La propuesta lanzada el 1° de mayo por el PIT-CNT de crear un impuesto del 1% al 1% más rico para obtener un aproximado del 1% del PBI para atender la pobreza infantil catalogada como emergencia nacional desató un debate, no sólo sobre el instrumento sino también sobre la riqueza y los ricos en Uruguay.
El Popular en radio (*) entrevistó a Juan Geymonat, Doctor y Magíster en Historia Económica, docente de la UdelaR. Entre otros estudios y trabajos fue compilador de dos publicaciones clave para pensar el modelo económico uruguayo en el pos progresismo «Los de Arriba» (apoyado por FUCVAM entre otras organizaciones sociales, que ya agotó su tercera edición) y «Uruguay for Export» (compilador del volumen editado por Ediciones del Berretín junto con Rodrigo Alonso y Gabriel Oyhantçabal).
– ¿Qué pasa con ese 1% más rico?, ¿cómo está compuesto?
Lo primero que tendríamos que decir para ver cómo está compuesto ese 1% es lo siguiente, en las sociedades de mercado como la que vivimos, entender la estratificación social, la pirámide de la desigualdad, implica entender cómo se distribuye algunos activos claves, uno de esos es la propiedad de los medios de producción, esto es viejo como el agujero del mate, pero todavía sigue explicando por qué existe extrema riqueza y extrema pobreza. Cuando uno mira, cuando le pone la lupa al 1% más rico, los ingresos de ese 1% vienen en gran cantidad por renta del capital. O sea, que viene por el hecho de ser dueños de determinados activos financieros, acciones de empresas, inmuebles, etcétera. La propiedad todavía sigue siendo un factor clave para explicar la composición de los sectores más ricos del Uruguay. Eso lo primero, después claramente ese 1% no vive solo de eso. Ahí adentro no hay gente que viva de rentas de propiedad simplemente, sino que también hay personas que desempeñan cargos gerenciales en empresas, profesionales, de algunas disciplinas y algunos rubros donde escasean los profesionales. Como tienen ingresos bastante elevados, lo que suele suceder es que hay una mezcla de todo en una misma persona, por ejemplo, personas que son directores de una empresa y a la vez tienen acciones en otras y también tienen inmuebles. O sea, a medida que van acumulando dinero compran casas o un campo. Entonces, lo que uno ve cuando pone la lupa en ese 1% es que la propiedad es importante, eso es central para explicarlo y que también se combinan muchas situaciones en una misma persona con distintos tipos de activos. Por ejemplo, con una profesión muy bien valorada y bien pagada, más propiedades, inmuebles, acciones, bonos, títulos de deuda, etc.
– En un artículo en Brecha hacías mención de un cierto número de parlamentarios y decías que tienden a más acá o más allá a vestirse con ropajes ruralistas…
Nosotros siempre pensamos cuando nos dicen este es rico o clase dominante o algo así, vemos como al gran estanciero. Y eso tiene un poco de cierto y un poco que no es así. O sea, dentro de quienes tienen grandes propiedades de tierra es una parte del poder económico, pero no es la única.
De hecho, hay otros sectores de la economía que estuvieron muchísimo más concentrados que el agro y a veces miramos poco esos sectores y quienes están detrás. Lo que sucede es que la tierra en Uruguay es un recurso estratégico, tiene algunas particularidades que es un activo que no se desvaloriza, por el contrario, va ganando valor con el tiempo. Entonces si tenés plata y decís bueno voy a invertir en máquinas tenés que mantenerlas y a la larga te van a quedar obsoletas. El campo no, el suelo no, no se deprecia, lo tenés que cuidar, pero no se deprecia, por el contrario, va adquiriendo valor. Entonces, si tenés plata y no sabes dónde meterla ni querés ponerla en un banco y lo mejor que puedes hacer es meterla en tierra o en ladrillo, porque es esta una forma de resguardar ese valor. Hay una buena parte del poder económico nacional o de la gente que ha acuñado grandes fortunas que no salieron del agro, pero en algún momento llegaron al agro, porque parte de su ahorro fue para ahí. No es de las actividades más rentables que tiene el Uruguay, pero es una actividad segura y tiene esa característica que va creciendo de a poquito. Entonces es un activo bastante interesante y por eso yo decía en el artículo eso, que el que tiene plata a la larga o a la corta se viste de gaucho en algún momento.
– Hablabas de que hay otros sectores que son más rentables en Uruguay ¿Cuáles son esos sectores?
