Flávio Bolsonaro y Luis Ignacio "Lula" Da Silva. Imagen generada con IA.

Brasil: Encuesta de Data Folha da empate 50% a 50%

Con un empate técnico del 50%, Lula y Bolsonaro llegan al final de la segunda vuelta igualados. La movilización podría decidir la contienda.

Por César Javier (*)

La última encuesta de Datafolha, publicada este jueves (22), confirma un cambio importante en la carrera presidencial. Tras figurar por detrás de Flávio Bolsonaro en las primeras encuestas de la segunda vuelta, Lula avanzó hasta alcanzar un empate: 50% de los votos válidos para cada candidato. La ventaja que Flávio mantenía desapareció precisamente en los últimos días antes de la votación.

El resultado representa un giro en la trayectoria registrada por el instituto. En la primera encuesta de la segunda vuelta, Flávio tenía el 52% frente al 48% de Lula. Luego, la ventaja se redujo a 51% frente a 49%, hasta desaparecer por completo en la ronda publicada este jueves (22).

Otro dato que refuerza la idea de un cambio de rumbo es el rechazo a los candidatos: el índice de rechazo a Lula bajó del 46% al 45%, mientras que el de Flávio subió del 44% al 46%, revirtiendo la ventaja que el candidato del PL tenía en la encuesta anterior. Estos datos revelan la magnitud del electorado que no votaría por estos candidatos bajo ninguna circunstancia.

Esta es también la primera vez en la campaña que la aprobación del gobierno de Lula supera la desaprobación. El 49% lo apoya frente al 48% que lo desaprueba.

La encuesta, realizada entre el martes 20 y el jueves 22, entrevistó a 2.520 votantes y tiene un margen de error de dos puntos porcentuales. En el total de votos, Lula obtiene el 46% y Flávio el 47%. Los votos en blanco y nulos suman el 5%, mientras que el 2% restante permanece indeciso.

Es posible darle la vuelta a la situación

El empate convierte los últimos días en una contienda de gran intensidad. La encuesta no señala un claro favorito fuera del margen de error; muestra, sobre todo, que la ventaja que Flávio acumuló durante la primera ronda y el inicio de la segunda se ha revertido.

Este escenario también refuerza la importancia de los votantes que aún pueden cambiar de opinión. Con un 2% de indecisos y un 5% de votos en blanco o nulos en el total, además del margen de error, la movilización hasta el domingo (25) será decisiva.

Para los activistas, el resultado es una señal de que las elecciones pueden revertirse. La diferencia que separaba a los candidatos ya no existe en el principal indicador electoral. El reto ahora es transformar el empate en votos, llevando la comparación entre los dos proyectos para el país a las calles, los barrios, los lugares de trabajo, las universidades y las redes sociales.

La disputa está abierta

Esta decisión se produce tras una serie de iniciativas que han vuelto a colocar a Lula en el centro del debate. Entre ellas se incluyen la aprobación por parte del Senado del fin del horario de trabajo 6×1, una política impulsada por el presidente, nuevas medidas sociales y económicas, y la intensificación de la movilización digital de la campaña.

El llamado «Ejército de Lula», un canal de WhatsApp creado por el diputado André Janones (Rede-MG), cuenta con más de 8 millones de usuarios, ampliando el alcance de los mensajes de la campaña y ayudando a competir por espacio en las redes sociales.

Mientras tanto, Flávio Bolsonaro tuvo una semana marcada por la reactividad, un endurecimiento de la campaña negativa y una actuación agresiva en el debate de la Banda, el domingo (18), donde su grosería y falta de propuestas concretas alienaron aún más al votante indeciso, que se quedó sin proyectos futuros.

La evolución de las encuestas refuerza la idea de que los últimos días serán decisivos. Lula logró remontar una desventaja inicial para igualar el marcador justo en el tramo final, pero aún necesita ampliar este impulso hasta el domingo.

Con una diferencia dentro del margen de error, cada voto cobra mayor importancia. La campaña entra en su recta final con una posibilidad real de un cambio de rumbo en las urnas, y la movilización está demostrando ser crucial para determinar el resultado.

La contienda ha dado un giro, y cada voto, cada conversación y cada movilización pueden marcar la diferencia para asegurar la victoria de Lula.

(*) Tomado de Portal Vermelho

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