Derecho al trabajo, trabajo con derechos

El jueves pasado se llevó a cabo en el Parlamento una importante charla sobre el mundo del trabajo y los proyectos que viene impulsando la Bancada 1001- FA buscando la mejora de la calidad de vida de los uruguayos y las uruguayas. Allí hicieron uso de la palabra el senador Oscar Andrade, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, la vicepresidenta del PIT-CNT, Carolina Spilman, la doctora en Economía Paula Carrasco, del Instituto de Economía de UDELAR y la diputada de la 1001, Tatiana Antúnez. EL POPULAR comparte sus intervenciones:

Senador de la 1001 (FA) Oscar Andrade
Agradecer a todos y todas su presencia. Creo que esta actividad intenta contribuir a un debate que es necesario, donde el sentido común predominante es un sentido común adverso o contrario. Los sectores económicos en el poder han influido notoriamente para que se acepten mansamente un razonamiento, que es que las regulaciones, los derechos, los beneficios, los salarios, las condiciones más amplias de asociación sindical; para hacer entender que la participación de los trabajadores y trabajadores organizados tanto en el plano económico como en avance jurídico son una traba para el desarrollo.
Es un sentido común coherente con otra perspectiva que es que el vértigo del desarrollo de las fuerzas productivas, esto es la transformación vía revolución científico-tecnológica, en vez de generar lo que sería razonable que genere que es que nos pusiéramos a organizar la sociedad para el buen vivir aprovechando el crecimiento y desarrollo de la economía genera pánico.
La forma en que se presenta esta noticia también contribuye a eso, no se abre una posibilidad diferente, se dice que tantos puestos de trabajo se perderán producto del cambio científico tecnológico. Nos habilitamos, incluso hacernos la pregunta si el cambio científico tecnológico contribuye a la reducción de la jornada laboral, al disfrute, a poder resolver problemas endémicos y estructurales de la humanidad, a resolver un mundo sin pobreza, sin hambre, con amplio desarrollo, con más acceso a la cultura.
Esta convocatoria es una convocatoria que toma partido en esa discusión. De decir que nuestro sentido estratégico, histórico, que siempre tuvo como centro la transformación productiva, quebrar la dependencia, trabajo digno, el Uruguay productivo en otro momento, la Estrategia Nacional de Desarrollo ahora, tiene en el trabajo una centralidad que intenta recuperar o incorporar una perspectiva humanizadora del trabajo y no alienada del trabajo.


Y este es un debate de una profundidad enorme que trasciende la cuestión de algunos proyectos de ley o iniciativas, por más que los proyectos de ley y las iniciativas todas: reducción de la jornada, fondo de insolvencia, prohibición del despido, la mejora en salud laboral, ayudan, desde lo específico a atender una parte de donde el trabajo se precariza.
Pero lo cierto es que el trabajo, desde su propia raíz etimológica, que palion era una herramienta de tortura en la antigüedad, hasta el trabajo como castigo bíblico «te ganarás el pan la sudor de tu frente», era una forma de castigo, o en la Grecia el ocio noble y el trabajo esclavo o en el capitalismo el trabajador que se siente alienado, enajenado del trabajo.
Nuestro debate de fondo es que el trabajo tiene centralidad en una estrategia política y en una estrategia de desarrollo que no puede ser una perspectiva de competitividad en la lógica neoliberal; esto es, poda salarial y disponibilidad arbitraria. Este lunes tuvimos una interpelación donde una parte del centro de la interpelación era que los salarios están caros, el Uruguay es caro. La única forma de resolver el abaratamiento del Uruguay si es caro por los salarios, no hace falta tener demasiada imaginación.
Nosotros pensamos que no, ni la poda salarial ni la disponibilidad arbitraria tienen que ser componentes del desarrollo del Uruguay que, por su tamaño, no puede competir por la escala, por la cantidad de lo que produce.
Si el Uruguay no puede insertarse y presentarse en la economía global por la cantidad de lo que produce tiene que apostar a la calidad de lo que produce, y la calidad de lo que produce implica relaciones laborales de calidad. Desde esta perspectiva defendemos las libertades sindicales, no sólo para evitar el despido de un trabajador de manera arbitraria; también para evitar el despido de un trabajador de manera arbitraria. Porque pensamos que los trabajadores y las trabajadoras son un sujeto en el proyecto de transformación, no hay sin trabajadores y trabajadoras organizadas participando del proceso de transformación, es decir, no nos imaginamos en el marco de esta transformación científico tecnológica donde además el conocimiento está desparramado en la sociedad toda, una parte la tiene la academia, otra parte la tienen el sector de empresarios y la otra parte del saber hacer la tienen los trabajadores, que se pueda pensar un sistema integrado de formación profesional que profundicen las condiciones de innovación y desarrollo sin la participación de los trabajadores.
Es más, es la participación de los trabajadores la que garantiza, en última instancia, que hasta determinadas medidas macro, aún en los ganadores de medidas macro, no terminen mal. Voy a poner un ejemplo de ahora. No puede anunciar la noticia de que el sector cárnico es un sector beneficiado con el acuerdo Mercosur Unión Europea ahora si Mafir y Minerva hacen reformas laborales como la que están haciendo, despidiendo a cara de perro, rebajando salarios y pegándole a los pequeños ganaderos también; bueno, ese beneficio país no es país. Hay que incorporar el concepto de cuál es la radicalidad de la democracia y esto tiene que ver no solo con lo procedimental electoral, sino particularmente con las cuestiones que están relacionadas con el trabajo, con el mundo del trabajo y la centralidad de los trabajadores.
Una fuerza política que nace mancomunada con las reivindicaciones, los programas, las acciones del movimiento de trabajadores, nuestra historia ha sido esa ya tenido en la década del 60 y el Congreso del Pueblo que fundamental, en la resistencia de la dictadura, en la defensa de las empresas públicas, en las luchas por derechos, tiene una seña de identidad esta característica. Que después se expresan con cosas muy concretas, algunas de elemental sentido común. Pero que la propia reacción de los sectores conservadores demuestra hasta qué punto intentan disciplinar de que ningún avance, aunque sea modesto de derechos (que un empresario tenga que avisar cuando despide y avisar por qué es elemental, no debería generar mucha discusión, lo absurdo sería lo otro, podés despedir a la mansalva sin dar fundamento, violentando derechos básicos, pero está colocado como que fuera la toma de los medios de producción por parte del proletariado. Se ha colocado una medida que es casi de buenos modales, no se imaginan sectores que tengan una relación más o menos madura la lógica del despido a la mansalva pero tenemos esa discusión instalada arriba de la mesa).


