabajo que reflejaron la coalición y el movimiento, con representación de las bases de Montevideo, el interior, Canelones y los sectores políticos,
Además, informó que para el caso del trabajo del PCU de cara al congreso del FA, se trabajó con “muchos compañeros de diferentes áreas, para que quien nos representara como Partido en la comisión no fuera con su opinión personal, fuera con la opinión de diferentes actores referidos a la temática en concreto que se estaba tratando”. Este trabajo permitió “abrir la cancha de los planteos a realizar o de incluir a los protagonistas, como el tema de la juventud, más allá de quien nos representó como PCU en la comisión. Eso “abrió la cancha para la elaboración del documento”.
Otra definición que contribuyó al buen desarrollo del congreso – explicó Olivera- fue que se definiera el 25 de agosto como fecha para iniciar las asambleas. “Más allá que no fue asumido por todos los comités de la manera que nos parecía que tenía que ser el 25 de agosto, el 25 de agosto fue el puntapié inicial del Congreso y eso también ayudó”.
Destacó también que más allá que el reglamento de las asambleas pre congreso habilitaba a delegaturas con dos asambleas realizadas y habiendo asistido a una como requisito mínimo, “la mayoría de los comités debatieron los temas en tres, cuatro, hasta cinco reuniones hacia el congreso”.
“Llenar de política la vida de nuestro Frente Amplio, que es un objetivo de carácter permanente, se cumplió a cabalidad; eso significó que tuvimos 2.000 mociones, el documento tuvo más de 600 modificaciones, un documento base que nosotros compartimos íntegramente, pero que sabíamos que podía ser perfectible o sabíamos que había cosas que le faltaban, que nos dimos cuenta todos, y por lo tanto, obviamente, iba a ser enriquecido. Pero que haya más de 2.000 mociones implica que hubo un trabajo hecho en cada uno de los comités y que no responde a un sector político partidario, además, me consta personalmente”, continuó analizando.
“Y no lo digo críticamente, es así – aclaró – uno no puede discutir hasta el mínimo detalle de cada una de las cosas y el debate político es lo mejor que nos puede pasar a nosotros mismos como comunistas y lo mejor que le puede pasar al Frente Amplio. Sobre todo, porque nosotros, una de las cosas que pretendimos eliminar fue la suspicacia. La lucha contra la suspicacia fue de estos últimos dos meses, permanente, para que pudiéramos tener la cabeza libre para pensar en los temas que estábamos debatiendo”. Sobre este último punto, agregó que hubo “una tarea de muchos sectores en ese sentido” de construir confianza política.
Relevo y futuro
En cuanto a los equipos y los debates en las comisiones, un debate que caracterizó como “fermental”, señaló que “fue un trabajo imponente de las comisiones; hay que recalcar que hubo gente que quedó prácticamente full time dedicada a ver cómo se armaba ese puzzle que nos permitió que la discusión en las cuatro comisiones durante el congreso fuera una discusión ordenada, que sirviera para que los comité se pusieran de acuerdo, porque había 21 mociones sobre el mismo tema, sobre el mismo párrafo y cómo armarlo y cómo articularlo”.
También destacó que si bien había “muchas cabezas canas” en el congreso, también había “mucha gente joven en las comisiones”.
“Había, como yo, gente veterana. Pero pienso, se lo decía al secretario de Presidencia, Daniel Mariño, que tenemos relevo, no hay duda alguna. En cada una de las comisiones, los protagonistas, digamos, cincuentones, eso quiere decir que tenemos perspectiva. Había de 25 en las comisiones también y había de 30 y había de 40. Los cincuentones dan una perspectiva de que por delante hay tiempo. No son septuagenarios como yo”, detalló.
También destacó que muchas de las mociones fueron argumentadas por gente joven, más allá de que algunos comité se caracterizan por “llenarnos de mociones”. Aunque aclaró que le tocó participar en el armado de una moción en la que esos mismos comité “dieron una mano enorme, enorme”.
Explicó que esta comprobación de que hay relevo, de que existe una discusión fermental a la interna de la fuerza política destierra de alguna manera esta idea de que “sólo los viejos estamos en la militancia, en los comité, cuando en realidad vimos mucha gente que trabajó activamente, además, en pos de la resolución”.
Todos los temas
En relación a los contenidos del documento, si bien ya era considerado como potentes, “tuvimos la capacidad para sacar punta al lápiz, para poner un tema que no había estado y que nos hicimos la autocrítica inmediatamente cuando empezaron a llegar las críticas de los comité, porque faltó el tema de verdad, memoria, justicia, y nunca más terrorismo de Estado. Ese punto fue una omisión importante que lo tomó desde el discurso inicial Fernando (Pereira)”.
