Retrato de Eustaquio Mattos que tiene 100 años o más.

Mattos: A 100 años del primer mártir del PCU

Alexandro Castro (*)

Era soleada y hermosa la mañana del 29 de agosto de 1926 en el Cerro de Carmelo. A las 9:30 se convocó a una conferencia organizada por la agrupación anarquista «Luz y vida», y había unas 150 personas. Eran trabajadores, mujeres, y niños. Y en un momento, a raíz de un enfrentamiento verbal entre los oradores y los policías: se desató un choque violento donde unos abrieron fuego contra otros, muriendo dos policías y dos obreros. Uno de ellos fue el primer militante comunista muerto por las fuerzas del Estado en nuestro país: Eustaquio Mattos Suárez.

¿Cómo era el contexto social que permitió el desarrollo de un movimiento obrero en Colonia? Las fuentes dan cuenta de un movimiento obrero heterogéneo en Colonia que iba mucho más allá del Cerro de Carmelo, donde se desarrollaron importantes luchas en 1907, 1914, 1918, y en la década de 1920: tenía una composición plurinacional, multi religiosa, y multiétnica. Estas poblaciones surgieron en torno a las industrias de la piedra y la arena destinada a satisfacer las demandas del mercado argentino. Estas empresas eran principalmente argentinas y alguna era británica: los empresarios alquilaban o compraban campos con yacimientos, e invertían en la infraestructura y la maquinaria necesaria para poner en movimiento la roca, el pedregullo, el granito y los adoquines. Estos empresarios fronterizos, denominación utilizada por el historiador Raúl Jacob, se aprovecharon de la ubicación geográfica de Colonia: de Buenos Aires traían gran parte de la mano de obra, principalmente migrante, y hacia allí expulsaban a los «agitadores». La cercanía con Argentina y la abundancia de puertos permitió el traslado de millones de toneladas de piedra y arena. Hay muchos ejemplos de comunidades obreras en Colonia: algunas aún existen, y otras desaparecieron.

Algunas de estas industrias podían ser realmente grandes: Por citar un ejemplo la empresa argentina Antonio Ferro e hijos S.A. contaba hacia 1930 con una flota de 30 barcos, una usina eléctrica propia, talleres y astilleros, muelles levadizos, 40 mil metros de vías férreas, 20 locomotoras a vapor y unas 2.000 vagonetas. Trabajaban en Riachuelo 850 obreros -un total de 350 familias-. En esas comunidades algunos empresarios tuvieron una actitud marcadamente paternalista. El historiador coloniense Sebastián Rivero (2015) afirma sobre la actividad en Conchillas de la Empresa Walker & Co Ltd.: «Los ingleses fueron allí un núcleo reducido, pero controlaban todo: eran los administrativos de la empresa, el pastor de la iglesia, la maestra, la directora de la escuela y el médico. Todo pasaba por ellos, desde las recreaciones hasta la vida religiosa» (p.223).

¿Cómo ocurrieron las muertes?

Los oradores anarquistas comenzaron a cargar contra la “barbarie internacional”, y luego se encendieron denunciando a la policía del Cerro de Carmelo. ¿Qué denunciaban? Hubo en Carmelo a lo largo de las primeras décadas del siglo XX una situación de persecución y acoso por parte de la policía contra el movimiento obrero. El último caso fue el del obrero Francisco García, pisonero de las canteras de Mazzoli, quien fue golpeado y herido por los comisarios luego de que lo encontraron borracho tras las fiestas patronales de San Roque. La noche antes de la conferencia del 29, los comunistas también hicieron un acto en la Plaza Independencia, donde el orador y dirigente comunista carmelitano Elías Sosa mostró al público la ropa ensangrentada de García. 

Cuando el anarquista Oscar Benvenutto, que también fue golpeado por policías en abril, gritó: “Ustedes son unos apaleadores, unos ladrones, unos asesinos, unos bandoleros”; el sub-comisario inmediatamente le llamó al orden y lo amenazó con bajarlo. Los policías estaban armados con carabinas y prestando atención a cada movimiento en el acto según el anarquista Guerra. Él afirmó sobre los oficiales: “Se notaba, por la actitud nerviosa de Giovannini y Becerra Passano, que algo grave habían tramado”. Unos minutos antes llegaron los comunistas en un auto para mostrarle el Cerro a Lezama que llegaba de Montevideo: iban también Elías Sosa y Eustaquio Mattos. 

