La reciente tregua pactada entre el gobierno yemenita y los rebeldes hutíes se vio afectada la pasada jornada por acusaciones mutuas de incumplimiento.
Tras 8 años de enfrentamientos, el pasado sábado entró en vigor un alto al fuego que según reportaron agencias de noticias fue bien recibido.
La tregua acordada se ha visto amenazada apenas 48 horas después, debido a “infracciones de los hutíes, incluidos los despliegues militares, la movilización de tropas y vehículos, y los ataques con drones”, escribió en Twitter el canciller yemenita Ahmed Awad bin Mubarak.
De acuerdo al Ejército, los insurgentes violaron la tregua al atacar varias regiones.
Según consigna Prensa Latina (PL), que cita un comunicado militar, en el curso de varias acciones militares, “la milicia empleó armas pesadas y ligeras, así como drones”.
La misma fuente noticiosa indica que las milicias insurgentes denunciaron que se produjeron “decenas de incursiones de aviones de reconocimiento en las provincias de Marib, Hajjah, Saada y Lahj”, así como cerca de “36 bombardeos con misiles y artillería contra sus posiciones”.
Los datos de dichas acciones por parte del gobierno yemenita no han podido ser confirmados.
El acuerdo firmado el sábado en el que se declaraba el cese de las hostilidades ha sido el resultado de las negociaciones dirigidas por el enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg y en el mismo se prevé, añade PL, “la suspensión de todas las operaciones militares ofensivas aéreas, terrestres y marítimas dentro de Yemen y más allá de sus fronteras”, en una clara referencia a los ataques que realiza la milicia con drones y misiles contra blancos en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita”, gobiernos que respaldan al presidente yemenita, Abd Rabbu Mansour Hadi.






















