El gobierno nacional del Frente Amplio ha realizado desde febrero a la fecha la presentación de una serie de políticas que apuntan a problemas centrales de nuestra sociedad y de nuestro pueblo.
Este martes se presentó la Estrategia Nacional para Situación de Calle y el miércoles el proyecto País Industrial, en el que trabajarán empresarios y trabajadores para el diseño de una política industrial, también se presentó el proyecto de ley de modificación del Código del Proceso Penal. A estas políticas presentadas hay que sumar el Plan Nacional de Seguridad, la Ley de Empleo Integral, las medidas para favorecer la competitividad y también la convocatoria a la ciudadanía a participar invirtiendo en el proyecto Baygorria.
Todas las iniciativas presentadas conforman un paquete importante de medidas que apuntan a problemas centrales de la sociedad, el empleo, la producción, la atención a los sectores más vulnerables, la seguridad y la convivencia.
Por lo tanto, lo primero a decir, más allá del análisis fino de cada iniciativa en sí misma, de sus fortalezas e insuficiencias, es que en sentido general son una señal importante hacia la sociedad, son medidas trascendentes y apuntan a problemas que nuestro pueblo siente y vive como importantes, como centrales.
Hay algunos elementos que caracterizan a este paquete de medidas. Buena parte de ellas son fruto de un proceso de elaboración con participación y discusión en la sociedad, buscando construir consensos políticos y sociales. Esto es especialmente claro en el caso de la Ley de Empleo Integral y del Plan Nacional de Seguridad, que son fruto de un proceso de diálogo y consulta en todo el país, a lo largo de meses. Lo mismo vale para la Estrategia Nacional para la Situación de Calle.
Es un rasgo distintivo de la forma de gobernar de la izquierda la construcción de políticas públicas a partir de la participación de la sociedad, buscando construir consensos sociales y políticos. Una gran diferencia con la imposición a marchas forzadas de la LUC en el gobierno de derecha. Es más trabajoso, pero incorpora densidad democrática a la acción de gobierno.
Un segundo aspecto tiene que ver con que integran medidas que ya están en desarrollo, con respuestas inmediatas, de mediano y largo plazo. Es decir, abordan problemas complejos como tales, no con propuestas simplistas y tribuneras, en gran medida demagógicas. Que buscan atender lo urgente, pero también apuntan a salidas estructurales. Es otra seña distintiva.
Un tercer aspecto es que implican avanzar en el cumplimiento de compromisos electorales con nuestro pueblo, con el Programa y con los 63 compromisos de gobierno, anunciados en la campaña electoral y ratificados por el presidente de la República, Yamandú Orsi, en su rendición de cuentas ante el Parlamento el pasado 2 de marzo. Es decir, son pasos concretos para cumplir con compromisos asumidos.
Un cuarto aspecto, es que en todas las presentaciones se combinaron la presencia del presidente Orsi, es decir el máximo respaldo político posible y su compromiso personal con las políticas presentadas, y la elaboración colectiva, expresadas por los diferentes ministros y ministras y sus equipos.
Todos los anteriores son elementos importantes que destacar. Marcan diferencias, claras, con respecto a la forma de gobernar de la coalición de derecha en el período anterior.
Cada propuesta, en sí misma, merece análisis a fondo, por ejemplo el Plan Nacional de Seguridad incluye 72 acciones; la Estrategia Nacional para la Situación en Calle, contiene 42 medidas; la Ley de Empleo Integral, aborda el empleo, las prioridades para las madres jefas de hogar, los jóvenes, los mayores de 50 años, la personas con discapacidad y las personas privadas de libertad o recién liberadas; ni que decir de la complejidad de las modificaciones al Código del Proceso Penal, las hemos abordado en cada caso y lo seguiremos haciendo, pero hoy nos pareció más relevante colocar los elementos generales que comparten, los aspectos políticos.
Claramente a esto hay que sumarle las iniciativas contenidas en el Presupuesto Nacional y otras como la inversión en vivienda para sectores vulnerables, que se duplica o las inversiones en infraestructura.
Es necesario destacar la necesidad de ampliar, aún más, la construcción de respaldo social y político a cada una de estas políticas y también del protagonismo popular organizado para materializarlas en la realidad.
Y, finalmente, la necesidad de avanzar más aún en la concreción de políticas públicas que concreten los compromisos del Programa de gobierno, así como conseguir los recursos necesarios para financiarlas. La discusión sobre la generación de mayores ingresos al Estado para financiar estas y las otras políticas públicas que construyan igualdad es fundamental.
Para todo eso es fundamental fortalecer la unidad del bloque político y social de los cambios, debatiendo, con franqueza y con fraternidad. Nuestro horizonte, fue, es y será la pública felicidad.