La bancada está haciendo un esfuerzo porque se materialicen, la bancada y en el caso del Poder Ejecutivo ha enviado medidas que van en esa dirección, avances que den respuesta. No nos queremos quedar a constatar que la siniestralidad laboral, que tiene un dato muy duro que pasó de 700 trabajadores con discapacidad por año en 2020 pasamos a 1260 en el 2024, casi tres y pico, cuatro trabajadores que quedan con alguna discapacidad resultado de un siniestro. Pensar elementos también elementales, que si hay una empresa incumplidora, el incumplimiento de normas laborales sea un elemento en perjuicio a los efectos de contratación o de la promoción de exoneraciones parece básico. Que se investiguen los siniestros para que se haya responsabilidad en relación a la responsabilidad es elemental. Algunos de los elementos que estamos colocando arriba de la mesa que tienden a atender las mejores condiciones de vida y de trabajo como elementos centrales son discusiones que yo creo que a un proyecto que tiene nuestra tradición, como el proyecto frenteamplista, le hacen bien, por más que, como tantas veces, la esperanza tiene que vencer al miedo.
¿Cuál es la fundamentación contraria a esto? Es un credo decir que cualquier avance laboral milimétrico, en cualquier área, hace menos atractivo el país para las inversiones. Con ese criterio tendríamos que decir: promovamos la esclavitud y seríamos muy atractivos para las inversiones. Ahí tenemos un debate profundo porque una cosa sería para tal o cual transformación me falta fuerza hoy, ese es un debate razonable. Lo que no es razonable es que nosotros incorporamos en nuestra concepción, en nuestro lenguaje, razones ajenas. «Pasa que no podemos avanzar en ningún derecho porque avanzar en derechos es enemigo del trabajo» y ahí estaríamos no discutiendo la táctica sino haciéndonos autocrítica de las cerca de 50 leyes laborales que se votaron en los períodos de gobierno del FA y que nos llenan de orgullo.
Parte de nuestra acumulación es decir que tuvo que ganar el Fa para que se pudiera regularizar el trabajo doméstico, para que tuviéramos condiciones para las horas extras del trabajo rural, para que se extendiera la negociación colectiva como nunca antes, para que se tuvieran medidas para enfrentar la tercerización, para que el salario recuperara participación en el conjunto de la economía, para que se ensanchara, en definitiva, la democracia. Porque una parte de la democracia es no tener trabajadores y trabajadoras en condiciones de vulneración, de disponibilidad arbitraria, de precarización.
Toda esta discusión tiene que ver con ese contenido, de decir que nosotros tenemos que tratar de reflejar en estas condiciones que en nuestra perspectiva los derechos no son un obstáculo para el desarrollo, son condición para el desarrollo. Porque en nuestro proyecto de país la participación, no los beneficios, el protagonismo de los trabajadores que es bastante más que los beneficios; hay normas que ayudan a ampliar la organización que son clave, mientras tanto, cada realización, el resultado que hubo en el trabajo doméstico de incorporar categorías o en los rurales de incorporar beneficios, cada realización tiene, necesariamente, para que esta perspectiva se materialice, que traducirse en más trabajadores y trabajadoras organizados y conscientes.
¿Qué puede pasar con los beneficios del trabajador rural? Que alguno no aparezca en el recibo o que otros aparezcan en el recibo y el trabajador vaya y abrace al dueño porque piensa que fue macanudo. Nosotros precisamos una cosa distinta, que es que se genere un nivel de conciencia social de la articulación entre una fuerza política nacida de la lucha de los trabajadores, entre otras cosas, y su perspectiva y retroalimenta con más protagonismo social y genere una conciencia distinta. Todo esto es más difícil, pero de última nunca fue fácil así que bienvenida esta discusión.

Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo
A veces darnos un tiempo para reflexionar, para discutir y pensar en colectivo cuesta, pero merecemos y tendríamos que hacer esfuerzos cada día más, tratar de hacer más trabajo en equipo, en colectivo, independientemente del rol que tengamos cada uno.
Me sigue dando vergüenza con el título noble, yo soy un compañero más, soy un militante, cualquiera de ustedes o muchos de ustedes podrían estar en una responsabilidad ejecutiva porque trabajamos, porque militamos y porque tiene derecho la clase obrera, el movimiento sindical, los trabajadores y trabajadoras, nuestro pueblo tiene derecho democrático para, efectivamente, esto ocurra.
De todas formas yo siempre me paro en esa concepción de quién no abandona sus ideas porque la responsabilidad política me pueda estar llegando a cambiar en la forma de pensar. Nuestro compromiso ha sido siempre de donde emergemos, de la clase obrera, del movimiento sindical, no lo negamos, no lo escondimos en ningún momento.
La segunda cuestión es que nosotros no integramos un cargo ejecutivo de responsabilidad ministerial cualquiera, integramos una responsabilidad política en un gobierno de izquierda, en un gobierno en el cual la mayor parte de la votación, con su voto, eligió un programa de gobierno que se construyó con la elaboración colectiva de muchos. No digo de todas y de todos porque sería abarcar más de lo que efectivamente hayan participado, pero fue, es, ha sido una seña de identidad del FA, efectivamente, trabajar en función de la elaboración de un programa de esas características.
Ese programa de gobierno que gran parte de la ciudadanía respaldó es lo que tenemos que llevar adelante nosotros. No es de forma automática, pero muchos de los compañeros y compañeras que estamos en cargo de gestión nos batimos para ver cómo, en qué momento, en qué contexto y coyuntura, le damos forma a la elaboración de ese programa. Que nadie se asombre de que nosotros tenemos una concepción distinta al gobierno anterior. Y por lo tanto nuestro compromiso político fue plasmado en un programa y ese programa obtuvo la mayor parte de los votos de respaldo, es lo que tenemos nosotros como tarea, es la guía de acción.
Sobre los desafíos que tenemos por delante, en buena hora que se haya convocado a esta actividad, está muy bien por los dos lados, porque tenemos que escuchar mucho, aprender mucho todos y todas y porque otros tenemos que rendir cuentas de qué es lo que estamos haciendo. Este repaso apresurado que hacía Oscar al inicio da cuenta de, efectivamente, en qué contexto, en qué coyuntura nos estamos moviendo. Obviamente que una preocupación central está concentrada en la defensa del empleo, para la inmensa mayoría de la sociedad sigue siendo uno de los principales problemas, aquí, en el nuestro continente, en el mundo, la preocupación por el aumento del desempleo es una cuestión constante.
Inmediatamente después, está directamente relacionado, es también el tema del salario, de tener un salario digno y decoroso, de tener además de trabajo una paga lo más ajustada posible a los derechos. Esto también ocurre si nos fuéramos de acá del Uruguay en cualquier escenario donde nos toque participar, son los temas que mayormente se reclama y las preocupaciones que se tienen.


