El 14 de agosto, Día de las y los Mártires Estudiantiles, es un día de enorme significación para el movimiento estudiantil, para todo el movimiento popular y para la historia del Uruguay.
Ese día las y los estudiantes recuerdan a sus mártires. A sus iguales. A muchachas y muchachos que lucharon por la educación pública y popular, por sus derechos, por la libertad, por un mundo mejor y pagaron con lo más precioso que tenían, sus vidas, por hacerlo.
Es entonces un día de conmemoración. Es un día en el que se homenajea al movimiento estudiantil todo, por su papel colectivo, en la historia nacional, en la lucha por un Uruguay más justo, más libre. Y, en ese crisol de significados de un día de esa densidad popular y democrática, también es el momento en el que las y los estudiantes expresan su posición sobre el presente, en el que en unidad y en las calles, hacen oír con especial fuerza su voz, sus reclamos y plantean sus propuestas.
Todo eso, sin faltar ningún componente, logró expresar el movimiento estudiantil, una vez más, este 14 de Agosto. No es una constatación menor. Una vez más, el movimiento estudiantil, componente fundamental del movimiento popular, honró la historia, mostrando su madurez, su capacidad de propuesta, su compromiso y su movilización.
Miles de muchachas y muchachos se movilizaron en Montevideo, en Canelones y en la mayoría de los departamentos del país. Lo hicieron de mil maneras. No hay que quedarse solo con las fotos de 18 de Julio con miles de estudiantes, o de avenidas de ciudades y localidades de todo el país con el mismo paisaje. Eso es muy importante. Pero a eso hay que agregar los cientos de asambleas en los centros de estudio, las pegatinas, las movidas culturales, la pintada de pancartas y pasacalles. Hay que ser capaces de atesorar y darle su justo valor a toda esa expresión juvenil organizada, de mil maneras, que se expresó este 14 de Agosto.
El primer componente fue de memoria. Como lo recordamos cada año, la fecha y su conmemoración, tienen origen en el 14 de agosto de 1968. Ese día murió Liber Arce, estudiante de Arquitectura y Odontología, militante de la FEUU y de la UJC. Líber había sido baleado dos días antes por la Policía en la represión a una marcha relámpago en la puerta de la entonces Facultad de Veterinaria. Esta marcha había sido convocada por la FEUU, en defensa de las libertades públicas, arrasadas por el gobierno encabezado por Jorge Pacheco Areco, con la aplicación sistemática de las “medidas prontas de seguridad”, para imponer, con la represión, un ajuste contra los sectores populares, privilegiando a la oligarquía rural, industrial y financiera. La movilización de la FEUU también era en defensa de la Universidad de la República, a la que el gobierno ahogaba presupuestalmente. En esos días la Policía había entrado a varias facultades, violando la autonomía universitaria. EL POPULAR, que durante toda su historia estuvo al lado de las luchas del movimiento estudiantil, tituló en su edición del 15 de agosto de 1968: “Murió Líber Arce, mártir de la Libertad”.
Este 14 de Agosto fue de homenaje a Líber y a las y los mártires estudiantiles. Son mártires del movimiento estudiantil y de todo el movimiento popular. Líber Arce, Susana Pintos, Hugo de los Santos, Santiago Rodríguez Muela, Íbero Gutiérrez, Heber Nieto, Blanca Castagnetto, Leonel Martínez Platero, Gustavo Luis Couchet, Juan Fachinelli, Aurelio Fernández, Joaquín Klüver, Ramón Peré, Walter Medina, Nibia Sabalsagaray, Elena Quinteros, Laura Raggio, Diana Maidanik y Silvia Reyes, son algunos los nombres entrañables de esa dolorosa lista.
Las y los une a todos su condición de militantes. Su lucha, en distintas etapas y contextos, por defender la Educación Pública, por la libertad y también por construir un mundo distinto.
Es un hecho sustantivo que miles de muchachas y muchachos, se convoquen y se movilicen para recordar y homenajear sus vidas, su compromiso y defender las causas por las cuales lucharon. Y que lo hagan con orgullo, con sentido de pertenencia.
