Este miércoles, el destacado intelectual uruguayo-estadounidense, dará una charla sobre “Geopolítica del imperialismo”.
GM
Jorge Majfud es un académico, investigador, escritor, ha publicado una importante cantidad de libros, ensayista, con una producción más prolífica aún y analista internacional de varios medios y portales. Es uruguayo, residente en EEUU, actualmente es profesor universitario e investigador en ese país.
Ha escrito, como decíamos, ensayos, novelas, algunos de los títulos que publicó son: La Frontera Salvaje, La Reina de América, El mismo fuego, Hermenéutica: análisis crítico de once autores en su tiempo o Crítica de la pasión pura.
Ha recibido varias distinciones a la excelencia académica y ha sido destacado como uno de los intelectuales más influyentes de América Latina. Es ampliamente reconocido su trabajo crítico sobre la historia del imperialismo norteamericano, la identidad cultural y la historia de América Latina.
Majfud, actualmente de visita en Uruguay, dará una charla este miércoles 10 de junio, a las 18.30 horas, en la Sala de Eventos del Palacio Legislativo, titulada: Geopolítica del imperialismo. La actividad, como ya ha informado EL POPULAR es convocada por el Comité Uruguayo Antimperialista de solidaridad con Cuba y los pueblos del mundo.
EL POPULAR conversó con Majfud, previamente a la charla, para conocer los ejes de lo que será su exposición.
-Dentro de los múltiples campos de investigación que ha abordado, en artículos, libros, etc., tiene planteado como tema para la charla en Uruguay la geopolítica del imperialismo. ¿Por qué importa pensar el tema del imperialismo hoy?
Porque estamos en lo que se llamó la trampa de Tucídides, en el momento del declive de un imperio y el ascenso de otra gran potencia y en ese cruce hay una gran fricción y un gran conflicto. Este conflicto ya lo estamos viviendo, es una tercera guerra mundial ya en curso, pero se expresa desde las elites mundiales. Es uno de los mayores conflictos del capitalismo, desde el siglo XVI o XVII básicamente. Este conflicto del capitalismo no quiere decir que va a ser desplazado por un comunismo chino, que no es comunismo, pero es un sistema diferente al estadounidense.
Por lo tanto la elite que tiene el poder en EEUU y en Europa, pero sobre todo en EEUU, se está reduciendo en número, se está reduciendo en cantidad de compañías y está multiplicando su poder económico y su agresividad. Eso tiene consecuencias en la destrucción de cualquier vestigio de democracia. En mi concepción nunca fue democrática, hay un ejemplo que pongo y he estudiado bastante que son las democracias reales de los nativos americanos, especialmente las he estudiado en Norteamérica, pero hay otros ejemplos, eso era democracia real.
Entonces, este momento de crisis del imperialismo occidental, que surgió destruyendo todo lo demás, como la crisis de todos los imperios se traduce en una gran violencia que pagan los pueblos.
-Tomando algunos elementos de su respuesta, en el marco de esa crisis que caracterizó hay una crisis total del orden internacional, ¿cuáles son las perspectivas de desarrollo de esto?
La perspectiva es que se agrave. A largo plazo este sistema capitalista va a colapsar, no sabemos cuándo, pueden ser décadas, pero mi percepción es que es inevitable. Estamos en ese camino y en lugar de haber una negociación o una reparación del sistema lo que hay es un aceleramiento de su violencia. Es una guerra porque no hay espacios de negociación, de acuerdos para que otras potencias puedan surgir. En las post guerras generalmente hay un nuevo orden y las potencias pasadas acuerdan con las nuevas potencias, en este momento no hay ningún acuerdo posible, por lo tanto podemos decir que estamos en medio de esa confrontación. Como otras guerras mundiales no se sintió en varias partes del mundo, en EEUU prácticamente no se sintieron socialmente la primera y la segunda guerra mundial, al contrario, fueron beneficiosas, la primera y sobre todo la segunda. Pero estamos viendo que las masacres y los genocidios son parte del tablero, sin ninguna limitación
Las potencias decadentes, por ejemplo Israel, que depende de EEUU y de Europa, pero sobre todo de EEUU, están quemando absolutamente todas las naves, lo cual es un fuerte signo de que si no es ahora no es nunca.
Se han dejado las excusas, de EEUU y Europa, de llevamos la civilización, llevamos la democracia, llevamos la libertad, fuimos atacados primero tenemos derecho a defendernos, todas estas excusas desparecen del mapa. Washington ya no habla de democracia si no de que lo que importa es ganar, como es la narrativa de Donald Trump y de muchos otros, especialmente la extrema derecha, o en el caso de Israel, que ya no es nos estamos defendiendo, si no Dios nos legitima para matar.
Estamos abiertamente viendo que los agresores se basan en los conceptos de Dios, patria y libertad, que es la libertad del esclavista, la libertad del ganador, y los demás que se mueran, si alguien está en desacuerdo debe ser arrasado. Eso es un claro síntoma de que estamos en la etapa final, o por lo menos ante una fuerte conciencia del poderoso de que se está por caer y si prende fuego al resto del mundo va a terminar cayendo.
Ahora, ¿son los países? No, no son los países. Si hablamos de Europa y EEUU, las poblaciones europea y estadounidense también están siendo víctimas de ese mecanismo, de ese secuestro masivo, obsceno, de la privatización de todos los conocimientos posibles, de todas las posibilidades, incluso de las elecciones, como estamos viendo en Colombia y antes vimos en Honduras.
Están siendo privatizados no solo la narrativa, el dinero, sino hasta el sistema de elección.
Tenemos que resistir esa agresividad del imperio decadente, de la elite estadounidense, no del pueblo, el pueblo muchas veces está manipulado y también hay millones de personas que están en contra de esto, pero su posición no importa.
La que importa es la de aquellos que tienen los capitales, la tecnología, ya no solo la digital sino la Inteligencia Artificial, para adueñarse de forma absoluta del mundo.
Hay cuatro o cinco oligarcas que tienen, cada uno de ellos, más dinero que cualquier país africano, que cualquier país latinoamericano, exceptuando Brasil y México.
Eso es un camino a la catástrofe, ninguna situación histórica observable dice que cuando esas obscenas diferencias persisten se resuelven pacíficamente. No hay forma de resolver esto pacíficamente, sino a través de la derrota del agresor.