Nosotros de inmediato intentamos conjugar con la tercera pata que son los derechos. Resumirlo en lo que el gobierno viene haciendo, nuestro ministerio tiene la responsabilidad de llevarlo adelante, es trabajar y generar las condiciones de tener más y mejores empleos y en algunas oportunidades logramos hacer crecer las oportunidades de empleo para aquellas personas que tienen dificultades para acceder, con políticas activas, y en otros lugares tratamos de atraer inversiones, generar inversiones de que la inversión en nuestro país sea no especulativa sino productiva, que genere puestos de trabajo, valor agregado a la producción de nuestro país. Son elementos que nosotros estamos llevando a cabo.
¿Cómo lo estamos haciendo? La primera cuestión que vimos con preocupación desde el ministerio de trabajo y nuestros compañeros de la dirección nacional de empleo que se dedicaron directamente al abordaje fue la población joven, una población muy afectada, donde cada vez cuesta más tener oportunidades de trabajo. El primer mecanismo que encontramos fue el Yo estudio y Trabajo. Tratar de darle oportunidades e incentivar a que no abandonen el estudio, oportunidades de empleo sin abandonar el estudio. El Estado tenía un rol a jugar a fin de generar esas oportunidades; ampliamos el derecho, antes era de 16 a 20 años de edad los que tenían oportunidad, nosotros lo ampliamos de 15 a 24 años de edad y darle la oportunidad a que se pudiera generar allí la oportunidad de trabajo, la primera experiencia laboral, arrimar seguramente algún mango a sus hogares, a la casa.
Algún margen económico que les permitiera seguir estudiando. En el yo estudio y trabajo del año pasado encontramos en ámbitos estatales y públicos 751 oportunidades de empleo. Llamamos durante una semana en las páginas para inscribirse en la página web y se anotaron 26.600 estudiantes jóvenes.
Primer mito a derribar, es claro con estas cifras que lo primero que quieren los jóvenes es tener un trabajo, ganarse un mango y no dejar de estudiar. Y esta es una muestra más de que efectivamente eso ocurre para seguir derribando propaganda en contra de nuestra juventud.
Una segunda herramienta que junto a varios institutos y organismos del Estado, es el Uruguay Impulsa, aquello que conocíamos como el trabajo solidario anteriormente, que fue una buena idea y se mejoró, tratando de darle más contenido, más derechos. En vez de ser dos semanas de trabajo fuera todo el mes, que en vez de solo trabajo fuera capacitación y darles también un poco más de salario, mejorar un poco el ingreso de personas que no tienen nada y que normalmente no reúnen las condiciones para los llamados que normalmente se hacen. Nuestra población no está esperando sentada a que alguien le venga a dar nada, sino que lo que quiere es trabajar. Este año se siguió mejorando la herramienta, el instrumento trabajando con el MIDES, con INEFOP, con la OPP, con el Congreso de Intendentes. Se fueron dando más derechos, más oportunidades.
El tercer ejemplo es la libertad segura que se viene trabajando, viene tratando de implementarse , intentando otorgar la oportunidad para que 350 personas, 300 varones y 50 mujeres, puedan tener la oportunidad de cuando ya tienen la resolución de que en pocos meses van a quedar en libertad, ir preparándose, recuperando el hábito del trabajo, entrenándose laboralmente a los efectos de que se pueda integrar rápidamente la sociedad.
Estos son tres ejemplos de lo que venimos realizando en la perspectiva más inmediata, compañeras y compañeros. También está la instrumentación que tenemos que hacer de la recientemente aprobada Ley de Empleo Integral, en donde se atiende a distintas porciones de la población y en distintos lugares del territorio.


También tiene unas características muy especiales en cómo se promueve y se subvenciona para que los pequeños y medianos productores, empresarios o comerciantes ofrezcan oportunidad de empleo que muchas veces no podrían hacerlo de otra manera. Ahí hay un mecanismo donde tenemos firmes expectativas de que acceda una cantidad importante de compatriotas a este llamado, dando la oportunidad efectivamente a quien tenga la necesidad de contratar un trabajador o trabajadora.
Pero, la ley más elaborada termina siendo clandestina si no se divulga, si no se conoce. Es un derecho al cual la población tiene que enterarse y hay que enterar particularmente a aquellos sectores del interior del país, de la pequeña y mediana producción, en donde efectivamente se le otorgue estas posibilidades y brinde oportunidades de trabajo a poblaciones que normalmente tienen complicaciones: mujeres jefas de hogar monos parentales, personas con discapacidad, el recién liberado, las personas afro, las personas trans, a los jóvenes en su primera experiencia, otorgando una escala de subvenciones para ese beneficio.
En materia de derechos y de condiciones laborales generando empleos de calidad tenemos varios elementos. Uno de ellos es seguir fortaleciendo los ámbitos tripartitos de negociación colectiva, los consejos de salarios, los ámbitos de gobernanza, del tripartismo en el mundo del trabajo, algo que mayormente de los trabajadores y las trabajadoras entienden, pero que le cuesta al otro sector del mundo del trabajo comprender la importancia que se tiene a partir de participar allí.
Las consecuencias del diálogo social. No era un ejercicio venir a discutir el diálogo social, era cumplir con una parte del programa de gobierno y una vez que llegaron las conclusiones, la síntesis, hay muchas de esas iniciativas que se tiene que transformar en proyecto de ley para enviar al Parlamento, hay que darle forma para que se puedan ejecutar.
Otro tema, la campaña en defensa de la seguridad laboral, de la salud y de la vida. Esto es algo que normalmente no lo tocamos hasta que pasa bien al lado de nosotros y este es un gran problema, compañeras y compañeras. No puede ser que en el Uruguay haya un promedio de 35 a 40 mil siniestros laborales por año. Es demasiado y es un gran problema.
La capacitación laboral, la formación es algo que no tenemos que abandonar. Tenemos un gran instrumento como INEFOP que les da respuestas a varias de estas demandas. La economía social y solidaria como una propuesta alternativa del rol que tiene el cooperativismo en varios aspectos, también en el mundo del trabajo, en cooperativas de trabajo, en cooperativas de ayuda social, en cooperativas que hoy se acumulan por todos lados, donde el INACOP tiene allí una gran posibilidad, la reducción del tiempo de trabajo, algo que nos puede generar mejores condiciones y más oportunidades laborales.
Y por último, todos los convenios que tenemos que ratificar, que han estado por muchos años durmiendo una siesta en muchas carpetas. Si el sector empleador, los gobiernos y el movimiento sindical levantamos la mano y acordamos en las conferencias de la OIT, lo que hay que hacer concomitantemente con eso es ratificar los convenios. Bueno, por ejemplo, hay varios de ellos, el 188, el 190, el 153, el 158 y el 193, que tiene que ver con las condiciones laborales en un régimen de economía por plataformas.

