Cuba y su pueblo enfrentan una situación terrible, está cuestionada la cotidianeidad de la vida, el acceso a las condiciones mínimas de supervivencia. Esa situación se debe a que el gobierno de EEUU, el régimen de Donald Trump, ha construido lo que desde la isla denunciaron como “un sofisticado método de asfixia sobre la población de Cuba que supera con creces la presión ejercida durante décadas sobre el país”.
Al bloqueo económico, comercial y financiero que lleva más de 60 años, el régimen de Trump ha agregado decenas de medidas adicionales: la inclusión de Cuba en la lista que elabora el gobierno de EEUU de países patrocinadores del terrorismo, lo que le agrega nuevas trabas financieras; sanciones a personas, empresas e instituciones cubanas; el cerco energético que prohíbe la llegada de combustible y, además, la orden ejecutiva que considera a Cuba una “amenaza inusual” a la seguridad nacional de EEUU, lo que agrega el peligro de una agresión militar directa.
Cuba y su pueblo están bajo un asedio criminal, buscando su desestabilización, su rendición por hambre. Para cumplir con una ambición geopolítica e imponer su dominio el gobierno de EEUU está sometiendo al pueblo cubano a un tormento diario, brutal, ilegal, ante el que nadie decente puede permanecer indiferente.
En esta semana dos hechos han dejado evidenciada la gravedad de la situación y la ilegalidad de la política criminal del gobierno de EEUU hacia Cuba.
El lunes 7 de setiembre la cancillería cubana presentó ante la ONU un informe sobre los impactos del bloqueo de EEUU en el período que va entre marzo de 2025 y febrero de 2026. Cuba presentó este reporte cumpliendo con la resolución tomada por abrumadora mayoría de la Asamblea General de la ONU el año pasado y para contribuir al informe que debe presentar el secretario general de la ONU.
El miércoles 9 de setiembre, la Relatora Especial para Medidas Coercitivas Unilaterales, Zaina Jallad, presentó un informe para evaluar el impacto del bloqueo sobre los derechos humanos de las y los cubanos, en el 63° Período Ordinario de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra.
Ambos informes, de distinta naturaleza y origen, el primero del propio gobierno cubano y el segundo de una Relatora especial de la ONU, muestran el impacto devastador de la política criminal de EEUU y también la necesidad de que la comunidad internacional ponga fin a esta situación y lo haga ya.
El informe de Cuba
El informe cubano es contundente. En el período evaluado el daño a la economía cubana fue de US$ 8.083.300.000, lo ponemos en letras, ocho mil ochenta y tres millones trescientos mil dólares. El daño fue muy superior al del año pasado que ya era brutal, un 7% más de devastación.
El informe denuncia los impactos en todos los aspectos de la economía de Cuba y de la vida de su pueblo. Para dimensionar la gravedad de la situación alcanza con resumir los más graves en la salud. Por falta de electricidad e insumos, el sistema nacional de salud se vio obligado a postergar cirugías no urgentes para priorizar los casos con riesgo de vida. Hay una lista de espera por una cirugía de 100 mil pacientes, 12 mil de ellos son niños y niñas. La expectativa de vida de niños con cáncer cayó de un 85% a un 65%. La tasa de mortalidad infantil ha crecido de 4.4 por cada mil nacidos en 2018, a 9.9 en 2025. De los 395 medicamentos que Cuba produce dentro de su esquema básico de salud, hoy faltan 300 por las dificultades para acceder a materias primas para su fabricación.
Hay que agregar que este informe va hasta febrero de 2026, porque ese era el plazo establecido en la Resolución de la Asamblea General de la ONU, por lo que el impacto real del cerco energético, que se cerró de forma total en enero de este año, apenas está contemplado. Es decir, la situación hoy es mucho peor.
El informe de la relatora especial de la ONU
Como decíamos, adicionalmente, este miércoles 9, el Consejo de DDHH de la ONU analizó un informe de la Relatora Especial para Medidas Coercitivas Unilaterales, Zaina Jallad, sobre Cuba. Es la primera vez en la historia que el Consejo de DDHH analiza un informe así sobre Cuba. La Relatora visitó Cuba, se reunió con instituciones, mantuvo entrevistas con diversas organizaciones, recogió testimonios y evidencias.
