Finalmente el presidente argentino Javier Milei logró anular el financiamiento universitario con lo que se mantiene en pie el veto presidencial de la pasada semana.
Aunque se considera que el gobierno “consiguió blindar el veto en el Congreso”, la conflictividad con los universitarios se multiplica con la ocupación de facultades y rectorados que han sido tomados en todo el país, y el llamado a un paro nacional en todas las universidades.
Tras la aprobación del veto el Frente Sindical de Universidades Nacionales anunció que el paro que hoy se lleva adelante es cumplido por “la totalidad de las casas de estudio de todo el país”.
Además de las ocupaciones, reseña página 12, “las y los estudiantes comenzaron a protagonizar la resistencia al veto con tomas y clases públicas que se fueron multiplicando como un efecto cascada también en todo el territorio”.
En el comunicado del Frente Sindical de Universidades Nacionales, integrado por todos los gremios universitarios repudia “a las y los diputados que votaron en contra del mandato popular de defender la universidad».
Para los universitarios «la voluntad popular ha sido defraudada y la democracia ha cedido al manejo antirepublicano de gobernar por decreto del Gobierno Nacional”.
El paro nacional que hoy se lleva adelante fue anunciado por Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que subrayó que se trata de un reclamo “genuino”, expresado por “la sociedad en su conjunto en las marchas federales del 23 de abril y del 2 de octubre”.
“Hoy el sistema universitario público tiene el 70% de los salarios docentes y no docentes por debajo de la línea de pobreza; los fondos asignados no alcanzan ni para el mantenimiento mínimo de la infraestructura y las obras están paralizadas; peligra la continuidad de las becas universitarias, único instrumento para construir igualdad de oportunidades; y no se invierte en investigación, ciencia y tecnología, fundamentales para el desarrollo de un país soberano”, se denuncia en el documento que deplora que a los que acompañaron el veto de Milei, “nada de eso les importó. Privilegiaron su metro cuadrado, sus pequeños argumentos, su miopía y su visión egoísta”.
“La Universidad”, recuerda el CIN, “es parte de nuestra historia, de nuestra identidad como nación. Es el presente y el futuro del país, y un orgullo para todos los argentinos. No permitiremos que la destruyan”.