Vicepresidenta del PIT-CNT, Carolina Spilman
Primero que nada, agradecer la organización de esta actividad, nos parece muy importante juntarnos a poder pensar sobre este tema. Los invito a reflexionar.
¿Qué es para cada uno de nosotros y nosotras un trabajo con derechos? Creo que si salimos a la calle y le preguntamos a 100 personas distintas qué es el trabajo con derechos, las respuestas seguramente pueden ser muy parecidas. Puede ser que nos contesten que un trabajo con derechos es, un salario digno que nos permita llegar a fin de mes, un horario razonable de 8 horas o de menos.
La licencia, el aguinaldo, poder enfermarse sin perder el empleo, jubilarse algún día. Y todas esas respuestas están bien, pero, creo que en 2026 esta definición de trabajo con derechos ya nos viene quedando como un poco corta. Porque el mundo del trabajo cambió y cuando hablamos hoy de trabajo necesariamente tenemos que hablar de inteligencia artificial, de plataformas digitales, de salud mental, de violencia laboral, de cuidados, de formación permanente.
Y hoy el desafío no es solamente tener trabajo, es que estos trabajos nos permitan, construir proyectos de vida. Y eso creo que cambia totalmente la discusión. Hace un par de semanas tuvimos la oportunidad de participar en la Conferencia Internacional de Trabajo en Ginebra y allí estaban sentados gobiernos, trabajadores y empresarios de todo el mundo discutiendo exactamente esto.
Cómo hacemos, para que el trabajo siga siendo un camino de dignidad en un mundo que cambia con una velocidad impresionante.
Y mientras uno escuchaba estas discusiones no podía evitar pensar que Uruguay tiene herramientas muy valiosas. Porque muchas veces somos muy críticos con nosotros mismos, y está bien que lo seamos, pero también tenemos que reconocer lo que hemos construido como país. Nosotros tenemos negociación colectiva, consejos de salarios, tenemos un movimiento sindical que este año cumple 60 años de historia y que es un ejemplo de unidad y de lucha en el mundo. Tenemos leyes que protegen los derechos laborales y eso, compañeros y compañeras, no apareció por generación espontánea. Cada uno de estos derechos fue conquistado por trabajadoras y trabajadores organizados y casi siempre enfrentando enormes dificultades.


