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Cancillería cubana actualiza datos sobre impactos del bloqueo norteamericano a la Isla durante el pasado año

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Por Rolando Arbesún

La Cancillería de la República de Cuba ha publicado en su página web el “documento de actualización al Informe del Secretario General (A/75/81) sobre la resolución 74/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

El documento, incorpora una descripción detallada “de las afectaciones del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América (EE.UU.) contra Cuba, y abarca esencialmente el período comprendido entre abril y diciembre de 2020”.

En el mismo se resalta que, en el período que se describe, “el bloqueo continuó siendo el eje central de la política del gobierno de los EE.UU. respecto a Cuba, que de modo oportunista se recrudeció en el contexto de la pandemia de COVID-19”.

Ha sido, agrega el documento oficial de la Cancillería, un año en el que el “sistema de medidas coercitivas unilaterales ha permanecido intacto, con severas afectaciones sobre los esfuerzos nacionales para contener la pandemia y paliar las consecuencias económicas y sociales derivadas de la misma”.

En la actualización se recuerda que el país “vive hace 60 años bajo el asedio de un virus tan feroz como el que hoy azota a la humanidad. En sus seis décadas de aplicación, el bloqueo ha sido recrudecido en los momentos de mayor vulnerabilidad para el pueblo cubano. Arreciarlo en el contexto actual obliga a nuestro país a luchar contra la mayor pandemia en décadas y contra el sistema de medidas coercitivas más largo y abarcador de la historia. No existe justificación alguna para tamaña crueldad”.

En las circunstancias actuales de pandemia, se agrega, “el gobierno de los Estados Unidos identificó en la crisis generada por la COVID-19 una aliada para su política hostil contra Cuba”.

Este uso de la pandemia, por parte del gobierno norteamericano, revela “la aviesa intención de fortalecer el bloqueo en esta coyuntura”, así como, “su particular rostro inhumano y el marcado interés de aprovechar la recesión económica que acompaña a la pandemia para promover inestabilidad social y rendir al pueblo cubano por hambre, carencias y necesidades”.

Lejos de aquellos que pretenden invisibilizar el bloqueo, en el documento se reafirma que este es real “y es el principal escollo para avanzar en la búsqueda de la prosperidad y bienestar de la población cubana”.

“Desconocer su existencia sería no solo faltar a la verdad, sino también, insultar a un pueblo que no ha conocido otro paradigma de desarrollo que aquel marcado por el más cruento bloqueo aplicado contra país alguno” destaca el documento de la Cancillería cubana.

A lo largo del mismo se resaltan las afectaciones económicas, los impactos psicológicos que produce en la población estas afectaciones en el actual contexto de emergencia sanitaria, así como, la forma en que durante el gobierno de Donald Trump, fueron aplicadas 243 medidas coercitivas unilaterales contra Cuba; “de ellas, 55 solo en 2020, las que sobresalieron por su sistematicidad e intencionalidad”.

“A este régimen coercitivo”, continúa describiendo el documento, hay que añadir “los efectos disuasivos e intimidatorios asociados a la inclusión de Cuba en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo en enero de 2021”.

“Esta acción unilateral y políticamente motivada incrementa las dificultades del país para insertarse en el comercio internacional con actuales y potenciales socios, realizar operaciones financieras y adquirir insumos básicos. Constituye un escollo significativo para enfrentar adecuadamente las consecuencias económicas y sanitarias de la pandemia y una burda ofensa hacia un país que ha sido víctima del terrorismo financiado, organizado y ejecutado en la mayoría de los casos desde Estados Unidos”, resalta la Cancillería de la República de Cuba.

En la descripción sobre el impacto de las medidas en el curso del último año, se destaca que “de abril a diciembre de 2020, el gobierno estadounidense obstaculizó deliberadamente la importación de insumos necesarios para enfrentar la COVID-19”.