No lo tengo estudiado con calidad para darte una respuesta certera, pero cuando ves un poco a lo largo de la historia hay un periodo donde queda claro que, por ejemplo, el sector industrial fue mucho más rentable que el sector agrícola ganadero. Hoy en día si miras, por ejemplo, el sector de la producción agrícola ganadera, el que produce vacas y plantas, toda esa actividad junta ocupa más o menos un 7% del PBI. Y hay otros sectores, que nosotros decimos, por ejemplo, la industria, que nos quejamos en Uruguay de que no tenemos industria, bueno, la Industria ocupa el 12% del PBI, pero en realidad la industria es un sector muchísimo más concentrado que la propiedad de la tierra.
Pero por lejos, muchísimo más concentrado y si vas ponele a la banca que pesa más o menos lo mismo que el agro en el PBI son nueve bancos privados que tienen la mitad del mercado financiero. Lo que sucede es que el agro justamente el tema no es la concentración, sino el desparrame, porque el agro tiene fuerza, mueve gente. Con esto no quiero decir que la propiedad de la tierra esté bien distribuida en Uruguay, o sea el agro te puede mover y parar un país porque son bastantes, pues se pueden juntar un montón en Durazno y hacer mucho lío. O sea, es una actividad que tiene mucho encadenamiento con el transporte, con algunas industrias que están muy enganchadas al sector. Claramente el agro es un sector importante clave en Uruguay, pero a veces nosotros tenemos como una fijación con el agro y no podemos salir de esa formación cultural. En la izquierda también hemos abonado mucho ver el problema del poder y la concentración como un problema del agro y en realidad a veces nos olvidamos de que existe, todo un mundo económico no agrario.
– ¿Hay una tendencia a la extranjerización?
Me voy a ir bastante para atrás, durante la dictadura uruguaya que fue un punto de inflexión en la historia económica del Uruguay se inauguró un conjunto de cosas que nos cuesta decir que son así, pero hay que decirlas, que fueron políticas de largo, largo aliento y que se transformaron después como una especie de política de Estado, donde los distintos gobiernos democráticos de alguna forma u otra siguieron, con cambios, con movimientos, pero digamos como que la línea larga siguió y una de esas líneas largas es que Uruguay es un país que por su propia acumulación de capital se le complica para crecer, para desarrollarse, entonces tiene que apostar a que entre gente de afuera con capital. La dictadura trató de fomentar bastante la inversión extranjera, pero era otro momento del mundo, eso no se tradujo como una llegada masiva de inversiones extranjeras, pero sí quedó como cierta institucionalidad de ciertas leyes con incentivos, que después se fueron incluso modificando y puliendo como en esa misma dirección. A partir del siglo XXI, tenemos una entrada fuerte de inversión extranjera y también de depósitos de extranjeros. El capital extranjero bajo esas dos formas, bajo deuda y bajo inversión extranjera, ha sido muy importantes para explicar el desarrollo de los últimos treinta años por lo menos. No te puedes perder para entender la historia económica del Uruguay los últimos treinta o cuarenta años de ese fenómeno. Esto tiene una contracara, porque para ser atractivo, para que vengan inversiones tenés que generar determinadas garantías, tenés que jugar con determinados estándares internacionales, que no necesariamente son los estándares que vos querés tener, pero son los necesarios para que ese tipo de inversión venga y para que sea atractivo el Uruguay y ahí hay estándares para cumplir, tener una macroeconomía estable, no podés tener inflación, tenés que tener un dólar medio planchadito y barato, o sea todo eso es como una contracara de la política de ingreso de inversión extranjera masiva. O sea, digamos que como Estado a vos te restringe o te limita bastante en lo que podés hacer o no. Por ejemplo, vos ahora tenés un problema con la industria uruguaya donde tenés un dólar muy barato, entonces sos muy caro. No se puede jugar con el dólar, así como así, porque eso implica determinados movimientos donde esos capitales que vienen y se van, bueno, ya no llegan más y ahí entonces te genera un desbalance externo y ahí empiezan un montón de problemas todos concatenados, vos tenés un modelito armado donde, los ajustes que puedes hacerle a ese modelo son mínimos y está bastante limitado en términos de política y eso es lo que vemos todo el tiempo cuando por ejemplo ahora se está discutiendo esto del 1%…
– ¿Hay un miedo subyacente a mover ese modelito?
Hay como un miedo subyacente y parte de ese miedo subyacente tiene sentido dentro del esquema que vos elegiste como modelo de desarrollo del país, uno puede discutir un impuesto al 1%, pero lo que hay que discutir con una mirada larga es el modelo de desarrollo del país. O sea ¿cuánto más vos podés seguir apostando a esto? porque esto tiene otras consecuencias, gente que se te va cayendo del modelo y cada vez más. O sea, cada vez hay más presos, cada vez tenés más gente en situación de calle, el empleo precario que va creciendo.