Por eso defender estos derechos nunca es mirar hacia atrás. Es pensar en el futuro. Es prepararnos para ese futuro. También es justo reconocer y hoy aparecen señales que son bastante alentadoras. Los últimos datos muestran que hubo una recuperación en el empleo, que los salarios volvieron a crecer, que se reinstaló con fuerza la negociación colectiva, que hay un gobierno que volvió a poner el diálogo social y el trabajo en el centro de la agenda y eso vaya si será importante.
Es muy importante porque durante mucho tiempo parecía que hablar de trabajo era hablar solamente de costos y el trabajo nunca puede ser visto solamente como un costo. El trabajo es lo que sostiene la vida de las personas.
Ahora bien, ¿con esto nos alcanza? creo que no, no nos alcanza solamente con esto y les quiero compartir un dato que me hizo pensar muchísimo en un estudio que realiza el Cuesta Duarte: hace 20 años la masa salarial representaba el 48% de toda la riqueza que producía nuestro país hoy representa el 40%.
¿Qué significa esto en castellano? Con la imagen clásica de la torta, esta es más grande que hace 20 años, pero la porción que reciben quienes ayudaron a cocinar la torta no creció al mismo ritmo. Entonces, el gran desafío del Uruguay ya no es solamente producir más riqueza, sino cómo la vamos a distribuir. Porque cuando la economía crece, pero esa riqueza no llega en la misma proporción a quienes trabajamos, aparece la desigualdad.
Y la desigualdad en Uruguay tiene cara, tiene nombre, tiene historia. Hoy en Uruguay uno de cada tres gurises menores de seis años viven en situación de pobreza. La mayoría de estos gurises vive en hogares monomarentales. Pensamos un segundo, detenemos un segundo a pensar qué significa eso. Gurises que no eligieron dónde nacer, que no eligieron qué familia les iba a tocar, pero ya desde el vamos arrancan con menos oportunidades que el resto.
Por eso, cuando hablamos de derecho al trabajo estamos hablando también de las familias de estos gurises. Estamos hablando del derecho de estos gurises y gurisas a crecer en hogares donde trabajar alcance para vivir con dignidad. Y no queremos perder de vista ni dejamos de nombrar que hay otro trabajo del que casi nunca hablamos y sin embargo sostiene todo lo demás, que es el trabajo de cuidar, el trabajo de cuidar remunerado y no remunerado.
¿Quién cuida a nuestros gurises cuando vamos a trabajar? ¿Quién acompaña a nuestros viejos? ¿Quién sostiene la vida cuando alguien se enferma? Ese trabajo representa una cuarta parte de toda la riqueza del Uruguay y la enorme mayoría de ese trabajo sigue siendo realizado por mujeres. Sin cuidados no funciona ninguna empresa, no funciona el Estado, no funciona la economía. Por eso también sostenemos siempre que defender un Sistema Nacional de Cuidados es defender también el trabajo con derechos.
Después, no podemos dejar de nombrar otro desafío enorme, que es el desafío de la inteligencia artificial, de las nuevas tecnologías, que algunos trabajadores, la viven con miedo, con incertidumbre. Yo prefiero que la hagamos como una oportunidad, para eso vamos a necesitar tener condiciones y por eso también saludamos el convenio de plataformas que se aprobó recientemente en la OIT y que lleva la firma de nuestro compañero ministro y eso nos llena de orgullo.
Estamos convencidos que la tecnología puede servir para que trabajemos menos horas, y para que vivamos mejor o puede servir para concentrar todavía más la riqueza en pocas manos. Pero eso, por suerte, no lo va a decidir ningún algoritmo, lo va a decidir la política, la democracia, la capacidad que tengan los gobiernos para regular esos cambios.
Hace más de 100 años el movimiento obrero peleaba por la jornada de 8 horas. En aquel momento muchos decían que era una locura, que era imposible, que se iba a romper la economía y sin embargo hoy nadie discute que aquella pelea cambió la vida de millones de personas. Entonces yo me pregunto ¿Cuáles son las 8 horas del siglo XXI? ¿Será la reducción de la jornada laboral? ¿Será garantizar cuidados? ¿Será regular la inteligencia artificial? ¿Será que la productividad beneficie también a quienes generan la riqueza?


Seguramente sea un poco de todo esto, porque las y los trabajadores tenemos claro que los derechos que conquistamos nunca quedan escritos en piedra y que cada generación recibe conquistas de quienes vinieron antes, pero también tiene la responsabilidad de conquistar derechos nuevos. Y ahí está un enorme desafío que tenemos por delante, seguir generando empleo, recuperando salarios, fortaleciendo la negociación colectiva, pero también discutir cómo queremos desarrollarnos como país.
El éxito de Uruguay no puede medirse solamente por cuánto crece el PBI. Tiene que medirse por algo mucho más sencillo, por la tranquilidad con la que una trabajadora vuelve a la casa sabiendo que va a llegar a fin de mes, por un joven que consigue su primer empleo sin resignar derechos, por una madre que no tiene que elegir entre cuidar a sus hijos y conservar el trabajo, por una persona mayor que puede jubilarse con dignidad y para nosotras eso es desarrollo, eso es democracia y eso es trabajo con derechos.
Es la herramienta con la cual millones de personas construyen su vida, sostienen sus familias y sueñan con un futuro mejor. Y ese futuro no se construye solo con crecimiento económico, se construye cuando ese crecimiento se transforma en bienestar, cuando la riqueza se distribuye con mayor justicia y cuando nadie se queda atrás. Ese es el gran desafío del Uruguay que se viene.

Doctora en Economía Paula Carrasco, del Instituto de Economía de UDELAR.
La invitación al Instituto de Economía estuvo centrada en que dentro del equipo de Economía Laboral venimos trabajando muchos temas que tienen que ver con lo que nos convoca hoy del derecho al trabajo y el trabajo con derechos, particularmente centrado en las políticas activas de empleo y en los efectos de la negociación colectiva y toda la política salarial del último tiempo.
Entonces, voy a contarles lo que hemos encontrado en esas investigaciones y, lo que en realidad la evidencia internacional nos apunta a querer seguir investigando de acá en adelante. Bueno, como ya han mencionado, la institución de la negociación colectiva de salarios es una de las herramientas principales que se tienen de la política salarial para poder tener no sólo efectos sobre el salario, sino sobre un conjunto de derechos de los trabajadores.
Y en ese sentido, la disponibilidad de información a través de justamente el avance de la tecnología que hablaba la compañera, nos ha permitido hacer un análisis bastante exhaustivo de lo que muchos intuimos, de que la política salarial puede tener efectos positivos. También poder evaluar esa otra pata que se mencionaba que siempre está por el otro lado y es una discusión también en la economía laboral.
Entonces, con un conjunto de compañeros del Instituto de Economía, hemos hecho un conjunto de investigaciones. Una primera que evalúa y analiza toda la política salarial desde el 2005 en adelante. Y lo que hemos encontrado son algunas novedades que les voy a contar que capaz que ya se las imaginan.
El primero es que tiene todo el conjunto de fijación de salarios a través de la negociación colectiva ha afectado positivamente los niveles de salarios y no solo de las personas de los salarios más bajos, sino en el conjunto de salarios de los trabajadores del Uruguay, de los trabajadores dependientes del Uruguay.
En segundo lugar, eso ha tenido un efecto muy importante en lo que durante décadas vivimos, que fue una reducción de la desigualdad de ingresos en Uruguay. Uno de los aspectos fundamentales de esa reducción de la desigualdad de ingresos entre toda la población tuvo su determinante en los efectos de la negociación colectiva que tuvieron un impacto positivo y explican en gran parte lo que observamos en esa reducción de la desigualdad entre toda la población.


