La acción criminal de la empresa Chevron no ha terminado: entre la impunidad y la persecución a defensores del medio ambiente

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Las perforaciones que la empresa Chevron realizara de manera imprudente y criminal durante décadas para habilitar la extracción de petróleo destruyó cerca de 450 mil hectáreas en el Amazonas ecuatoriano.

Hace poco más de 10 años, cuando el entonces presidente ecuatoriano, Rafael Correa, expusiera la situación, el mundo pudo conocer el alcance del daño producido por la empresa.

“Se han identificado más de 1 000 piscinas contaminantes en la Amazonía ecuatoriana. Lo que causó Chevron en nuestra selva es 85 veces peor que lo que hizo la British Petroleum, en el Golfo de México, y 18 veces más grave que el derrame de Exxon Valdez en Alaska”, afirmó el entonces presidente Rafael Correa, luego de un recorrido realizado junto a la titular del ministerio de ambiente de la época.

El recorrido permitió mostrar, “a través de cadena nacional, el nivel de contaminación ambiental causado por la presencia de piscinas adyacentes a pozos petroleros operados por la compañía norteamericana Chevron -Texaco, sin responsabilidad, hace más de 30 años”, destacaba entonces, el portal del ministerio Ambiental ecuatoriano.

“Así se derrumba la mentira de Chevron. Esta contaminación se podía evitar porque ya existían mejores técnicas, pero, por ahorrar dinero, esta compañía usó las técnicas primitivas, contaminando nuestra Amazonía”, denunciaba Correa, mientras mostraba al país y al mundo su mano manchada de petróleo, tras haberla sumergido en la piscina, generado de pasivos ambientales en esa zona de Sucumbíos.

La gigante petrolera perdió hace 10 años una demanda judicial, como resultado del litigio la Corte Suprema de Ecuador ordenó a Chevrón pagar 18 mil millones de dólares como compensación a 30.000 miembros de pueblos indígenas amazónicos.

La condena no ha conseguido que la empresa reconozca el daño causado y a la fecha “se sigue negando a pagar los daños y limpiar la tierra”.

“En lugar de reparar el daño, Chevron se pasó la última década librando una batalla legal sin precedentes para evitar reparar la destrucción del medio ambiente y, al mismo tiempo, desacreditar al abogado ambientalista Steven Donziger que participó en la presentación de esta demanda histórica”, señala el portal Democracy Now.

Como resultado de sus acciones de persecución contra el abogado ambientalista, Donziger, lleva casi 600 días de arresto domiciliario.
En declaraciones al sitio de noticias, el abogado a denunciado “que los ataques jurídicos de Chevron en su contra están destinados a silenciar cualquier tipo de oposición y frenar otras demandas contra la empresa por daños ambientales”.

“Chevron y sus aliados han utilizado el poder judicial para negar la noción de responsabilidad corporativa y evitar que el trabajo por la justicia ambiental logre fallos importantes”, afirma Donziger.

Al ser consultado sobre este proceder de Chevron, Paul Paz y Miño, director asociado de la organización Amazon Watch, afirmó que corresponde al nuevo fiscal general de Estados Unidos revisar el caso de Dozinger y su dudoso sustento legal.

“Lo que sucede aquí, literalmente, es que Chevron está tratando de criminalizar a un abogado de derechos humanos que le ganó un juicio”, denunció Paz y Miño.