Faltan menos de diez días para el referéndum. Es fundamental llegar hasta el último rincón de nuestro país con los argumentos de por qué es imprescindible votar SI y anular los 135 peores artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC). Una mala ley.
La LUC refleja las urgencias de los poderosos y no las de la sociedad, es una ley pensada para los “malla oro” y nada más. La LUC no resuelve los problemas de vivienda, seguridad y educación, los empeora. En cada una de esas dimensiones propone recetas viejas, fracasadas, aquí y en el resto del mundo.
La coalición de derecha en el gobierno -hegemonizada hasta niveles insólitos por el Herrerismo, que es una fracción de un partido por sí solo minoritario, para quienes dicen que hay que permitir que se expresen las mayorías y dejar vigente la LUC tal como está- no quiso que se discutiera el contenido de esta ley. Apostaron a que la pandemia y la complejidad de temas que aborda hicieran que pasara sin discusión. La extraordinaria hazaña democrática que culminó con 800 mil firmas lo impidió. En eso ya fracasaron, la sociedad uruguaya está discutiendo los contenidos de la LUC.
Todos los temas son importantes, pero hay uno que tiene que ser central en estos días: la economía.
Tanto lo es que el gobierno hace ingentes esfuerzos por desvincular a la LUC de la economía y de los precios. Como si fueran cosas aparte. El secretario de la presidencia, Álvaro Delgado, entrevistado largamente por un canal de televisión durante un acto por el No, dijo muy canchero que era increíble que se intentara vincular el aumento del costo de la vida a la LUC. Búsqueda, el medio de cabecera del poder, dedicó su tapa de este jueves al tema, señalando que la subida de los precios se metió “lateralmente” en el debate hacia el referéndum. También informó la preocupación de “fuentes del gobierno” sobre esto.
Un primer elemento: hay un aumento descontrolado del costo de vida y de los precios en Uruguay. Ya no lo pueden ocultar. Al Camelot brillante y perfecto que muestra Luis Lacalle Pou, le salieron abolladuras. Tanto que tuvo que hacer una promesa más, dijo que en los próximos días va a hacer “algo” y habrán “anuncios”, quizás aproveche la conferencia de prensa que se reservó para sí mismo. Cabildo Abierto, desde La Mañana, propuso, también para esto, ideas viejas, el control de precios y salarios, como cuando Pacheco Areco dijeron, por si quedaban dudas.
Un segundo elemento: ¿ese aumento de los precios y del costo de vida tiene algo que ver con el gobierno y específicamente con la LUC? La respuesta es un doble Si, bien grande.
Es cierto que la inflación refleja el aumento de precios de las materias primas post pandemia a nivel mundial y, en los últimos 15 días, también el impacto del incremento del petróleo y, otra vez, de las materias primas, por la guerra en Ucrania.
Pero no es toda la verdad. Los combustibles aumentaron 7 veces y llevan un 36% de incremento en el período, cuando el precio del petróleo no era el de ahora y no había guerra. Las tarifas públicas aumentaron durante la pandemia y después, esa es una decisión del gobierno. Se permitió y hasta se alentó el aumento del precio del dólar, eso fue una decisión del gobierno. Se aumentaron los impuestos para las y los trabajadores: 2 puntos el IVA a las compras con tarjeta de débito; se recalculó el IRPF, haciendo que paguen más plata más personas; se aumentó el peso del IMESI en los combustibles; se incrementaron las transferencias de UTE a Rentas Generales; todo eso lo decidió el gobierno. También llevamos dos años de caída de salarios, de las jubilaciones y pensiones, incluso se decidió no aumentar adicionalmente a las jubilaciones y pensiones mínimas, lo que hizo que cientos de miles de uruguayas y uruguayos tuvieran menos dinero para enfrentar el impacto de la suba de precios, esto fue decisión del gobierno.
Entonces, el gobierno tiene directa responsabilidad en la suba de precios y el deterioro de la vida de la mayoría de la población. Hay que recordar que un porcentaje cercano al 80% de las uruguayas y uruguayos vive de ingresos fijos; todos ellos y ellas perdieron en estos dos años.
La política del gobierno, de la cual la LUC es un instrumento central, por eso la defienden como lo hacen; también incluye el Presupuesto y la Rendición de Cuentas de recorte para educación, salud, Instituto de Colonización y políticas sociales; la política salarial de rebaja; la caída de las jubilaciones y pensiones, como ya señalamos, y el recorte de las inversiones de las empresas públicas, determinado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). Esa política es responsable.
