20230201/ Javier Calvelo - adhocFOTOS/ URUGUAY/ MONTEVIDEO/ Carnaval en el Anfiteatro Canario Luna. Se presentaron: Sociedad Anónima (humoristas) Bajo la direccion de Carlos Barceló En la foto: Sociedad Anónima (humoristas) en el Anfiteatro Canario Luna en Montevideo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

La cultura con voz alta

«La cultura es la sonrisa que acaricia la canción y se alegra todo el pueblo ¿quién le puede decir que no? Solamente alguien que quiera que tengamos triste el corazón» canta León Gieco. 

Tenemos mucho para debatir: el lugar de la cultura para los pueblos, qué lugar ocupa el Estado en su desarrollo, cómo construimos identidad, comunidad, espacios de expresión de ideas, puntos de vista y lucha a través del arte. El Carnaval siempre es un momento en que este debate se aviva. EL POPULAR entrevistó a uno de sus protagonistas, Carlos Barceló, director del entrañable conjunto de humoristas «Sociedad Anónima» para conocer su perspectiva sobre estos temas. 

“Lo que en definitiva somos individualmente es consecuencia sumatoria de lo que somos como colectivo” sentencia Barceló. Hacemos de cuenta que estamos acodados al mostrador, recordando a Omar Gutiérrez nos ubicamos en la “República de San José” y desde ese escenario iniciamos la entrevista. 

-Existe una disputa ideológica por querer hegemonizar todo lo que se dice y se hace, en este caso puntual con el Carnaval, con las murgas. Vimos lo que pasó en Rocha, ahora vemos la forma en que se manejan los fondos del Estado para financiar o no financiar o para resaltar, tal vez el carnaval en el interior y no tanto montevideano, las distintas identidades políticas, etc ¿qué te pasa con toda esta conversación que se da nivel de lo público con respecto a estos temas?

En el mostrador, en la panadería, en la mañana que alguno se va quedando y va sumándote a una charla que tiene visos de tertulia. Te vas sumando a esa conversación y no sabés muy bien quién estuvo antes. Hay quienes opinan apenas y hay quienes vienen como con ganas de decir. Hay algunos que ayudan a instalar temas, hay bolicheros que lo hacen; un carnicero cerca de casa que vos vas pasando y te pregunta fuerte para instalarte el tema y eso es notable. Claro, cuando hay clásico hay un montón de gente a la que se le puede tomar un poquito el pelo, a la que se le puede ahora enrostrarle una victoria y con ese juego ir pasando un rato juntos. Pero también te va poniendo temas de los otros. «¿Trajiste la lapicera? Porque parece hay acá la señora tiene ganas de firmar…» Y te lo tira y lo deja ahí arriba y otro le pregunta a otro y terminás hablando de por qué es importante firmar para no estar trabajando unos años más al cuete y a quién le puede servir y a quién no y en definitiva te dejó ese tema planteado y dejó que los demás hablaran, que además él está cuidando su laburo, te tira el tema, pero no te opina porque capaz hasta se le complica. Eso se hace a través de la cultura y de una expresión, de una canción, de un espectáculo de carnaval, de cualquier cosa. Que la gente pueda hablar de temas que, sino capaz que no hablan, que la gente se junte y opine. Además de opinar, si fuera el caso, es la comparecencia de todos y poner en voz alta un tema para que lo discutamos, para que crezcamos. Por ejemplo, hablar del posicionamiento de las mujeres en la conversación general. La que siempre está en el día a día como está cualquiera, pero de repente la comunidad empieza a hablar del rol de la mujer, o empieza a hablar, como estamos haciendo con el espectáculo de este año, sobre salud mental y empezamos a conversar porque lo pusiste sobre la mesa.  Se provoca a que se hable de un tema y se hablará o no. Es como cuando en un domingo en la mesa, porque el domingo se juntaba toda la familia, pero sino cualquier día en la mesa, la tía, la abuela, porque generalmente era alguien así, empieza a tirar un tema y dice «así que estás estudiando tal cosa fulanito» y entonces ahí te contesta fulanito y se entera el resto de la familia que quería estudiar tal cosa y no tal otra y se habló en voz alta y en familia y se resuelve un problema, se lo encara que sino no se hacía. Esas cosas se pueden hacer o de lo contrario te las callas; socialmente y el colectivo no habla que los maestros ganan menos que lo que merecen, que no hay presupuesto pa’ tal cosa y si no lo hablás, a la sociedad como a esa familia del cuento de recién, se le pasa por alto un tema importante y no lo resuelve a tiempo y alguien es menos feliz de lo que podría y entonces ¡qué necesaria que es esa función de la cultura!

-Es una función social y necesaria entonces ¿el Estado qué rol juega en relación a cómo se usan los recursos para la cultura? 

En realidad, el Estado termina teniendo el rol que el administrador de turno decide que tenga. Ya ahí es interesante que varíe con el administrador de turno, es interesante cómo análisis ¿y va a cambiar en cada caso de acuerdo a su conveniencia? La Salud ¿atendemos a todo el mundo o atendemos a los amigos míos? En cultura ¿dejamos que tengan apoyo cultural en exploración personal y de incidir sobre el colectivo a todos o solo los que son amigos míos? ¿o solo los que yo quiero que digan tales cosas y no otras?  Ya eso es una cuestión muy básica, pero es el primer paso para analizar qué país queremos y entonces se aplaudirá a Puglia porque le pagaron un platal para estar arriba de la chata de un camión, pero no tiene chance de decir algo que provoque reflexión de un artista. Porque Puglia no es artista, es un cocinero simpático, pero no es un artista. Y si yo quiero escuchar la guitarra prefiero escuchar al «Larva» tocar la guitarra y no a Puglia. Es más, si tengo un momento de recogimiento capaz que quiero, elijo, escuchar a Larbanois o a Fidel Vidal, pero si no tengo la chance de elegir y lo único que puedo hacer es volver a ver a Puglia en otra más de sus múltiples salidas, diciéndome que hay que cocinar con queso no sé cuánto y, capaz que me pierdo chances de crecimiento personal, artístico. 

– El vernos reflejados en nuestros artistas y su arte es una herramienta poderosa.

Siempre tiene que ver con el poder. Acá tenemos una frase en San José, la estamos usando hace un ratito es «nuestra cultura nos representa». En la década del 60’ la murga «La nueva salsa picante» empezó a participar del carnaval montevideano, fue el primer conjunto del interior en Montevideo y sentíamos, los maragatos, que nos representaban, como Omar Gutiérrez y ahora con «Sociedad Anónima». No solo vamos nosotros, estamos representando una forma de ser, de sentir. Fijate, hay una forma de humor, que en el interior funciona y que en Montevideo también funciona, pero no es lo predominante, es más parecido a un Juceca un montevideano, pero ese estilo que cultivó también Carlos Maggi y que no es el que hoy se ve. ¿Nosotros tenemos simplemente que consumir, premiar, en un concurso, una forma de humor que se parezca más a la argentina? ¡No! Enriquece que haya más formas de humor.  Yo no paro de cruzarme con gente que me dice «Bo, los que compiten con ustedes, hacen cualquier chijete. «Chijete» es una cosa que decimos mucho en San José, en Paysandú y es una forma distinta de hacer reír. ¡Qué cosa linda cuando uno se puede reconocer con algo que ocurre en el escenario, en una pantalla de cine! ¡Y esa alegría tiene que ver con algo que pasa en la comunidad, con la identidad y por lo tanto es importante defenderla!

Foto de portada

Sociedad Anónima en el Anfiteatro Canario Luna en Montevideo el año pasado. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS.

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