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“Hasta siempre compañero”

Juan Castillo, secretario general del PCU, da su visión sobre la vida y el aporte de Tabaré Vázquez.
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Juan Castillo, secretario general del PCU, evocó a Tabaré Vázquez, su personalidad, su trayectoria política, su militancia en el Frente Amplio y con las y los comunistas, en una emotiva entrevista en EL POPULAR en radio.

Transcribimos los aspectos fundamentales de las palabras de Juan Castillo.
“Han sido unas horas muy complejas porque más allá que cada uno de nosotros tenía presente la enfermedad del compañero Tabaré y sabía el delicado estado de salud que estaba atravesando las últimas dos o tres semanas, igual no deja de ser un impacto. Una vez más se reafirma aquello de que nadie está preparado nunca para perder un ser querido y Tabaré era un ser apreciado, querido, un gran compañero que se ha destacado en la vida política. Por lo tanto, estamos de duelo todavía.
Hoy es el último día de Duelo Nacional pero va a ser un largo duelo el que van a tener las y los militantes frenteamplistas.
Yo creo que no es una exageración afirmar que lo de su despedida el domingo fue una acción de masas. Verdaderamente una acción de masas. Hubo una gran parte de resoluciones orgánicas ya tomadas. No fue al azar. Se había pedido por parte de la familia un velatorio íntimo, privado, cosa que respetó el pueblo frenteamplista. Y luego con el anuncio del recorrido, con los horarios cumpliéndose y previstos, la gente se iba enterando, el conjunto de los militantes iban recibiendo la noticia y se iban tomando medidas para despedir, para darle ese adiós, para estar cerca de los seres queridos en esa jornada especial.
El domingo a la mañana cuando amaneció, en la madrugada en nuestro caso cuando nos llamaron para darnos la noticia, cuando la transmitimos al resto de los compañeros y compañeras de la dirección, cuando íbamos tomando medidas, cuando los militantes de todo el país se iban enterando, uno veía los distintos tipos de iniciativa. Que vas por la más sencilla, tal vez, yo no soy quién para calificar si es más o menos difícil o más o menos sencillo, pero las expresiones de levantar fotos con frases de Tabaré, esas redes sociales que explotaban con iniciativas de todo tipo. La elaboración de videos que iban tomando pequeños fragmentos ligados a lo que fue la suerte de la mayoría de nuestro pueblo en esos 30 últimos años, que son cuando tiene un rol mucho más activo, mucho más destacado la vida del compañero Tabaré. Y es que ahí eso te iba impactando, me parece que todo esto iba generando un grado de emoción importante.
Para muchos de nosotros era haber perdido un familiar. Esa era la sensación que uno tenía. Perdiste a un ser querido tuyo. Es decir, vos no le dabas categoría si estabas o no de acuerdo, si siempre fuiste fiel a sus concepciones, si efectivamente estabas de acuerdo en todo, si tenías un grado de cercanía, si alguna vez habías estado hablando directamente con él. A Tabaré uno lo sentía parte intrínseca de uno mismo. Formaba parte de nuestras familias. Estaba en el seno de nuestros hogares. Como una vez una compañera nos decía: es que estamos tan acostumbrados a verlo, a sentirlo, a escucharlo que en los momentos más complicados, más difíciles, política y socialmente, siempre estaba su voz, su opinión, siempre estaban sus ideas. Entonces tenía razón la gente, teníamos razón nosotros, que era parte de uno mismo. Por eso golpea y ha golpeado fuerte. Golpean fuerte las imágenes de ver a gente grande, gente muy grande, de la edad de Tabaré o más grande que Tabaré, que no podía contener las lágrimas. Eso transmite muchísimo. Genera muchas sensaciones. Y vos podés decir, bueno éramos contemporáneos, éramos la generación nuestra, más directamente ligada a esos avatares de la militancia que te hace debatir con él un día en un Congreso; aplaudirlo a rabiar en un acto; escuchar una entrevista; compartirlo 100 por 100 o querer discutir o debatirle parte de lo que dijo. Todo esto que hace a la vida de los hombres y de las mujeres, que hace fortalecer también esos sentimientos, esos lazos de amistad.
Pero también estaba la otra expresión. La de los muchachos y muchachas jóvenes -la de muy jóvenes- de niños, que acompañando a sus padres y madres o a sus abuelos siguieron con mucha atención, sintieron pena. Hay caritas, hay imágenes, hay fotografías, hay filmaciones donde uno está viendo muchachitos muy jóvenes que de verdad pueden tener un vago recuerdo de lo que fue la última presidencia de Tabaré porque acaba de serlo. Pero capaz que no recuerdan su primera presidencia y, menos aún, haberlo conocido como intendente. Y hay generaciones del medio. Los adolescentes, los jóvenes maduros, los hombres y las mujeres un poco más grandes, que no conocen otra cosa que haber votado a Tabaré en toda su vida y haber hecho con éxito desde su primera votación para llevarlo a la Intendencia hasta lo que ha sido después votarlo para la Presidencia de la República y lograr también el objetivo propuesto.
Por tanto, me parece que hay una carga -independientemente de las valoraciones políticas, independientemente del concepto y de muchas cosas que vamos a estar discutiendo después: esto como decía Tabaré, esto como dijo Tabaré, esto que discrepamos con Tabaré- son parte de las cosas que también se sintetizaban y se resumían el domingo 6 de diciembre.