El segundo componente de este 14 de Agosto fue el protagonismo estudiantil organizado. Cada 14 de Agosto es, en sí mismo, un homenaje a la mejor historia del movimiento estudiantil.
La FEUU es la primera organización popular unitaria de la historia del Uruguay. La FEUU fue fundada en abril de 1929, hace ya 95 años. No hay ninguna lucha democrática y popular en la que la FEUU, y las y los estudiantes con ella, no hayan estado presentes.
Este 14 de Agosto estuvo presente la FEUU, que cada elección universitaria renueva, pese a todas las campañas en su contra, su condición de representante genuina de las y los estudiantes universitarios. También estuvieron, en las distintas movilizaciones y actos, los gremios de secundaria, de Magisterio, del IPA, de UTU, de Formación en Educación y de la UTEC.
Cada época presentó desafíos distintos para lograr organizar masivamente a las y los estudiantes. Esta que vivimos hoy también los tiene. Es clave para la perspectiva democrática y emancipadora la construcción de un movimiento estudiantil masivo, de miles, unitario en todas sus expresiones y, a su vez, de estas con el conjunto del movimiento popular.
Este 14 de Agosto se expresó lo acumulado en esa dirección, es fundamental apoyar, de todas las maneras posibles ese esfuerzo organizativo, desde todo el movimiento popular.
Respetando las formas de ser y hacer, sin paternalismo, con la mano tendida y el corazón y la cabeza abiertos.
El tercer componente de este 14 de Agosto fue el posicionamiento expresado en las pancartas, las proclamas y las propuestas, sobre el presente de nuestro país y del mundo.
Hubo una reivindicación expresa de la continuidad histórica de la lucha. Un reclamo, unánime, de un mayor presupuesto para la educación pública. Ese planteo estuvo sintetizado en la consigna de 6+1% del PBI de asignación presupuestal.
Se expresó una firma defensa de la autonomía y el cogobierno en toda la educación pública.
Una condena firme y sentida a la impunidad. Pocas horas antes de la marcha el Grupo de Antropología Forense anunció que los restos hallados en el Batallón 14 correspondían a un varón. La referencia a esta noticia y el compromiso con “memoria, verdad y justicia. Nunca más terrorismo de Estado”, fueron de los pasajes más aplaudidos de la proclama.
Expresamente se reivindicó el antimperialismo y la solidaridad con Palestina.
Se dio una señal clara, y muy importante, de unidad con el conjunto de las luchas del movimiento popular expresando el respaldo al SI en el plebiscito de la Seguridad Social.
La consigna de este año, pintada en paredes, repicada en placas en las redes sociales, presente en las pegatinas y llevada en pancartas por miles de manos de militantes gremiales estudiantiles fue: “Consecuentes con su lucha. Por una educación liberadora y presupuesto digno”.
El final de la proclama leída en la Plaza 1° de Mayo en Montevideo, es una síntesis precisa del planteo que la militancia estudiantil quiso transmitir. Es una convocatoria y, a la vez, una definición de principios: “Somos quienes estamos hoy, quienes nos precedieron y quienes están por venir. Hoy tomamos las banderas de nuestras mártires y las banderas nuevas para seguir esta construcción colectiva de casi un siglo de historia, por una educación y una sociedad mejores. Es nuestro deber histórico como estudiantes tomar su lucha y continuarla. A todas y todos los estudiantes que entiendan la importancia de la solidaridad, de actuar para el bien de los demás y de construir colectivamente, arrímense a su centro de estudiantes; las estaremos esperando con un abrazo y con la emoción de seguir recorriendo juntas este camino de construir una educación liberadora, popular y de calidad”.
Esas son sus palabras, esos son sus sentimientos, esa es su convocatoria. Seamos capaces de escuchar, de abrazar y de apoyar. Es necesario y lo merecen.
Ahora y ante un nuevo 14 de Agosto, una vez más gritemos con convicción y a todo pulmón: Que vivan las y los estudiantes.






