Azucena Arbeleche, ministra de Economía y Finanzas e Isaac Alfie en la OPP, que festejaron alborozados el ahorro de 300 millones de dólares en medio de una crisis económica y social, con una falta de sensibilidad y visión política rayana en el ridículo, son responsables.
Este gobierno de la coalición de derecha y la obsesión presidencial por los “malla oro”, generan desigualdad. Se tienen que dejar de dar excusas y hacerse cargo.
Dato mata relato, dijo el presidente en su coacheado mensaje en el Parlamento. Hay que tomarle la palabra. ¿Hubo siete aumentos de combustibles o no?, ¿aumentaron las tarifas públicas o no?, ¿bajaron los salarios y las jubilaciones o no?, ¿aumentaron los impuestos o no?, ¿el aceite de girasol aumentó un 92%, el tomate un 85%, el zapallo criollo (sin alusiones personales) un 73%, el café envasado un 61%, la carne picada un 31%, la aguja un 54% y el arroz un 37% o no?
Pero, además, y al mismo tiempo, ¿9 de los 10 principales rubros de exportación ya superaron los niveles de prepandemia y están ganando más plata que nunca, en especial la carne, la madera y la soja o no?, ¿los depósitos en el exterior superaron los 10 mil millones de dólares o no?, ¿los depósitos bancarios, en especial de las cuentas de más de 100 mil dólares, subieron 6 mil millones de dólares o no?
A “los malla oro” les va muy bien y a la inmensa mayoría de la población, que obviamente no tiene 100 mil dólares en el banco ni se dedica a la explotación y exportación agropecuaria, le va mal. Si presidente, dato mata relato.
¿Y qué tiene que ver esto con la LUC y el referéndum? Absolutamente todo que ver. Y es un desafío político central, de aquí al 27, lograr transmitir que es así.
La LUC creó el nuevo mecanismo de fijación de los precios de los combustibles, ese que llevó a siete aumentos y a un 36% de incremento promedio. Eso impacta en toda la escala de precios. No es Ucrania, que no mientan, es la LUC. La LUC ya fracasó en los combustibles.
La LUC introduce una Regla Fiscal, remora del neoliberalismo fanático, para darle carácter legal y permanente al ajuste y el recorte de recursos presupuestales. Es decir, perpetúa hasta el infinito el error garrafal de no haber aumentado la inversión social en medio de una crisis económica. En Chile, parte de la rebelión popular fue para eliminar esta regla suicida, herencia de Pinochet, aquí quieren poner ese instrumento fracasado en todo el mundo.
En 2019, la poderosa trasnacional que compite con ANTEL, Claro, pidió la portabilidad numérica. La LUC se la dio como regalo. Su aplicación llevaría a que ANTEL perdiera 50 millones de dólares al menos en 5 años. Hay que anular ese dislate.
Con la falsa bandera de la libertad financiera, la LUC dinamitó los avances que se habían dado en la inclusión y fomentó la exclusión. Le da libertad sí, pero al empleador, de decidir en el momento de la contratación, el de mayor vulnerabilidad del trabajador, que forma de pago se utilizará. Al hacerlo en efectivo fomenta la evasión de aportes al BPS, el pago en negro y la rebaja salarial. Hay que anular ese artículo.
La LUC autoriza las transacciones en efectivo de hasta 120 mil dólares, ¿a quién le sirve esa libertad? En realidad, fomenta el lavado de activos y la especulación. Va a contrapelo del mundo, como señala Mario Bergara, España redujo el monto que se puede pagar en efectivo, de 2.500 a 1.000 euros. La LUC lo aumentó de 5.000 a 120.000 dólares. Una preciosidad.
Es criminal lo que hace la LUC con el Instituto de Colonización, favorece la concentración de la tierra y, por lo tanto, de la riqueza, le quita más de 55 mil hectáreas de las tierras más fértiles para ponerlas en el mercado; pero, además, desnaturaliza el concepto de colono y elimina la obligatoriedad de vivir y trabajar en la parcela que se adjudique.
La LUC y la política del gobierno ya están provocando desigualdad, dejan más indemnes al Estado y a las y los uruguayos ante la suba de precios y la crisis económica.
Por eso, el 27 de marzo, hay que votar SI, por una economía al servicio de la gente y no de unos pocos “malla oro”. También por el salario y las jubilaciones hay que votar SI.























