¿Quo vadis?: El Salvador en el laberinto de Bukele

El pasado 15 de setiembre se produjo en El Salvador, la primera gran marcha contra Nayib Bukele.

La masiva movilización se realizó luego de poco más de dos años en el gobierno, de quien se ha identificado a sí mismo, en la red social del pájaro azul, como “el dictador cool del mundo mundial”.

Aunque Bukele ha tomado medidas que, fuera del país han sido calificadas como señales de sus “desvaríos autoritarios”, el mandatario salvadoreño aún goza de una relevante popularidad.

Según consignó el Washington Post, ese respaldo mayoritario tiene niveles surrealistas.

“A inicios de septiembre se publicó la más reciente encuesta de La Prensa Gráfica, un diario crítico con el gobierno, que reveló que 85% de los salvadoreños aprueban la gestión presidencial, en sintonía con su triunfo arrollador del 28 de febrero en las urnas” recuerda el medio de prensa quien recalca que, a pesar de las críticas recibidas desde el exterior ninguno los episodios señalados como autoritarios, “ha pasado factura a su popularidad. Tampoco la pandemia ni la crisis económica generada por esta”.

Sin embargo, añade la nota del periodista salvadoreño Roberto Valencia, “la relevancia de lo ocurrido el 15 de septiembre no está en lo numérico (unas 8,000 personas en un país de 6.3 millones de habitantes), sino en la heterogeneidad” de los participantes en las movilizaciones.

“Aquel día marcharon veteranos de guerra, feministas, jueces, sindicalistas, religiosas, antiabortistas, militantes de los partidos que el bukelismo redujo a la intrascendencia y, sobre todo, ciudadanos que motu proprio quisieron explicitar su hartazgo”.

Para ilustrar lo acontecido, el periodista acude a las declaraciones de una abogada penalista, Marcela Galeas, quien entrevistada a propósito de lo sucedido señaló “es imposible meter a todas esas personas en una sola categoría (…) la marcha fue una expresión de disconformidad con distintas políticas del gobierno”, enfatizó esta penalista que se perfila como una de las nuevas voces “más activas y mesuradas” contra el bukelismo.

De acuerdo a la nota del Post, “el relativo éxito de la convocatoria” fue cultivado en Twitter, donde proliferaron los espacios de discusión en audio, durante día previos y posteriores a la marcha.

Este dato, agrega el medio de prensa, es casi un gesto de “ironía” ya que los opositores están “comenzando a organizarse en Twitter, la red social predilecta de Bukele”, que se presenta como “su más sonoro altoparlante”.

La movilización del pasado 15 de setiembre, al decir del analista del medio de prensa, significó “dar un primer susto al oficialismo”, pero la cuestión relevante es qué pasará de ahora en más ya que lo verdaderamente importante es poder “construir un liderazgo político que permita hacer frente a Bukele”, lo cual, añade, “es harina de otro costal”.

Faltan poco más de dos años para que en el país se configure la campaña electoral y hasta la fecha, señala el Post, “la oposición continúa huérfana de liderazgos”, al punto que, “siquiera en un plano teórico, puedan convertirse en una alternativa real”.

La desconfianza existente, en la capacidad de renovación de los dos partidos históricos, ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) y el FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional), dibujan, al decir del analista cuatro cuestiones.

“La primera, que Bukele es un líder autoritario que tiene serios problemas con el Estado de derecho, y que su proyecto político (…) no se circunscribe al quinquenio para el que los salvadoreños lo eligieron en 2019”.

La segunda, que la desconfianza en los partidos principales del país (ARENA y el FMLN) continúa funcionando como “elemento” que consolida la “cohesión entre los simpatizantes de Bukele”, por lo que, “cualquier propuesta desde la oposición que huela a esos partidos, siquiera de forma tangencial, podrá ser fácilmente bombardeada por la bien aceitada maquinaria propagandística oficial”.

La tercera cuestión, señala el análisis del Post, radica en que, a pesar de la importancia de la movilización de setiembre, en lo que se refiere a cohesionar y entusiasmar a los que rechazan al mandatario, sigue constatándose que existe “una sólida mayoría convencida de que Bukele es un buen presidente”.

Por último, resalta el medio de prensa, “en cuanto a apoyo electoral”, la base social de Bukele sigue estando “en las comunidades, colonias y cantones de extracción más humilde”, donde los espacios de discusión de Twitter “son una excentricidad”.

A pesar de la importancia que pueda adjudicarse a la marcha del pasado 15 de septiembre, concluye el análisis del Post, lo cierto es que, “Bukele sigue teniendo el sartén por el mango”, lo que supone vaticinar que salvo “que ocurra algo realmente insospechado”, en El Salvador del próximo 2 de junio de 2024 la presidencia de El Salvador, la seguirá “ejerciendo el propio Bukele o algún delfín bien domesticado”.

Rolando Arbesún

Compartí este artículo
Temas