El presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI) y de la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (UNTMRA), Danilo Dárdano estuvo en El Popular en Radio para alertar sobre la situación de la industria en Uruguay, un problema estructural que se viene arrastrando mínimo desde hace una década.
-Cada tanto surge una nueva situación de cierre de una empresa, hay una dinámica que se está dando en la industria bastante compleja y queríamos que nos dieras un panorama de qué es lo que está pasando y cuáles son las posibles salidas, por lo menos en el corto plazo para atender esta situación.
Primero que nada, una aclaración que nos parece importante, esto no aparece ahora. Mínimo llevamos diez años. ¿Qué queremos decir con esto? Que han pasado diferentes signos en el gobierno y la problemática industrial se ha mantenido. Con algún matiz, pero, en general tiende a bajar la cantidad de trabajadoras y trabajadores, también la incidencia en el PBI. La realidad es bien compleja y tendríamos que buscar como dos cuestiones paralelas: las urgencias y la planificación hacia mediano y largo plazo. No podemos perder tiempo, horas en planificar hacia adelante si no miramos las urgencias. Y, lamentablemente, vamos a seguir teniendo urgencias, van a seguir cerrando fábricas en diferentes sectores si no nos movemos rápidamente. Cuando digo nosotros, no digo la Confederación, digo el gobierno, las cámaras empresariales, los sindicatos, todos.
-El PIT-CNT habla sistemáticamente de una Estrategia Nacional de Desarrollo. ¿Cómo se hace entonces para definir algo así en esta situación que parece que nadie puede frenar?
No es que tengamos este convencimiento por nada, es por nuestra experiencia y por los datos que manejamos. No lo podemos decir públicamente, porque si no queda como que el presidente de la confederación está cerrando fábricas. Nosotros no somos empresarios, pero si hemos alertado a quien corresponde. Entonces ¿Cómo se hace esto? Lo primero es consensuar un diagnóstico. Punto uno, además en Uruguay de diagnósticos estamos llenos. Donde se falla históricamente es en la propuesta sobre la realidad industrial productiva. Te voy a dar unos ejemplos, la Confederación tiró doce propuestas hace un tiempo atrás, una hablaba del atraso cambiario, lo teníamos antes y ahora lo seguimos teniendo. Cambio el gobierno, pero ese atraso cambiario sigue existiendo y eso atenta contra la producción y contra la industria. Alguien va a estar escuchando y va a decir automáticamente sí, pero con un dólar bajo el consumo es más barato. Claro. La inflación está más baja, sí, está bien. Ahora ¿de qué me sirve tener la inflación en cero o en 0,3 o el 1% si no tengo trabajo?
Si no miremos al frente: Argentina. ¿Es cierto que la inflación bajó? Sí, es cierto. Ahora vean el consumo como está la realidad laboral en Argentina y después hablamos. Entonces, hay que buscar el equilibrio entre un dólar apreciado que permita hacer competitivo el aparato productivo y que eso no implique que se dispare la inflación y que el salario real caiga. Por eso no cualquiera es ministro de Economía. Está claro que es difícil, pero tenés que buscar un equilibrio.
-En los gobiernos del Frente Amplio se utilizaba la reserva del Banco Central para jugar en eso.
Sí. No se dejaba caer mucho y tampoco que se disparara. Bueno, en los primeros meses de este gobierno del Frente Amplio no se ha hecho nada, que sepamos. Entonces ¿es preocupante?
-El ministro de economía lo que plantea es mantener la inflación baja. Ahora se va a entrar en los consejos de salarios, donde parece que las pautas salariales no son una cosa del otro mundo, aunque no se perderá salario real.
En principio, eso es lo que parece. En ese sentido no parece que por ahí vengan las soluciones para la Industria, pero, además, para tener salarios ya no hablamos ni siquiera de salarios buenos sino para tener salarios, por lo menos en el sector privado, tenemos que estar con las fábricas abiertas. Siempre colocamos el tema industrial primero, porque sino de qué vamos a discutir 40 horas semanales en dónde, en los 40.000 pesos que estamos reivindicando como salario industrial como mínimo, ¿en dónde? Uruguay en su parte industrial creo que anda alrededor del 10% del PBI, los países desarrollados alrededor del 20 y algo, China creo que está en el 40 y Japón. No es que digamos que tenemos que ser todos industriales, pero volver por lo menos tener eso. En Uruguay en el año 1988 éramos 250.000 cotizantes al BPS industria manufacturera, hoy andamos en 132.000, perdimos de diciembre del año pasado a mayo del 2025, 3000 puestos de trabajo cotizantes del BPS.
– Hablando exactamente sobre lo estructural, ¿cómo está influenciando la situación internacional en nuestra industria?
Bueno, en general siempre impacta o a favor o en contra, nunca es neutro. En ese sentido, creo que Uruguay debería estudiar dónde insertarse, qué tipo de cadenas productivas por lo menos regionales, de valor y en algunos nichos especiales, porque en eso tenemos problemas, que el mercado es chico también, una cuestión que siempre repetimos. Por ahora no ha aparecido nadie y espero que no aparezca, diciendo que para ser competitivo hay que tener salarios de hambre.
