Visita de Luis Ignacio Lula da Silva a la Intendencia de Montevideo. Foto: Mauricio Zina/ adhocFOTOS.

Elecciones en Brasil: “Aguante Lula”

Militantes brasileños que residen en Uruguay se organizan con apoyo del Frente Amplio (FA), para promover el voto a Lula.

El domingo 4 de octubre se realizan las elecciones en Brasil. El país vecino enfrenta una definición crucial que contrapone el proyecto político encabezado por Luis Ignacio Lula Da Silva con el proyecto del bolsonarismo. En la ONU, Lula señaló que se trata de elegir entre democracia y extremismo. 

Guilherme Rossi, integrante del Comité Popular “Aguante Lula” que nuclea militantes políticos brasileños en Uruguay dio cuenta a EL POPULAR  de la articulación con el Frente Amplio (FA) para convocar a los más de tres mil brasileños que viven en nuestro país a participar con su voto apoyando a Lula y de las complejidades políticas y sociales que están en juego. 

Aguante Lula

Guilherme Rossi señaló que el Comité Popular “Aguante Lula” surge “de una aproximación de inmigrantes brasileros y brasileras que residen en Uruguay, cada uno con su historia particular de vida y también con una trayectoria de militancia” y, en algunos casos, definieron ya en Uruguay iniciar una militancia política. 

Para estas elecciones, el Comité despliega una serie de actividades con el objetivo de que los 3125 habilitados para votar, donde el 60% del electorado está en Montevideo, Río Branco y Artigas participen del acto democrático a través del voto consular. Rossi señaló que en general los padrones internacionales suelen tener una alta abstención por eso y en una elección que aparece como muy competitiva, cada voto cuenta. 

Las actividades en nuestro país cuentan con el apoyo de la estructura del FA. “Fuimos recibidos por el FA y con una alegría muy grande encontramos nuevamente la solidaridad internacional. Esa forma de actuar de los grupos progresistas a nivel mundial que siempre entienden que los desafíos son comunes, que la lucha es la misma en muchos sentidos. Y el FA se mostró totalmente abierto a seguir con nosotros esta movilización de dos meses”, dijo al respecto.

Entre las actividades, en la Huella de Seregni se desarrolló un conversatorio, con la participación, entre otros, del presidente del FA, Fernando Pereira; además, en las ferias se están desarrollando actividades con volanteadas y diversas modalidades de propaganda. 

Más allá de este objetivo inmediato y trascendental, también se trata “entrar en contacto y acercarse a todos los brasileños que están acá, inmigrantes y dispersos, cada uno viviendo su vida, para dar un espacio de intercambio político, de ideas y mostrar ese acercamiento que existe, ese espacio de brasileños acá en Montevideo”, comentó el militante.

Una candidatura amplia

Si bien en el escenario político de Brasil no existe la unidad de las izquierdas en una única fuerza política como en nuestro país, sin embargo, explicó Rossi, “en la elección anterior ya se constituyó lo que sería ese frente amplio brasileño, para comparar con acá, no en carácter partidario, pero sí en carácter de una alianza democrática. Ese fue el pacto que hubo alrededor de la candidatura de Lula. Estoy hablando de la movilización electoral de la elección anterior, cuatro años atrás”.

En esta nueva contienda electoral, ese mismo bloque y pacto se mantiene: “a nivel electoral es un bloque que agarra desde la centro-derecha a la izquierda, pero en torno al proyecto de sostener la democracia brasileña. Considerando que del otro lado hay una fuerza antidemocrática que intentó un golpe de Estado con el expresidente Jair Bolsonaro, que está preso por ese crimen que cometió y lideró”, dijo.

“Brasil está sufriendo mucho ataque a lo que es la república brasileña nueva, a la nueva república brasileña que está en formación y también de mucha experiencia recién saliendo de la dictadura militar. Hay una composición de fuerza, de ciudadanía, progresista, que le interesa proteger esa democracia, proteger la Constitución. Hacer las cosas desde ese marco, no desde un marco autoritario, abstracto, con muchos intereses detrás que quieren destruir la soberanía brasileña”, alertó.