La visita a Cuba

La primera visita a Cuba en la que fuimos con él fue impresionante porque fue una amplia delegación. Hasta ese momento, hasta la llegada del Frente Amplio al gobierno, con Tabaré Vázquez en la Presidencia de la República, hasta ese momento las delegaciones oficiales que salían de nuestro país, con los presidentes particularmente, eran delegaciones oficiales que se integraban solamente por un equipo selecto por parte de los presidentes de turno, que eran hombres de gobierno. Y en algunas oportunidades, cuando las agendas así lo permitían, se ampliaba la delegación para los sectores productivos y empresariales a los efectos de establecer negocios. Fue Tabaré Vázquez el primer presidente de la República que incluye en las delegaciones oficiales, en todas las salidas de ahí en más que se hacían desde el gobierno de nuestro país, a representantes sociales. Y nos tocó a Richard Reed y a mí ser los dos dirigentes que el Secretariado del PIT-CNT de aquel entonces designara para estar en una visita bastante extensa, bastante larga, llevó creo que más de una semana en donde se visitó México, Panamá y Cuba, en donde hubo múltiples actividades pero además iba una delegación empresarial importante de productores, importante la representación social y la representación política para todos los contactos. Y esas entrevistas, las principales al menos con los gobiernos o con los sectores productivos de cada uno de los países, participábamos también nosotros en nombre del movimiento sindical uruguayo. De verdad que ha sido una cosa muy importante, un gesto político que jamás olvidaremos. Y ahora que parece tan natural, ahora que parece un hecho más, o por lo menos parecía hasta el 1º. de marzo de este año, se había transformado en una cuestión habitual que la salida de los presidentes, Tabaré en dos oportunidades o el Pepe Mujica, invitaran a participar al PIT CNT o a alguna delegación de organizaciones sociales en esas visitas.

Los 100 años y la relación con el PCU

Otra cosa que me parece importante remarcar es que el saludo de Tabaré por los 100 años de nuestro partido lo grabó hace muy poco. Y lo sentíamos tan próximo, tan ahí al compañero Tabaré, que siempre tuvo esa deferencia, esa característica en la cual en el Partido se lo reconocemos, lo hemos dicho públicamente en vida. Hemos tenido la oportunidad de conversarlo directamente con él, en la innumerable cantidad de reuniones -que nunca salieron públicas- y que Tabaré siempre nos reconocía. Porque muy pocos saben, ese era parte del compromiso que para nosotros ir a plantear nuestras discrepancias o para ir a colocar iniciativas o para ir a reafirmar algunos acuerdos, en cualquiera de las tres instancias, el compañero Tabaré no tenía que leernos por la prensa, sino que directamente siempre nos concedía una entrevista. Nunca demoró más de un par de días en recibirnos, siempre acomodaba la agenda para que una delegación del Partido estuviera en su hogar, en la Casa Presidencial, en la Torre Ejecutiva, también en sus lugares de trabajo en donde ocasionalmente mantuvimos algunas reuniones para debatir, para discutir, para intercambiar siempre en un grado de honestidad, de fraternidad, de lealtad, impresionante.
Eso también forma parte de esa forma de entender la política, de esa forma de relacionarnos con el compañero.