Y por último, pudimos analizar lo que pasa con esta otra pata que es cómo afectó el nivel de empleo en general. Y la buena noticia es que no tuvo (esto es importante porque a nivel internacional hay algunos, efectos encontrados que pueden llegar a ser negativos, sobre todo en algunas poblaciones), en Uruguay efectos negativos.
Entonces, tenemos una herramienta que tiene mejoras en los niveles de salarios para los trabajadores, que genera un efecto positivo sobre la desigualdad de ingresos del conjunto de la población y que no tiene efectos negativos sobre el empleo y eso es en el promedio.
Y ahí está la otra dimensión que es en los procesos de creación y destrucción de empleo que todos sabemos que existen. Entonces a lo largo de todas estas décadas también lo que hemos observado es que hay un proceso de reducción, destrucción de puestos de trabajo con salarios precarios y eso ha pasado. Pero, lo que quiere decir es que esos puestos de trabajo se crearon en otro lado, donde los salarios no son salarios sumergidos. Ha habido un corrimiento y eso implica para los trabajadores también un costo en el corto plazo, porque hay una destrucción de algunos vínculos laborales que luego se trasladan a la concreción de otro vínculo laboral.
Eso es lo que está por detrás de que uno no encuentre, un efecto negativo sobre el empleo. Esa conclusión relevante para nosotros la encontramos en todos los periodos, con todas características distintas del proceso de negociación colectiva, que en sus distintas rondas y en sus distintos momentos de la economía, del ciclo económico, con mucho crecimiento, con un crecimiento mediano, ha tenido en promedio estos efectos.
Entonces eso es un aspecto relevante y positivo. Cuando yo decía que esto era en promedio para el conjunto de trabajadores, me quería referir al punto de que cuando uno analiza para quién son más importantes o más beneficiosos estos efectos positivos, lo que claramente se ve es que esto es más positivo para los trabajadores varones.
Todos estos efectos positivos sobre el salario, los corrimientos hacia puestos de trabajo de mayor calidad en términos salariales y de otras dimensiones que también han sido estudiadas, se da mayormente para los varones con efectos menores para las trabajadoras.
También cuando uno analiza qué pasa en términos de trabajadores jóvenes o trabajadores no jóvenes, nuevamente observa que estos efectos positivos se concentran en los trabajadores de 35 a más años, con efectos poco, significativos para los trabajadores de menor edad, para ese conjunto de trabajadores jóvenes donde tenemos problemas de los que voy a hablar a continuación.
Entonces eso es lo que hemos avanzado, también estamos trabajando y esperemos seguir trabajando en cómo los efectos de esta construcción de la negociación colectiva no tiene un efecto solo en la generación que está, actualmente recibiendo los beneficios, sino como se traslada a las generaciones futuras y eso tiene un componente en términos de bienestar relacionada a la movilidad social que uno pueda observar.
Los indicios iniciales muestran que las generaciones que han sido beneficiadas de este proceso de negociación, están trasladando hacia las generaciones futuras efectos positivos de este momento. Y eso es una buena noticia también que necesita más análisis.
Y ahora voy a volver entonces al tema de nuestros grupos vulnerables, de los que siempre hablamos, que son los trabajadores jóvenes y las mujeres. Los problemas de empleo de los trabajadores jóvenes, que no se están viendo tan beneficiados por los resultados de la negociación colectiva, tienen por detrás varias cosas. Cuando hablamos de jóvenes, hablamos de personas muy jóvenes que tienen 14 años en adelante y cuando miramos, por ejemplo, las tasas de desempleo que son exorbitantes en los jóvenes en Uruguay y las analizamos por edad, vemos que en realidad el problema de desempleo está en 14, 15, 16, 17 años.
Y ahí la pregunta me parece relevante es si esos gurises en realidad tendrían que estar buscando empleo y ser parte justamente del desempleo. Y ahí el problema o la discusión relevante creo que es si de alguna manera las herramientas del mercado de trabajo que tiene para solucionar ese problema, o estamos hablando de un problema que tiene que ver con el sistema educativo o la combinación de cómo mantenemos a esos gurises fuera de la población activa de alguna manera para ser parte de eso.
Entonces, ahí tenemos un problema, pero lo seguimos teniendo en los de 18 años y más. Y ahí tenemos el problema de que tenemos problemas de desempleo, tenemos problemas de informalidad muy graves.
Porque también sabemos que, la inserción en puestos de mala calidad no genera problemas sólo en el corto plazo, sino que va a generar estos problemas dinámicos a futuro. Es decir, quien tiene un problema de informalidad en sus inserciones tempranas es más probable que mantenga ese problema de calidad del empleo a lo largo de su vida que otro que no lo tuvo. Y eso también está comprobado. Entonces tenemos que atacar ahí.
Creo que las políticas de empleo que combinan trabajo y educación han tenido evaluación en Uruguay y muestran tener efectos positivos. Estamos en un buen camino. Hay en varios países la formación dual, que forma parte también de los contenidos de la negociación colectiva y en los convenios colectivos.
El otro tema relevante sigue siendo la desigualdad salarial entre varones y mujeres y en eso la negociación colectiva ha avanzado en algunos aspectos donde ha habido un conjunto de cláusulas que se han venido incorporando a lo largo del proceso de negociación, pasando de una concepción de cláusulas hacia la mujer hacia el cuidado y la corresponsabilidad.
Pero hay un tema, que tiene que ver con la visibilización de esas brechas salariales entre varones y mujeres. Y una de las estrategias que se están utilizando implica generar información e implica de alguna manera exigir mostrar donde están esas brechas de género. Y ahí a través de los procesos de negociación colectiva también se puede avanzar en ese sentido.