Sobre la discusión en las comisiones y en la plenaria, destacó que se lograron “encontrar los caminos para hacer los planteos, para no barrer debajo de la alfombra”, esto es una “preocupación” constante – dijo – porque “tenés que tener el justo equilibrio en cómo planteás aquellas cosas que no compartís, que han sido dificultades, en las que no logramos una estrategia común con el gobierno pero en un tono de buscar esa estrategia común. Eso, en definitiva, fue lo que se buscó todo el tiempo, básicamente en la Comisión de Internacionales, pero no solo”.
Otro “nudo” en el que también hubo que acercar posiciones fue lo relacionado con el tema tributario. Finalmente se entendió – explicó la dirigente – que “no podemos amputarnos la posibilidad de debatir sobre algo que está en la base de lo que somos y lo que nos hemos planteado como Frente Amplio, que es que pague más el que tiene más, la justicia tributaria”.
Afirmó que se trata de “darnos la posibilidad de trabajar sobre el tema tributario, de ahondar en una tarea que ya la unidad temática había abordado, pero seguir profundizando”. A este nudo se sumó lo relacionado al Diálogo Social. Aquí, se resolvió “reconocer los avances” pero también reconocer “la desazón que significó no cumplir con uno de los puntos que se había planteado”. Aquí se suma el reciente envío del proyecto de ley vinculado a la nueva causal de retiro a los 60 años que fue informado al Secretariado Ejecutivo del FA por el ministro Gabriel Oddone, el ministro Juan Castillo y directores de la OPP y el BPS en la misma jornada que se realizó esta entrevista.
Otro tema que concitó el interés y que podían visualizarse como complejo a priori fue el tema de la política de alianzas, un “nudo tradicional dentro del Frente Amplio y que muchas veces genera sus preocupaciones”, reconoció, sumando a el tema “colectoras”.
Son temas sobre los que “tenemos que discutir”, añadió la dirigente del FA y el PCU y que “la comisión que se crea tiene un plazo para expedirse sobre este tema”. En síntesis, muestra la cultura política de la militancia frenteamplista, explicó, porque “discutimos de temas que tienen que ver con lo que somos, que tienen que ver con nuestra identidad.
En ese sentido, la reafirmación de la identidad antiimperialista, de solidaridad con Cuba, de la autodeterminación de los pueblos, la condena al genocidio en Gaza, también fue central en el congreso, informó.
Presidencia de Fernando Pereira
Sobre la reelección de Fernando Pereira en la presidencia del FA, Olivera aseguró que se trata de la “culminación que nos merecíamos». “Esa unanimidad, que puede haber alguno que no estuviera de acuerdo, ese no es el punto; el punto es que efectivamente el congreso manifestó su alegría por la definición de que Fernando fue el presidente que necesitábamos en la etapa que acaba de culminar, con todo lo que vimos de nuestra autocrítica, de nuestra construcción del bloque social y político de los cambios y el es el que necesitamos para lo que se viene”, opinó.
A partir de ahora inicia una nueva etapa, “en perspectiva” que se centrará en el “fortalecimiento de nuestra fuerza política” desde el convencimiento de que “va a ser así”.
“Fernando no es de una conducción personalista, tiene la capacidad de armar colectivo, de creer en el colectivo, de escuchar. A veces parece que no te escuchó porque tiene una idea sobre un determinado tema y después ves que vuelve sobre él. Me parece que es una excelente decisión y una excelente decisión que se eligiera en el congreso, como muestra del respaldo”, agregó.
“Necesitamos, sin duda alguna, un equipo de conducción que tenga respaldo para llevar al FA a la disputa en el 2029 y a la continuación de nuestros gobiernos”, remató.
Evaluación y perspectiva
Al cerrar la entrevista, Olivera pidió volver sobre el principio: “todas estas apreciaciones que he hecho son apreciaciones de carácter personal o construidas en los intercambios informales. Me parece que lo sustantivo, con los datos arriba de la mesa de esos más de 2.000 delegados titulares, de la cantidad de delegados suplentes, de la cantidad de invitados, de esas 3.000 personas que estuvieron todo el tiempo rondando en el Palacio Peñarol, que logremos hacer una evaluación que reconozca el enorme trabajo de todas las áreas de nuestro Frente Amplio, el enorme trabajo voluntario de cientos de compañeros que estuvieron en la Secretaría, en los temas organizativos, en los temas de la alimentación, de los viajes, de esto, de lo otro, o sea, más allá del equipo más estrecho”.
A la salida de nuestro semanario el viernes, se estará reuniendo el Secretariado Ejecutivo del PCU y el lunes el Secretariado Ejecutivo del FA y su Mesa Política. Durante esta semana que culmina y la siguiente, los Comité de todo el país también harán su propia evaluación que irá generando la síntesis para el inicio de esta nueva etapa política que encara el FA.
“Nos parece que eso va a dar un corolario siempre en perspectiva”, concluyó Olivera.






