Cuando tomó la palabra el anarquista Chinatti, dijo: “Que les digan en la cara los crímenes atroces que cometen, yo me responsabilizo de lo que voy a decir”, la policía intervino. Según la prensa anarquista y comunista, el Comisario lo tomó de un brazo, y le dio un tirón que lo dejó en el piso, mientras los policías le golpeaban en el piso. La multitud empezó a gritar que lo dejen hablar, y algunas versiones sostienen que Eustaquio Mattos se lanzó, revólver en mano, a ayudar a Chinatti. Entonces el Subcomisario Becerra Passano sacó su revólver y ordenó abrir fuego contra la multitud. Y respondieron también con fuego algunos de los concurrentes. Resulta imposible determinar quién empezó la balacera, pero al terminar, yacían 4 cuerpos, dos gravemente heridos. El oficial Becerra Passano recibió 3 balazos en una pierna. 

En los días siguientes, se llevaron presos a decenas de anarquistas y comunistas. Los obreros y la comunidad se organizaron a través de picnics, de la solidaridad con otras organizaciones políticas y sociales y campañas de recaudación para pagar al abogado, los traslados y la propaganda en pro de su liberación. A un mes, la comunidad del Cerro había logrado conquistar la libertad de cada uno de los presos en Colonia. 

El asesinato de Mattos tuvo un importante impacto en la prensa obrera y de izquierda de Colonia y en la prensa de izquierda nacional. También tuvo impacto a nivel político e institucional, el diputado comunista Eugenio Gómez interpeló al ministro del Interior de la época.

Eustaquio Mattos y la historia aún sin investigar

Las fuentes encontradas permiten reconstruir parcialmente quien era. Era uruguayo, tenía 33 años al momento de morir, y era compañero de Novelia Cabrera. Era ladrillero y jornalero. Vivía en Colonia Estrella, una colonia agrícola cercana a Carmelo. Era secretario de actas en el Centro comunista de Carmelo, y estaba afiliado al PCU desde 1923. Además, era dirigente del Sindicato de Oficios Varios.

Hay mucho por investigar sobre la historia del movimiento obrero en Uruguay, principalmente en el interior. Falta mucho por saber. Esto se debe a varias razones: principalmente a la centralización que hay en los archivos, y en las carreras ligadas a Historia, pero gracias a las políticas de descentralización educativa hay cada vez más investigaciones. Otro factor importante es que la represión de las dictaduras contra las organizaciones obreras y las izquierdas en general, rompieron procesos de transmisión de experiencias y saberes de unas generaciones a otras. Esto contribuyó a la imposición de un pensamiento hegemónico propio de las élites departamentales y nacionales en los territorios. 

El historiador coloniense Sebastián Rivero afirma sobre esto en su libro Vigilando el caos (2025), que existe entre los que han escrito historia tradicional: «un relato triunfalista en que la inmigración conformó una sociedad progresista y pacificada. […] Este relato historiográfico configuraría según Gerardo Caetano, un “imaginario integrador”, signado por el consenso y el optimismo». (p.8) Rivero afirma que en la Historia tradicional se esconden los conflictos y las contradicciones, y que no se quieren encontrar «manchas ni impurezas al pasado».

Es profundamente necesario desandar estos caminos y desarrollar investigaciones a contrapelo de las historias más tradicionales. Hay que buscar a los anónimos que habitaron el pasado: los trabajadores que vivieron la pauperización, la represión, la crisis, la desocupación; no fueron actores pasivos; sino que muchos lucharon y sostuvieron sueños y fueron portadores de utopías. Parafraseando al historiador E. P. Thompson, siempre se recuerda a los victoriosos, a los que sus aspiraciones anticipan la evolución subsiguiente, mientras que las vías muertas y las causas perdidas y los perdedores son olvidados. Es deber del campo popular recuperarlos, recordarlos, resignificarlos, aprender de sus lecciones, tomar del pasado la inspiración y las enseñanzas para las luchas que se vienen.

(*) Profesor de historia de Carmelo, Colonia.  

Obreros que trabajaban en las calderas en el Cerro de Carmelo, hace 100 años.

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