A 50 años de la desaparición de Elena Quinteros

Persiste la incertidumbre sobre el destino del sitio de memoria de Massini 3044 y sobre la desaparición de Elena.

Por Raul Olivera Alfaro, Coordinador de la Asociacion Civil Maestra Elena Quinteros.

Cuando el próximo viernes 26 de junio se cumplan cincuenta años del primer secuestro de la maestra Elena Quinteros, lamentablemente no hay señales de que llegue esa fecha con una definición sobre el destino del apartamento de Massini3044, un lugar ligado a resistencia a la dictadura del PVP. 

El inmueble, fue utilizado durante 1976 por Elena Quinteros y Alma  Rodríguez, dos maestras para desarrollar tareas de propaganda clandestina contra la dictadura . 

La noche del 26 de junio de 1976, fuerzas represivas allanaron el apartamento tras la detención de ambas maestras. 

La documentación militar de la época demuestra que el inmueble fue confiscado mediante la aplicación de una ley del Consejo de Estado y adjudicado a la Division de Ejercito I.

Un despojo que se mantiene medio siglo después

Los documentos muestran que la apropiación del apartamento no constituyó un hecho aislado, sino parte de una política sistemática de persecución y despojo contra organizaciones  y militantes políticos opositores.

Sentencias de la Justicia Militar de 1976 y 1979 dispusieron la adjudicación del inmueble a la División de Ejército I de la que dependía la OCOA. 

Desde entonces, permaneció bajo control militar y fue utilizado como vivienda de servicio del Ejército.

Lo llamativo es que, pese  a la derogación por el parlamento de las normas que habilitaron aquellas confiscaciones, el bien nunca fue restituido y continuo siendo un botin de guerra de las fuerzas armadas.

Para las organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos humanos, esta situación representa una anomalía jurídica, política y ética que el Estado mantiene sin resolver desde hace cinco décadas.

De sitio de represión a sitio de memoria

En el año 2024 el inmueble fue reconocido oficialmente como un Sitio de Memoria, al amparo de la Ley Nº 19.641, debido a su probada vinculación con graves violaciones a los derechos humanos, la desaparición forzada de Elena Quinteros y la resistencia a la dictadura.

Posteriormente, en el año 2025 la creación de la Asociación Civil Maestra Elena Quinteros impulsó una estrategia destinada a preservar el lugar y convertirlo en un espacio permanente de memoria, educación e investigación sobre derechos humanos.

Durante ese año tanto el Partido por la Victoria del Pueblo como la Asociación Civil Maestra Elena Quinteros reclamaron formalmente al Ministerio de Defensa Nacional que el apartamento 103 fuera transferido al Ministerio de Educación y Cultura y quedara definitivamente destinado a fines de memoria histórica llevadas a cabo por la sociedad civil.

Sin embargo, la firma de un comodato entre el Ministerio de Defensa Nacional y la Administración Nacional de Educación Pública, por el cual el inmueble fue cedido por treinta años manteniendo la propiedad en manos de las fuerzas armadas, fue con justicia interpretada por las organizaciones promotoras como un claro retroceso en las políticas públicas de memoria.

La cuenta regresiva hacia el 26 de junio

A pocos días de cumplirse medio siglo de los hechos ocurridos en Massini 3044, las negociaciones continúan abiertas.

Si bien durante los últimos meses se desarrollaron reuniones con autoridades nacionales, incluyendo intercambios con la Presidencia de la República y el Ministerio de Defensa Nacional, todavía no se conoce que existe una resolución definitiva que garantice la transferencia del inmueble fuera de la órbita militar y sea destinada a la existencia de un sitio de memoria.

Esa incertidumbre genera creciente preocupación entre las organizaciones de derechos humanos y actores vinculados a la preservación de la memoria histórica.

La posibilidad de llegar al 26 de junio de 2026 sin una respuesta concreta aparece como una paradoja difícil de explicar: cincuenta años después de la detención de Elena Quinterso y su desaparición hasta hoy, el Estado podría seguir sin resolver la situación de un inmueble confiscado durante la dictadura y reconocido oficialmente como sitio de memoria.

Una deuda pendiente

El caso trasciende la discusión sobre la propiedad de un apartamento.

Para quienes impulsan su recuperación, Massini 3044 constituye un símbolo de las políticas de reparación que el Estado aún tiene pendientes respecto de las víctimas del terrorismo de Estado.

La controversia también vuelve a poner sobre la mesa otro reclamo histórico: el silencio persistente sobre el destino final de Elena Quinteros y de los demás detenidos desaparecidos.

Mientras las respuestas continúan ausentes, el tiempo avanza hacia una fecha cargada de significado. El próximo 26 de junio no solo marcará cincuenta años de uno de los episodios más emblemáticos de la represión dictatorial. También pondrá a prueba la capacidad del Estado para transformar un lugar de despojo y persecución en un espacio de memoria, verdad y reparación.

Por ahora, esa definición sigue pendiente. La memoria no es una cuestión del pasado. Es una responsabilidad del presente y una garantía para el futuro.  

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