Ni una menos

Vivas, libres y sin miedo. 

Por Viviana Rodríguez (*)

El 3 de junio de 2015 marca un hito fundamental en el desarrollo del movimiento feminista internacional. Flor y fruto de años de solidaridad , dolor, impotencia y militancia compartida en  distintos territorios y ámbitos de inserción de masas, miles de mujeres organizadas toman las calles en  Argentina en una multitudinaria marcha en torno al Congreso de la Nación, como respuesta  al femicidio de Chiara Páez, una  joven embarazada de 14 años asesinada por su novio. 

Este caso no fue el primero ni configuraba un hecho aislado. La marcha denunciaba la violencia machista estructural  contra las mujeres, exigiendo más presencia del Estado mediante políticas públicas presupuestarias, abordajes institucionales con perspectiva de género y reclamando un cambio cultural de toda la sociedad, que esta  visibilice la  naturalización y  reproducción de  la violencia de género para su erradicación.   

Con el grito colectivo  “Viva y libres nos queremos” nacía el movimiento Ni una menos al calor de la  rebeldía,  la lucha y la movilización de las mujeres.

Este grito tuvo la solidaridad de mujeres y organizaciones feministas en distintos países del mundo y fundamentalmente a nivel continental, en nuestra América Latina. Un nuevo capítulo o nueva ola en la historia del feminismo se inició, y por vez primera con una fuerte proyección  desde el  Sur Global, entretejiendo feminismos de clase, ecofeminismos, feminismos descoloniales,  antirracistas y antiimperialistas. 

Ni una menos plantea dos ejes centrales en sus reivindicaciones:

 1- La lucha contra la violencia machista y patriarcal que se expresa en prácticas de violencia física, sexual (abusos, acosos, violaciones) y en su manifestación más aberrante y dolorosa como lo son los femicidios. 

2-La lucha organizada contra el impacto de las violencias económicas hacia las mujeres. La distribución de las tareas de cuidado, la reducción de la brecha salarial, el trabajo no remunerado, la feminización de la pobreza, la inseguridad alimentaria y habitacional, la explotación sexual- trata-, la explotación  económica de las mujeres mediante la informalidad producto de la precarización laboral, el trabajo migrante y el desarraigo, son las violencias que día a día atraviesan millones de mujeres en el mundo. 

La consigna de la marcha del pasado miércoles fue categórica y muy ilustrativa al respecto: “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, en clara y combativa referencia a las políticas de ajuste y desigualdad del gobierno ultraderecha de Milei. 

Ni una menos en Uruguay

Al momento de escribir esta nota un nuevo femicidio nos conmueve. Un día después del 3J. Una joven estudiante de 19 años de la Ciudad del Plata fue asesinada a puñaladas por su novio de 23 años, que confesó el crimen y manifestó que la odiaba. Compañeras y colectivos feministas de San José convocan a una movilización de alerta y repudio del hecho. 

Uruguay no está ajeno al flagelo de la violencia de género. El 47% de las mujeres de 15 años o más ha vivido violencia basada en género en su vida por parte de la pareja o ex pareja.  Cada 11 días muere una mujer por violencia basada en género. De cada diez asesinatos de mujeres, siete configuran femicidios. En término de violencia económica en nuestro país la feminización de la pobreza es una problemática social y política que impacta fuertemente en las infancias. El 70 % de los hogares pobres tienen jefatura femenina.

A modo de reflexión

A 11 años del surgimiento del Ni una menos cabe preguntarnos:

¿Cuánto hemos avanzado en despatriarcar  nuestras prácticas en lo colectivo y en lo individual?

¿Son suficientes los avances legislativos que a la fecha se han concretado?

En la medida que nos sigan matando, silenciando, o revictimizando la respuesta seguirá siendo la movilización y la solidaridad organizada en las calles.  

(*) Secretaría de Género del PCU.

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