No respetar el medio ambiente, no respetar las normativas generales. Igual se escuchan algunos comentarios son preocupantes, cada vez que hay un problema con un planteo de irse a Paraguay, parece que los que ganan 25.000 pesos son caros.
No podemos tener una contradicción de decir no queremos competir con salarios de hambre y después terminar aceptando eso. Esto tiene que ver con la famosa planificación industrial y en el planteo que hizo el PIT-CNT en el 2024: un ámbito de desarrollo nacional.
-¿Qué qué papel tiene aquí las compras públicas en ese ámbito?
En algunos sectores muy importante, porque, además, hay que mirar la cuenta nacional y no la de un ente público y ahí tenemos otro tipo de problemas. No hay una utilización de las compras públicas como factor de desarrollo, como debería haber y esto no es venderle a cualquier precio al Estado. Habría que tener más claro una estructura de costo. O, por ejemplo, creo que hoy anda en el 10% el beneficio cuando sos PYME contra la una esta posible oferta extranjera capaz que habría que mejorar. Algún ejemplo bueno, podrías tener un 20% de reserva de mercado, pero a cambio de que tu precio esté entre el 10, 15 y el 20% de diferencia, porque está claro que si un producto vale 100 acá y te lo ofrecen a 50 en el exterior está complicado, porque sabemos que hay que cuidar el dinero de todos. Hay que buscar un equilibrio porque si no podría suceder que los empresarios se pasen de vivos y le vendan al Estado a cualquier precio o calidad, tenemos que lograr acuerdos políticos que permitan que la compra pública sea bien utilizada.
No tenemos problemas en que venga la inversión extranjera directa, pero siempre y cuando respete varias cuestiones: primero, la normativa del país, la Constitución, las cuestiones laborales, medioambientales, etcétera. Y la segunda, y esto es lo que está faltando en Uruguay, es que cuando incumple algo o deja a un pueblo tirado como ha pasado, tenga una multa. Esto es bien importante porque si no vienen, se la llevan todas y de un día para el otro te mandan un comunicado de cierre.
En general las multinacionales pagan, no tienen problema en pagar los créditos laborales, pero dejan un tendal, entonces que piensen si les conviene cerrar o no y que sea una salida ordenada, eso tiene que cambiar en la ley de inversiones.
Entonces, los patrones cierran y algunos cierran y no te pagan un mango. Una información, seguramente pidamos una reunión con Juan Castillo (ministro de Trabajo), porque tenemos que lograr que a las compañeras y compañeros de Yasaki se les otorgue seguros paro especial, como fue el compromiso político en su momento. Y es bueno recordarles que no queremos planes, sino que queremos trabajo. ¿De qué vive la gente? Porque después nos quejamos sobre la inseguridad y toda la problemática. Está bien pero de algo hay que vivir. Porque no nos olvidemos que somos seres humanos y antes somos animales y nos ataca el instinto de sobrevivencia. Si tenés hijos, tenés nietos, ¿qué le decís? No, pará que voy a esperar, no es así de fácil.
– ¿Hay que invertir en industria de producción?
Sí, en servicios, en todo, hay que invertir en Educación, en Salud, en erradicar los asentamientos. Y vamos a terminar, por más que ustedes no lo dijeron, tenemos que hablar del impuesto al 1% más rico. Hay muchos compañeros y compañeras que están en contra. argumentan lo mismo que muchos gobernantes del mundo: si vos le colocás un impuesto a los más ricos se te van. Ponele que alguno se te vaya, pero en general no se van porque estamos hablando de un 1%. Ese es el poder real, porque los gobiernos del mundo no tienen el poder real y mucho menos si tenés un gobierno como debería ser el del Frente Amplio con una mirada más pro-trabajador y sectores populares, seguro que el poder real no lo tenés.
– La ideología dominante no es solidaria es capitalista y hace que los trabajadores, muchas veces, estén en contra de los trabajadores y defendamos los intereses de la gente que nos oprime. Luchar contra eso es parte de la tarea política que tenemos todos y todas.
Hay que darla porque si no estamos complicados, en esto de los cambios estructurales no solamente debemos discutir sobre políticas específicas para cambiar la situación de la industria, sino también instalar un debate político para poder generar conciencia en la gente y en los trabajadores y trabajadoras. El debate cultural sobre sobre estos temas es fundamental.
También planteamos como Confederación armar un Fondo Industrial del 1,5% para financiarlo, el 1% de la patronal y el 05% aportado por los trabajadores. Eso nos daría unos 25 millones de dólares al año y así armar un instituto con el sector empresarial, para además de diagnosticar nuestra situación, hacer propuestas industriales de desarrollo, innovación, etc. Pero también, y esto no es menor que cuando te despiden por cierre de una empresa financiar hasta el 100% de lo que cobrabas líquido, pero con una contrapartida obligatoria, que esa persona se capacite en otra industria, por ejemplo, si me quedo sin trabajo en el sector plástico, me preparo para reinsertarme al sector textil. Por ahora no hemos tenido respuestas positivas, pero bueno, también tiramos arriba de la mesa algo que también le cuesta a cada trabajador y trabajadora.






















