Luego de semanas de movilizaciones populares, Bolivia amaneció el martes con la renuncia de los ministros bolivianos de Defensa, Marcelo Salinas, y de Educación, Beatriz García.
Los dimitentes, señala TeleSur que cita fuentes extraoficiales, renunciaron ante su “negativa a firmar un decreto de estado de excepción”, luego de haberse promulgado una ley que modificaba las condiciones para ello.
La medida, asegura la agencia de noticias está siendo valorada por el Gobierno nacional e implicaría “autorizar la intervención de las Fuerzas Armadas en los más de 90 bloqueos de rutas registrados en ocho regiones del país”.
Las dimisiones, fueron conocidas tras una reunión de coordinación interna del Ejecutivo boliviano en el que participaron los ministros con el presidente Rodrigo Paz.
El cargo que ostentaba Marcelo Salinas en la cartera de Defensa “será asumido de forma inmediata por Ernesto Justiniano, quien ejercía como viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas”.
Conocido como el “zar antidrogas”, Justiniano, de acuerdo a medios de prensa locales “asumiría el cargo por instrucción de la embajada de Estados Unidos” con el propósito de realizar “una intervención en el Trópico de Cochabamba, bastión del expresidente Evo Morales”.
Justiniano fue, recuerda el medio de prensa, un “operador político del presidente Paz en el departamento de Santa Cruz y recientemente visitó Estados Unidos en busca de respaldo para la lucha contra el narcotráfico”.
Durante su gestión en Defensa Social y Sustancias Controladas, fue acordado el retorno de la Administración para el Control de Drogas (DEA) al país andino.
La doble salida de estos ministros, refiere TeleSur, “agrava la crisis política en Bolivia, que ya registró la dimisión del ministro de Trabajo, Edgar Morales, el pasado 21 de mayo”, luego de “las constantes presiones de la Central Obrera Boliviana (COB) y los sindicatos fabriles movilizados en las calles”.























