Nuevo disco: Los Rolling Stones debaten sobre política, toxicidades y vejez

Los Rolling Stones tienen un nuevo disco, potente y en diálogo con las problemáticas actuales. Una banda de tantos años de existencia y con una edad promedio tan elevada no se queda anclada en el pasado y, paradójicamente, se enfrenta a los dilemas del mundo actual.

Por Matías Rótulo

En un mundo donde las melodías se comprimen hasta casi desaparecer, el ritmo parece haberse transformado en la única garantía de éxito y las letras quedan aplastadas por pronunciaciones cada vez más amorfas e ininteligibles, por lo menos en buena parte de la música en español. El rock parece condenado a la desaparición desde hace años, pero, al mismo tiempo, aparecen estos añejos rockeros con canciones cargadas de debates y melodías que reclaman ser escuchadas. Desde las músicas y las letras de su nuevo disco, Foreign Tongues (2026), discuten las mentiras políticas, los celos, las relaciones tóxicas, el destino y el paso del tiempo, sin olvidarse del amor y de la necesidad de estar acompañados en la vida.

Desde hace veinticinco discos, The Rolling Stones vienen haciendo, esencialmente, lo mismo: desafiar la idea de que una banda debe cambiar para seguir existiendo. Paradójicamente, pese a algunas bajas inevitables por el paso de los años, también han sabido adaptarse a las reglas del mercado hasta convertirse en uno de los mayores bastiones del negocio musical. Pero nunca dejaron de hacer rock and roll y conservan un público que sigue desmintiendo las interpretaciones apresuradas sobre la supuesta muerte del género. El rock no ha muerto y el nuevo disco de la banda vuelve a demostrarlo.

El disco

Quien escuche Foreign Tongues, con sus catorce canciones, deberá hacerlo sin las presiones de la inmediatez. Encontrará un sonido rústico y profundamente clásico, enriquecido por colaboraciones como las de Paul McCartney y Robert Smith, líder de The Cure. Desde el comienzo, «Rough and Twisted» marca el tono del álbum con una guitarra desnuda que se va complementando con un fuerte golpe de batería y de bajo, hasta que la voz de Mick Jagger desata toda la potencia de la canción. Música y letra conspiran en un mismo sentido poético cuando se trata de contar la aspereza del camino recorrido. Es un blues carretero, sostenido por la batería póstuma y protagónica de Charlie Watts, que instala inmediatamente la sensación de un rock clásico. La canción habla de la necesidad del viaje, entendido no como un desplazamiento físico, sino como una búsqueda esencial para reconciliar las contradicciones personales.

La segunda canción, In the Star, avanza desde el inicio con un delicado coro de «uh-uh-uh-uh-uh» que conduce la melodía desde una nostalgia contenida hasta una extraña alegría triste. La voz de Jagger conserva esa manera tan característica de cantar, como si cada verso escondiera una protesta más dicha que cantada. Aquí el destino aparece como eje literario, mientras la melancolía nace de la necesidad de recordar a quienes ya no están. La letra sintetiza esa mirada sobre un mundo en crisis: «Well, there’s a poisonous cloud, there’s a sickness in the land…» («Hay una nube venenosa, hay una enfermedad en la tierra…»). Más adelante surge una pregunta: «Do you wanna dance till the roof caves in?» («¿Querés bailar hasta que el techo se derrumbe?»). Incluso frente al derrumbe todavía queda espacio para bailar, resistir o, simplemente, seguir viviendo. 

Tópicos sociales

Luego, el disco recupera el pulso del R&B para abordar otro de sus grandes tópicos: los celos y la toxicidad en una relación de pareja. A partir de una discusión cotidiana, la canción construye un mensaje sobre la necesidad de dejar ser al otro y escapar de los vínculos posesivos. Quizá sea una de las composiciones con mayor contenido social del álbum. El estribillo resume esa tensión: «Hands off, jealous lover…» («Ya déjame, amor celoso…»).

A medida que avanza el disco, la banda amplía su mirada hacia otros conflictos contemporáneos. Mr. Charm, la cuarta canción, posee un sonido británico y bien podría haber sido compuesta por David Bowie en sus primeros años. El protagonista, el «Señor Encanto», es el retrato irónico de un seductor manipulador. Puede leerse tanto como la historia de un conquistador profesional o como una crítica a ciertos personajes públicos que sobreviven únicamente gracias a su carisma y su falsedad. En el terreno político, Ringing Hollow cuestiona la política vacía y las promesas incumplidas. En las redes sociales, muchos la interpretaron como una crítica a la política estadounidense, aunque esa lectura nunca fue confirmada por la banda. Con un aire country que funciona como respiro después de la intensidad inicial, la canción termina consolidando el perfil reflexivo del álbum. El amor perdido vuelve a ocupar un lugar central en Never Wanna Lose You, aunque ahora atravesado por el paso del tiempo. Un bajo insistente, cercano a la música disco, impulsa la canción con una urgencia que contrasta con la nostalgia de la letra. Precisamente el tiempo es el gran tema de Side Effects, donde se reflexiona sobre las consecuencias inesperadas de las decisiones tomadas a lo largo de la vida. Los «efectos secundarios» no son únicamente físicos, sino también emocionales, políticos y sentimentales: «My mood is down, and my tongue’s gettin’ rough» («Mi ánimo está por el piso y mi lengua se vuelve áspera»). «It must be side effects» («Deben ser los efectos secundarios»).

El amor y la protección

Otra descarga de energía aparece en Hit Me in the Head, un rock feroz que por momentos parece más una pelea que una canción. Entre los momentos más emotivos sobresale el homenaje a Amy Winehouse mediante una reinterpretación de You Know I’m No Good. El amor vuelve a hacerse presente en la balada Some of Us, sostenida por una enorme participación de Keith Richards con su voz cascada y reflexiva. El yo lírico se declara de rodillas, suplicando amor y reconociendo que nadie puede tenerlo todo en la vida. Una de las piezas más hermosas del disco. Sin embargo, es Back in Your Life la verdadera gran balada del álbum. Allí el tema de la pareja reaparece, ya no desde el reproche, sino desde el arrepentimiento y la conciencia de lo perdido. Una pregunta rodea el núcleo de la canción: «¿Así es como terminará nuestra relación?». Covered in You, con Paul McCartney en el bajo, aporta uno de los momentos más intensos. El mensaje está en el refugio que todos buscamos frente al desamparo, especialmente el afectivo, volviendo así sobre el desamor y la desconfianza: «I need a place to calm me down, but this town is so noisy» («Necesito un lugar que me devuelva la calma, pero esta ciudad es tan ruidosa»). El cierre llega con Beautiful Delilah, un rock and roll que parece salido directamente del repertorio de Chuck Berry. Los Rolling Stones vuelven así a las raíces que siempre los definieron, recordando que, después de más de seis décadas, siguen encontrando en el origen la mejor manera de seguir avanzando. Estos son los Rolling Stones haciendo rock and roll: desafiando las leyes de lo que supuestamente debe escucharse y proponiendo que la escucha de un disco sea, antes que un entretenimiento pasajero, un debate sobre principios.

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