Homenaje a Alfredo Fressia

                                                                 VERSO OCIOSO                                                                    

Combino con distancia y con recuerdo,

existo poco y mal en el presente.

Vengo de lejos, pero sólo en sueños,

de cerca mi presencia se disuelve.

El sol que me ilumina es de topacio,

y en mi carta la luna es de papel

en áspero cuadrado con el astro

más opaco: mis tonos son pastel.

Escribo versos en endecasílabos

los días lluviosos (como es hoy) y llego

casi al presente donde me deslizo

recto hacia atrás en busca de sosiego.

Visto de cerca yo me desvanezco.

¿Música en mí? Sólo de las esferas.

Por la línea del tiempo huyo del duelo

de ese abismo en el hoy que nos acecha.

Lo aprendí en el camino del exilio:

duele el país real de la memoria

y nace como un hongo en otro sitio,

envenenado y que también acosa.

Y por eso hoy combino con distancia.

Cuando casi estoy vivo casi muero,

y casi escribo, torpe de añoranza,

un verso ocioso, ausente y con defectos.

Alfredo Fressia nació en Montevideo, el 2 de agosto de 1948 y falleció en Sao Paulo el 7 de febrero del 2022. Fue un poeta, ensayista, traductor y profesor uruguayo

Formado como profesor de Literatura y de Francés, Fressia dictó clases en Montevideo hasta 1976, año en que fue destituido por la dictadura uruguaya. Entonces se instaló en Sao Paulo, Brasil, donde continuó dedicado a la poesía y a la enseñanza.

Integrante de la llamada Generación del 60, fue uno de los nombres claves de la poesía uruguaya contemporánea, junto a autores como Circe Maia, Washington Benavides, Cristina Peri Rossi, Hugo Achugar o Marosa di Giorgio.

Desde el fin de la dictadura, en 1985, Fressia volvió sistemáticamente a Montevideo, donde residía al menos dos meses por año. Su poesía, marcadamente personalista, fue pionera en el tratamiento del erotismo y la homosexualidad en la literatura del Río de la Plata.

En Brasil, fue profesor de literatura francesa en la Universidad Católica de Sao Paulo, hasta su retiro en 2018. Ejerció el periodismo cultural en varios medios de Uruguay (Suplemento Cultural de El País), Brasil (Folha de São Paulo) y México (La Jornada Semanal).

Fue editor de la revista mexicana de poesía La Otra, en su edición en papel, desde 2008 hasta 2013.  Además, fue traductor trilingüe de poesía en español, portugués y francés. El 24 de octubre de 2018, la Junta Departamental de Montevideo le otorgó el título de «Ciudadano ilustre» de su ciudad natal y el 1 de diciembre del mismo año, recibió el Premio Morosoli por su trayectoria en la categoría poesía.

Falleció el lunes 7 de febrero de 2022, a causa de un cáncer.

POETA EN EL EDÉN

No, Señor,

nunca huiré del Paraíso, tengo en mí

la leche eterna de los padres y los hijos,

y escribo poemas para la nostalgia.

No, Señor,

nunca seguiré el rumbo imprudente

de los cuatro ríos, el que impele a los nautas

hacia el mar de monstruosas criaturas.

Habían podado las ramas de oro

que brillaban en el árbol de la vida.

Y ahora me llaman como almas.

No, Señor,

nunca comeré del árbol prohibido.

Apreté tantas veces en mi mano

las frutas suculentas. Aspiro

los perfumes seductores,

—Et d´autres, corrompus, riches et triomphants—

Nada sabes de mis íntimos

paraísos artificiales, y te ofrezco las costillas

húmedas y turgentes

para que sigas modelando al mundo

mientras duermo.

Soy un niño inmenso

escribiendo dócilmente en el barro del Edén.

Tengo un muñeco de porcelana blanca.

Balbucea.

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