Un 11 de marzo de 1818. la autora inglesa Mary Wollstonecraft Shelley, daba a conocer su primera novela: Frankestein, también conocida como El Prometeo moderno”.
Al momento de su creación Shelley, tenía apenas 21 años y su obra ha sido considerada como “la primera novela de ciencia ficción” que, a la postre, “dará lugar a innumerables adaptaciones”.
Concebida durante el llamado verano boreal de 1816, también conocido como el año sin verano, “el hemisferio norte”, relata la historia, “soportó un largo y frío invierno volcánico debido a la erupción del volcán Tambora.
Fue en dicho año, en que tanto, Shelley como su esposo Percy Bysshe Shelley, visitaron a su amigo Lord Byron en Villa Diodati, Suiza, donde residía este último.
Tras la lectura de una antología alemana de historias de fantasmas, el famoso poeta inglés, retó a los Shelley y a su médico personal John Polidori para que cada uno compusiera una historia de terror.
De ellos, registra la historia, solo Polidori completó el reto, sin embrago Mary concibió una idea que a la postre “fue el germen de la que es considerada la primera historia moderna de ciencia ficción, así como una exceente novela de terror gótico.
La historia relata que pasados los días, Shelley “tuvo una pesadilla o ensoñación, lo que la condujo a escribir el cuarto capítulo del libro.
En la terminación final de su texto, Mary acudió a Percy “para que le ayudara en sus errores gramaticales y en la fluidez del texto en 1817, en su estancia en Marlow.
Finalmente en 1831 Mary reescribió la obra entera, que había comenzado en 1818.
Un manuscrito original hallado en la Biblioteca Bodleinana de la Universidada de Oxford, en el Reino Unido, permitió realizar la edición de la obra original, sin intervención de Percy Shelley, al que sisn embargo, también se le reconoce la coautoría de la edición de 1818.
Debido aa ello, la obra tiene tres ediciones: la original de 1817, la modificada de 1818 con la ayuda de Percy Shelley, y la reescrita en 1831.
Los datos sobre el personaje del doctor Frankenstein, ubican como una de sus referencias al científico amateur Andrew Crosse, a quien Mary Shelley conocía.
Andrew Crosse, se relata, “solía experimentar con cadáveres y electricidad, una energía “apenas estudiada y rodeada de un halo de misterio y omnipotencia·.
“El 28 de diciembre de 1814”, reseña a historia, “Mary asistió, junto a su esposo, a una conferencia del extravagante científico (…) lo conoció en persona y extrajo muchos datos acerca de la forma en la que afirmaba crear vida a partir de la electricidad”.
La novela de Shelley, subtitulada “El moderno Prometeo”, llevada a versión teatral por Equilo, fue una de las obras favoritas de Byron.
Byron era la obra teatral de Esquilo, y el propio Percy Shelley escribió sobre el tema.
Prometeo ha sido presentado, varias veces, como el ejemplo del escultor de la humanidad, un titán que, de acuerdo a la leyenda, “creó al hombre a partir de la arcilla.”
“La novela· es condierada, no como “una simple reescritura del mito clásico, ya que, a diferencia del titán, el moderno Prometeo no es castigado por los dioses, sino por su propia creación”.
“La descripción de la criatura” creada por Mary Shelley “se nutre directamente del personaje de “Satán” en “El Paraíso perdido” de John Milton, quien es considerado “uno de los hitos en la historia de la literatura británica, muy valorado por los intelectuales de principios del siglo XVIII.
Sobre Frankenstein se ha dicjo que se trata de “una alegoría de la perversión que puede traer el desarrollo científico; concebido y escrito durante las fases tempranas de la revolución industrial.
Otras lecturas del texto descubre, “en él una alegoría del embarazo y de los miedos frecuentes que las mujeres tenían en tiempos de Shelley de que el nacimiento acarrease consecuencias fatales para la madre o para los fetos prematuros·.
Se trata de una interpretación “en el hecho de que Mary Shelley había tenido un parto prematuro poco antes del verano de 1816” ya imagen semejanza de Mary, ““Víctor estaría obsesionado por la idea de que la criatura escapara a su control y pudiera ejercer el libre albedrío en un mundo que le afectaría de una u otra manera. Se argumenta a favor de este análisis que el personaje de Víctor teme, durante gran parte de la novela, que la criatura pueda destruirle asesinando a todos los que él más quiere y aprecia”.






















