Al cierre de nuestra edición el presidente de la República, Yamandú Orsi, realizó su discurso en la 81ª Asamblea General de la ONU, que se realiza en Nueva York.
En su intervención, Orsi, defendió la paz, señaló a la pobreza y a la desigualdad como problemas centrales que la humanidad debe enfrentar, rechazó el bloqueo a Cuba y dijo: “No podemos permanecer indiferentes ante el sufrimiento que provoca un férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano”.
Destacó la vigencia de la ONU y reclamó su transformación: “No podemos seguir siendo rehenes de la voluntad de unos pocos países que se pueden contar con los dedos de una mano”.
También afirmó que “ningún país es dueño de la verdad absoluta, ninguna nación tiene el monopolio de las soluciones, ninguna sociedad puede pretender que su experiencia histórica sea universal. Y ningún pueblo debería ser condenado a elegir entre modelos impuestos desde fuera”.
Son definiciones justas y muy importantes, en cualquier momento que hubieran sido dichas, pero lo son aún más en el momento que vive el mundo y que se expresó claramente en la Asamblea General de la ONU.
Un día antes había hablado en la misma tribuna el presidente de EEUU, Donald Trump, reivindicando que su país impondría su hegemonía en lo que él llama el hemisferio occidental. Reivindicando su guerra contra Irán. “¿Les mando al infierno sin posibilidad de supervivencia y sin esperanza a sus generaciones futuras”, dijo sobre Irán reivindicando en plena sede de la ONU la guerra de agresión que EEUU hace en su contra violando toda la legislación internacional. Afirmó que en América Latina impondrá la ley del más fuerte y sus intereses económicos. “Si sumamos EEUU y Venezuela tenemos el 60% de las reservas de petróleo del mundo”, dijo y se vanaglorió del “acuerdo petrolero” que impuso a Venezuela y afirmó con total cinismo: “Al vencedor le corresponde el botín”. También reivindicó la agresión a Cuba y dijo: “Cuba va a caer”.
Es en ese escenario que Uruguay, a través de su presidente, Yamandú Orsi, expresó una posición soberana, digna, de defensa de la paz, del multilateralismo y el derecho internacional, de poner en el centro a los seres humanos y de defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, con una afirmación solidaria expresa con el pueblo cubano. Orsi también defendió la vigencia de la ONU, pero a la vez reclamó su transformación y democratización.
El presidente Orsi y Uruguay expresaron una posición soberana y digna en la ONU, no es poca cosa.






