El fútbol y la pasión

A veces aparece una imagen del militante político, del dirigente político del PCU, siempre aparece una imagen -aunque sea joven- encorsetada. Convengamos que no gozamos de la simpatía de mucha de la opinión pública en su conjunto. Pero a veces y pasó ayer con una expresión que se usaba un camarada joven, con una frescura total, decía “los mejores momentos de toda mi vida, todos mis recuerdos están ligados a Tabaré”. Era una cosa increíble, importantísima. Y además poder expresarlo con ese sentimiento.
Tabaré tenía dos momentos. Es muy difícil encontrarlo desencajado a Tabaré, muy difícil.
Sentirlo levantar la voz. El tenía esa particularidad, esa característica personal. Salvo, salvo, salvo cuando iba al Parque Abraham Paladino en La Teja. Ahí Tabaré pasaba la portera y ahí se transformaba, ¿no?. Eso sí, la pasión del deporte que tenía y los colores de Progreso, el amarillo y el rojo de la camiseta de Progreso, lo identificaban plenamente. Ese es un gran recuerdo que tienen también las vecinas y los vecinos del barrio de La Teja, la más reciente de ellos.
Nosotros quisimos tener un gesto, en un momento, con Progreso y con Tabaré y en la Presidencia lo invitamos a participar en el Olímpico porque nuestros equipos se enfrentaban. Y él se ve que no entendió eso de los gestos porque era un acto de fraternidad y más allá que era una competencia deportiva, podían haber tenido un gesto ellos también. Pero no. ¿Qué hicieron los gauchos del pantanoso? Vinieron al Olímpico y nos ganaron en la presencia de Tabaré. Entonces nosotros hicimos una muy linda fiesta, tuvimos un muy lindo gesto, pero se los llevaron los 3 puntos para La Teja y eso fue imperdonable. Cuestión esta que embromábamos hasta los últimos días que pudimos conversar con Tabaré que siempre nos tirábamos con nuestros equipos alguna cosa. Esa era la otra versión de Tabaré.
Y otra cosa de la que más apreciaba él, de la que más disfrutaba seguramente era la pesca. Otro de los deportes favoritos de él, que tiene una barra de amigos también extensa. Algunos a quienes los conozco, que participaban y disfrutaban desde antes, desde la preparación del día de pesca. Yo tengo muchos amigos que les encanta la pesca y que veo -primero que hay que tener una paciencia enorme-. De verdad eso es una cosa envidiable a todos los pescadores desde algunos días antes comienzan a preparar la cajita, la valija, los instrumentos para después esperar que los pescaditos vayan y se enganchen ahí. Entonces eso envidiable. Es una forma de disfrutar, es una forma de paz.

La familia

Y yo creo que nosotros no estamos cometiendo ninguna infidencia de saber que Tabaré cada vez que podía, y esto era siempre, cada vez nos repetía a nosotros, el apego, el aprecio, el cariño y lo que significaba su familia para él.
Su compañera María Auxiliadora, sus hijos y sus nietos, ya en esta etapa de más grande. La familia de Tabaré también ha sido para él una cosa plena, que lo llenaba de dicha y que él no la cambiaba por nada.
A veces, en momentos difíciles, en momentos complicados, y nosotros que siempre andábamos apurados, desde el movimiento sindical primero, desde el Frente Amplio después, o en la dirección de nuestro Partido solicitábamos una entrevista con carácter grave y urgente. Si estaba planificada alguna cuestión familiar eso era sagrado, ya estaba planificado ese compromiso con la familia y luego se hacía el tiempo para la discusión con nosotros. Me parece que todas esas cosas de las que empezamos a hablar, desde el momento mismo de recordar esas palabras que escuchamos de él, esas anécdotas de las que hay miles en la gestión política, en la gestión interna de la fuerza política, en la militancia social que lo mantuvo unido a La Teja, en su carácter de científico, de médico destacado en el mundo entero, en todas ha sido un ser admirable.
Por eso es que creo que se ha sentido tanto y creo que su ausencia va a ser muy difícil de llenar por mucho tiempo. ¡Hasta la victoria siempre, compañero!

 

Juan Castillo y Tabaré Vázquez en la puerta de la casa de este último, el día que culminó su último mandato presidencial. Foto El Popular.

Tabaré Vázquez y el maestro Washington Tabaréz, en una conferencia de prensa. Foto Presidencia de la República.

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