El informe es contundente. Establece que el bloqueo y el cerco energético impuestos por Estados Unidos tienen “un impacto devastador” en toda la población cubana y en particular sus sectores más vulnerables.
La Relatora, a partir de un exhaustivo análisis jurídico, indica que el bloqueo es ilegal porque viola disposiciones de la Carta de la ONU y normas del Derecho Internacional. Señala que el bloqueo viola los derechos humanos de las y los cubanos, particularmente los derechos a la alimentación, a la salud, a la educación, al desarrollo, derechos económicos, sociales y culturales e incluso el derecho a la vida.
La Relatora reconoce los esfuerzos del gobierno cubano para proteger a la población y paliar los daños, pero señala que las acciones del gobierno de EEUU son de tal “magnitud y persistencia”, que generan la escasez de bienes y servicios esenciales.
La Relatora presentó 10 recomendaciones de medidas que se deberían adoptar, la mayoría por el gobierno de EEUU, para terminar con esta situación que viola los derechos humanos del pueblo cubano.
Entre ellas están: levantar todas las medidas coercitivas, eliminar las restricciones a los suministros de bienes esenciales, cesar la calificación de Cuba como país patrocinador del terrorismo, derogar la declaración de emergencia nacional por la supuesta amenaza de Cuba a la seguridad nacional de EEUU, poner fin a las multas a bancos por vínculos con Cuba y eliminar los obstáculos para el envío de remesas. El informe de la Relatora de la ONU también recomienda a EEUU “dirimir sus diferencias con Cuba mediante el diálogo, en lugar de las presiones”.
En una valiente y conmovida exposición, el embajador Rodolfo Benítez, representante de Cuba en el Consejo de DDHH de la ONU afirmó: “El bloqueo tiene que ser levantado, porque viola el Derecho Internacional e invade la soberanía y jurisdicción de los demás Estados. El propósito perverso y deliberado de Estados Unidos, es provocar carencias extremas y asfixia total a las familias cubanas. Intentan facturar una tragedia humanitaria para desestabilizar al país y alcanzar sus objetivos políticos. Ningún pueblo merece ni debe ser sometido a tanto castigo solo por el hecho de defender su derecho a la autodeterminación. Pero no nos van a doblegar”.
Los países que se expresaron en el Consejo de DDHH de la ONU respaldaron el informe de la Relatora y condenaron el bloqueo y sus consecuencias.
Hay que parar la agresión
Esa es la realidad hoy, eso dicen el informe de Cuba y el de una Relatora de la ONU.
Cuba ha sido agredida por las élites gobernantes de EEUU casi desde el principio de los tiempos, en setiembre de 1858, hace en estos días 168 años, el senador Albert Brown dijo en el Congreso de los EEUU: «Quiero a Cuba, y sé que tarde o temprano debemos tenerla. Si el carcomido trono de España está dispuesto a cederla por un equivalente justo, bien; si no, debemos tomarla».
Esas pretensiones coloniales sobre Cuba se hicieron más brutales desde el triunfo de la Revolución en 1959. Pero ahora han llegado a un nivel bestial.
En la Asamblea General de la ONU durante 33 años el bloqueo ha sido condenado por mayorías abrumadoras. Hasta en el propio EEUU cada vez más sectores políticos y sobre todo sociales condenan el bloqueo y más aún las medidas adicionales y la amenaza de agresión militar del régimen de Trump.
Uruguay históricamente ha condenado el bloqueo. Es necesario que nuestro gobierno actué con más énfasis aún y también que rechace las presiones de EEUU. La historia de solidaridad de Cuba con Uruguay es larga, se ha expresado de múltiples maneras, una de ellas es la presencia de la Brigada Médica cubana, que, en el marco de la Operación Milagro primero y en el Hospital de Ojos José Martí hasta hoy, ha desplegado un trabajo ejemplar que ha permitido recuperar la visión a 100 mil uruguayas y uruguayos.
Es necesario elevar la denuncia y la solidaridad con Cuba y su pueblo, a nivel nacional y del continente.
Hay que detener la agresión de EEUU contra Cuba, nadie puede permanecer indiferente.






