-Vos decías en el artículo que hay unos senadores que son parte de ese 1% más rico.
Eso es patente y muestra que esos sectores están bastante sobrerrepresentados en la arena pública. O sea, cuando uno ve la televisión, la discusión que hay, lo que está viendo son los dramas y la discusión de los sectores medios altos y hay otra parte que queda totalmente desfasada y recontra subrepresentada en la discusión pública.
– Se plantea que después que estás arriba es muy difícil que bajes, después que pasarse este umbral y después, en el otro lado, tenemos a los de abajo para poder ascender. Entonces ahí hablamos de las políticas públicas, la educación, la vivienda, la salud, lo todo lo que tiene que ver con los derechos sociales. Y esto que hablabas del modelo que tiene como sus limitaciones. Hay un límite también para aquellos que están más abajo para poder tener una calidad de vida mejor.
Sí, o sea, por lo general la derecha o el discurso de la economía más liberal te dice, bueno para que esa gente avance te repiten lo mismo que hace doscientos quinientos años: la teoría del crecimiento de la torta para el derrame.
Ese cuento ya lo conocemos desde hace tiempo. Si vos creces, pero ese crecimiento se lo apropia más un sector de arriba que el sector de abajo ¿cuánto más tenés que crecer para que el de abajo termine creciendo? Porque es cierto que, si vos creces económicamente, a la larga o a la corta algún tipo de derramecito podés tener, el tema es cuánto tiempo a qué tasa tenés que seguir creciendo y digamos que me parece que es medio impensable pensar que el Uruguay puede crecer a un 4 o 5% de acá a 10 años, todos los años. Creo que eso ya hay que sacárselo de la cabeza. Entonces hay que buscar otra manera de con lo que tenemos empezar a paliar algunas cuestiones que son críticas y que además son críticas a largo plazo, porque si vos tenés, no sé, 1/3 de los niños en la pobreza, vos tenés hipotecado a 20 años el perfil de tu fuerza de trabajo, de tu fuerza laboral, lo tenés hipotecado a 20 años. Ponele que vos necesitás tener ingenieros de sistemas dentro de 20 años, pero con esos pibes en la pobreza no los vas a tener. Entonces, también estás hipotecando el desarrollo para adelante, por eso se dice que las políticas de infancia se terminan pagando solas, porque desde el punto de vista estrictamente capitalista si invertís ahora en 20 años vas a tener esta gente más formada, más calificada.
-Lo vemos con la generación Ceibal con todos los niños que tuvieron acceso a esa política pública, muchos de ellos hoy son ingenieros que están haciendo cosas sumamente interesantes.
Sí, exacto. Entonces los argumentos que están manejando desde la derecha contra el impuesto al 1% más rico todavía carecen de sofisticación, o sea, sigue siendo ese argumento viejo de que se van a ir las inversiones, se va a perder empleo, etc, pero eso no es así.
– El PIT-CNT es la única organización que está planteando alternativas de pensar diferente la economía.
Sí, sí, eso es seguro, saquémosle cualquier juicio de valores, está bien o mal: se está poniendo sobre la mesa los límites del modelo actual.
– Además estamos hablando de un 1%, o sea no estamos hablando de una expropiación del capital, sino de un 1% que ni lo notan.
Claro, son digamos patrimonios que arrancan más o menos en el millón de dólares más o menos. Hay una comisión que está trabajando en el PIT-CNT afinando un poco la propuesta, pero supongamos que se grava a las personas que tienen más de un millón de dólares de patrimonio, donde el millón es el monto no imponible o sea vos tenés un patrimonio un millón de dólares y ¿cuánto pagas? Cero, porque el millón es un monto no imponible vos tenés un millón cien mil dólares de patrimonio y entonces vos pagas un 1%, pero de esos 100.000 dólares que te pasaste. Hay muchos de estos patrimonios que están cercanos al millón, pero también hay patrimonios de cientos de millones de dólares y algunos llegan a los mil millones. La revista Forbes tiene identificados a varios, a mí me consta que en Uruguay hay alguno más con patrimonios de más de mil millones de dólares. También quiero decir que no sé si los ricos están todos en contra de pagar ese impuesto o sea sus voceros sí, está claro, pero yo no sé si los ricos están todos en contra de pagar con el fin de abatir la pobreza infantil.
(*) Programa emitido los lunes, miércoles y viernes de 10.00 a 11.00 horas por Radio Fénix.