Diputada 1001 (FA) Tatiana Antúnez
Agradecemos la presencia de las autoridades, de los compañeros y compañeras de los diferentes sindicatos. Está muy bueno que en esta casa podamos ver banderas de sindicatos.
A modo de cierre decir que nosotros y nosotras hemos definido poner como centro el trabajo, un poco por todo esto que se viene expresando, que hace a la columna vertebral de la vida de la gente, que nos organiza, que nos ordena y que también nos junta. Y eso nos parece desde estos compañeros y compañeras que hemos convocado a esta actividad planteamos una nueva agenda de derechos laborales que de alguna manera traduzcan en las necesidades que también en concreto tienen los colectivos.
Cuando se hablaba de las 8 horas, hoy estamos poniendo como centro la reducción del tiempo de trabajo, la reivindicación del feriado pago de los trabajadores y trabajadoras del comercio y servicios. Estamos poniendo como centro pensar, repensar y reestructurar la Ley de nocturnidad, en el entendido de que también debemos avanzar progresivamente en mejorar las normas ya existentes. En una ley vinculada a la seguridad y salud en el trabajo, en este último quinquenio los accidentes de trabajo aumentaron en un aproximado de 30 a 31 por año. Son temas dramáticos que hacen a la vida concreta de la gente y que hacen además al trabajo.
Por otro lado, también hemos venido conversando y hemos presentado propuestas en relación al trabajo soberano en relación al sector marítimo y hemos trabajado incansablemente para la concreción de la Ley de Empleo Integral, que hace centro en aquellas poblaciones que entendemos más lo necesitan, como lo son las mujeres jefas de hogar, las personas que salen de la cárcel, los jóvenes que también se encuentran en una situación compleja a la hora de buscar trabajo, así como las personas con discapacidad.
Queremos que este espacio sea en realidad, una caja de resonancia, un espacio de ida y vuelta. Entendemos que el Parlamento y las leyes también deben traducir eso y en nosotros y nosotras van a encontrar mucho oído. No nos creemos que somos los dueños de la verdad, tenemos la plena conciencia de que los trabajadores y trabajadoras, además de producir desde el punto de vista económico, también pueden producir desde el punto de vista de las ideas y de las propuestas.
Acá nos van a encontrar defendiendo esta perspectiva, porque entendemos que debe haber trabajo con derechos y derecho al trabajo para todas y todos en un país, donde gobierna la izquierda y donde entendemos que debemos seguir avanzando. Además los discursos de ultraderecha nos vienen correteando y en esto también es muy importante generar un cambio de paradigma y de reafirmar posturas que en esto de «la gente no quiere laburar, el pobre es pobre porque quiere».
Hay un montón de cosas que tienen que ver con esto y nosotros entendemos que debemos reafirmar desde los diferentes espacios donde participamos, una perspectiva que muestre que los uruguayos y las uruguayas queremos de nuestro país lo mejor. Y bueno, y en eso estamos y vamos a seguir laburando para esto.

Fotos de Diego Corrrea

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