Acciones evidenciadas, por ejemplo, “el 18 de noviembre, cuando el Departamento de Transporte denegó, por indicación del Departamento de Estado, una solicitud de las aerolíneas IBC AIRWAYS, INC. y SKYWAY ENTERPRISES, INC para operar vuelos a Cuba con carga humanitaria”.

“El alcance extraterritorial del bloqueo ha continuado obstaculizando el acceso de Cuba a tecnologías médicas con más de un 10% de componentes provenientes de los EE.UU., así como la obtención de más de 30 productos e insumos que se requieren con urgencia para los protocolos de prevención y tratamiento de la COVID-19”.

Se trata por tanto de una política que “impide que Cuba acceda a rutas logísticas de transportación más rápidas y expeditas, lo que obliga a trasladar las cargas con suministros médicos por varios países con un elevado costo adicional”.

A ello debe agregarse, “la creciente negativa de instituciones financieras y bancarias en diversos países a tramitar operaciones con Cuba, lo que ha impedido realizar oportunamente las transacciones financieras con los proveedores de los insumos adquiridos, así como la ejecución de donaciones ofrecidas por diferentes organizaciones para el enfrentamiento a la pandemia”.

Como estrategia, para enfrentar estas afectaciones, “Cuba debió recurrir a otros proveedores como intermediarios, lo que supuso un incremento de precio, el que osciló entre el 50 y el 65 por ciento del establecido históricamente, dada la imposibilidad de contratar directamente al fabricante”.
Este accionar, “afectó la labor de varias entidades de la industria biofarmacéutica cubana, incluidos el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Instituto Finlay de Vacunas, la Empresa Laboratorios AICA y la Empresa Exportadora Importadora FarmaCuba, vinculadas directamente a los esfuerzos del país por enfrentar la pandemia”.

De forma directa, se agrega, “las afectaciones al sector de la salud ascendieron a 198 millones 348 mil dólares entre abril y diciembre de 2020”, una cifra que, “si bien abarca un periodo de tiempo más corto (solamente 9 meses), supera en 38 millones la reportada entre abril de 2019 y marzo de 2020”.

Sobre el final de documento de la Cancillería cubana se resalta la solidaridad que muchos en el mundo han sabido mantener con la isla.

“En medio de esta vorágine de medidas, Cuba no ha estado sola. La bandera cubana ha ondeado en las caravanas que, en más de 50 ciudades del mundo, varias de ellas estadounidenses, han tendido puentes para el reclamo internacional por el fin del bloqueo y para el llamado al actual presidente Joe Biden a revertir las medidas de su predecesor”.

“Como el virus que causa esta pandemia, el bloqueo separa, asfixia y hostiga”, sin embargo, ello no ha impedido, ni impedirá, que se mantenga y fortalezca “la resistencia del pueblo cubano y su indeclinable decisión de defender la Patria libre, soberana e independiente”.

“Cada cubano y cubana dentro y fuera del país ha vivido en carne propia el ensañamiento injusto y desproporcionado del gobierno de una nación que no concibe la idea de un modelo alternativo en sus propias narices”, se destaca.
Finalmente, el documento reafirma que el gobierno cubano ratifica “su voluntad de desarrollar un diálogo respetuoso con los Estados Unidos, sin que medien concesiones inherentes a su soberanía e independencia y sin obviar el papel indiscutible del bloqueo como principal obstáculo para una evolución duradera y sostenida de las relaciones bilaterales”.

“Cuba y el mundo se pronunciarán nuevamente contra esta política el próximo 23 de junio en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su levantamiento sería coherente con el reclamo de la casi totalidad de la comunidad internacional que ha votado de manera sostenida en este foro para la eliminación del bloqueo, y escucharía las voces que, a lo interno de la nación estadounidense, instan también al fin de esta política fallida y retrógrada”, concluye expresando el documento que será presentado por Cuba, en la Organización de Naciones Unidas.

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