“Democracia o negacionismo”

En el discurso de Lula en la 81° Asamblea General de la ONU, hizo referencia al extremismo y también al negacionismo. Sobre este último concepto, Rossi llamó la atención: “Lula está peleando electoralmente contra el anti-Lula, es eso lo que está pasando. En esta elección particular, de mi parte, estoy intentando hablar con todas las personas que son de derecha, que son anti-Lula, que se acercan a conversar conmigo porque quiero escuchar lo que dicen. Y lo que se escucha es la negación, es que hay que cortar con ese gobierno que aumenta la inseguridad, con un gobierno que aumenta la corrupción, un gobierno que nos está llevando a un problema muy grande”, explicó y que cuando intenta explicar con datos que esto no es así “la persona se aleja”.

Esta lógica del “negacionismo”  se refiere a esto, a que se niega la realidad, las políticas públicas, los avances, etc y al mismo tiempo, explicó el dirigente, “estas personas, que son muchas, no dicen mi proyecto es Bolsonaro, como que no importa, no hay que tener proyecto, hay que ser negacionista y ser anti Lula. Esa es la cuestión”, analizó.

En cuanto a la base bolsonarista, señaló que tienen un 30% de los votos asegurados, “no importa lo que pase, es bolsonarista. ¿Por qué? Porque tiene base, es la verdad, es un voto que tiene base. Y la base está construida muchísimo sobre las iglesias evangélicas”.

“La iglesia evangélica, con estrategia, con mucha habilidad de capilarización, ingresó a esos barrios, principalmente en el último periodo, dando respuestas a las subjetividades de la gente, hablando con los problemas reales del día a día, del trabajo, del sueldo, de las dificultades familiares”, explicó. Además, basta un “garage y unas sillas para que ya exista un templo y así logran llegar a todos los rincones del país”, este fenómeno está ligado a las fragmentaciones del cristianismo que ocurre en EEUU con quienes las iglesias brasileñas neopentecostales tienen “conexiones”. 

Existe “un grupo grande dentro del sector evangélico que tiene proyectos políticos, entonces, esos pastores, esas iglesias evangélicas, llegan con proyectos políticos, y empiezan, de hecho, a elegir candidatos, a conseguir votos y con el tiempo fueron configurando el bolsonarismo”, explicó.

Traducir los avances

A pesar de los enormes avances sociales que se desarrollan e impulsan en este tercer gobierno de Lula, América Latina ya aprendió que no se trata solo de buena gestión, sino también de la síntesis política que haga el pueblo. 

Reflexionando sobre este punto, Rossi señaló que existe “un misterio en el aire que es difícil de comprender acerca del voto y la posición política de las personas porque ese gobierno actual, el tercer gobierno de Lula, fue uno de los mejores gobiernos de Lula de la historia. Logró mucha estabilidad social, mucha estabilidad económica, tuvo que hacer la recuperación de los retrocesos del gobierno anterior, pero aún así hay un descontento de la gente con Lula. Hay un fenómeno que yo creo que es importante a nivel internacional, que en todas las elecciones que están pasando en la región hubo preferencia por el cambio; la reelección está muy difícil”.

De todas formas, lo que prevalece es el optimismo y la certeza de que “se va a ganar”. También está clara la relevancia de los resultados de esta elección en el país más grande de América del Sur. 

“Hay una ofensiva que es al Estado Democrático de Derecho en Latinoamérica, en todos los países,  hay cuestiones de soberanía principalmente que están en juego, que son gravísimas, como se demostró con Venezuela, la invasión militar brutal que ocurrió en aquel país, simplemente se justificó de manera muy básica, que era para conseguir la concesión del petróleo por 100 años, lo que es una locura, es un regreso a la era más colonial posible”, dijo. 

“En Brasil hay intereses de EEUU con toda la reserva de minerales de tierras raras que tenemos, que es enorme, todo esto está conectado a una estrategia muy cruda de EEUU de intentar bloquear las cadenas de suministros de China, están atacando por ahí, con aranceles comerciales, y buscando meter y saquear los insumos de los países, la materia prima de los países, es todo eso lo que está en cuestión, materializado en una complejidad política de opiniones y de subjetividad, a lo que nosotros, los movimientos progresistas, no podemos temer; tenemos que seguir avanzando en conjunto, porque se va a comprender y se va a vencer otra vez”, concluyó.

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