Moviendo la aguja

El SUNCA logró un preacuerdo en el Consejo de Salario que reviste gran relevancia, por el contexto en el que se logra, por su contenido, por el método y la lucha desplegados para lograrlo, porque mejora la vida de miles de obreras y obreros y sus familias y por su impacto general.

El SUNCA arribó a un preacuerdo que incluye la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, recuperación salarial y un conjunto de medidas que tienen que ver con la discusión del cómputo jubilatorio, la salud laboral, la democratización del acceso al trabajo y la atención a la niñez. El preacuerdo, que se logra luego de más de 100 días de movilización, fue ratificado por unanimidad en el Comité Ejecutivo Nacional del SUNCA y será discutido en una Asamblea General que se realizará el 13 de agosto en la Plaza 1º de Mayo de Montevideo.

Hace más de 100 días que se venció el Convenio Colectivo anterior, la negociación se dio en el marco de una ofensiva en el mundo, en el continente y en nuestro país del capital contra el trabajo. Las y los obreros de la construcción, en ese escenario, se propusieron, en la Asamblea General que desbordó el Teatro de Verano el 27 de mayo, “Mover la aguja”. Con su lucha, su capacidad de propuesta y organización, lo lograron.

La importancia de la Negociación Colectiva

En primer lugar es muy importante que se logre un Convenio Colectivo, es decir la Negociación Colectiva llevada a su máxima expresión, abordando no solo el salario, sino también aspectos que hacen a la calidad de vida de las y los trabajadores y a la organización del trabajo. 

Esto siempre es importante, pero en la situación de ofensiva del capital y las fuerzas políticas que lo representan en el continente y en el mundo, lo es mucho más. Como ejemplo basta mirar, cruzando el río, la ley de trabajo de Javier Milei, que arrasa con todo e hizo retroceder a Argentina al siglo XIX en materia de relaciones laborales.

Esto también se expresa en Uruguay, en el gobierno anterior se legisló para terminar con la ultractividad de los convenios colectivos. Hace pocos meses la Cámara de Industria y la de Comercio fueron a la OIT a denunciar a Uruguay, la intención es vaciar de contenido la negociación colectiva y reducirla solo a fijar salarios. Si se impusiera esa visión el Convenio Colectivo que estamos analizando sería imposible. 

Todo el movimiento sindical, el SUNCA especialmente, tienen mucha historia en cuanto a la construcción y a la defensa de la Negociación Colectiva. Aún sin el SUNCA, y como parte de su proceso de fundación, las y los obreros de la construcción protagonizaron en la década del 30 del siglo XX las luchas que conquistaron la negociación tripartita y esa experiencia fue la semilla que permitió luego la formación de una Comisión Parlamentaria de la que salió la propuesta de la Ley de Consejos de Salario, aprobada en 1943. 

El SUNCA defendió la negociación colectiva en la dictadura. También en pleno neoliberalismo, cuando el gobierno de Luis Lacalle Herrera dejó de convocar los Consejos de Salario. En 1993, con una huelga de más de 80 días, el SUNCA logró un Convenio Colectivo y junto a otros gremios defendió la negociación colectiva. 

Es de ese calado histórico la conquista de cada Convenio Colectivo. Esta conquista es parte de la lucha de todo el movimiento sindical, que en esta XI Ronda de Consejos de Salarios, logró, en más de un 85% de los casos, acuerdos y Convenios Colectivos, destacando los avances históricos de los trabajadores rurales, las trabajadoras domésticas, el sector de comercio y servicios y también los policías. 

La negociación colectiva, conquista histórica de las y los trabajadores, se defendió y se defiende con lucha y organización. 

En este punto hay que reconocer y destacar el papel jugado por el gobierno, en especial el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, su ministro Juan Castillo, toda la Dirección Nacional de Trabajo, sus delegados en los distintos grupos de Consejos de Salario, también en el caso de la construcción. El papel jugado, cumpliendo con lo que establece la ley y también con el Programa del Frente Amplio, de promover la negociación colectiva y su profundización. Lo logrado en esta Ronda de Consejo de Salario, más de un 85% de acuerdos y por lo tanto Convenios Colectivos, es una muestra de esa línea de acción y del trabajo realizado. En el caso del SUNCA también hubo preocupación y ocupación del propio presidente de la República, Yamandú Orsi.

La profundización de la Negociación Colectiva democratiza las relaciones laborales y fortalece la democracia en general. Es de esa importancia.

La reducción de la jornada laboral

Todas las conquistas son importantes, pero tiene centralidad la reducción de la jornada laboral. 

La organización del trabajo es un aspecto central para construir igualdad y es lo que las patronales se resisten más a que tenga participación obrera. En el caso de la reducción de la jornada laboral, incluye el impacto salarial, pero lo trasciende largamente.

La lucha por la reducción de la jornada laboral es histórica de la clase obrera en el mundo, los Mártires de Chicago fueron asesinados por reclamar 8 horas de trabajo, 8 de ocio y 8 de descanso. Uruguay que fue uno de los 11 países donde se logró conmemorar el 1º de Mayo por primera vez, en 1890, y el reclamo central, hace más de siglo y medio, ya era ese. 

Tiene ese peso histórico la conquista que el SUNCA logra en este preacuerdo. Esta lucha tiene, en la construcción, antecedentes más recientes. El SUNCA logró la reducción de la jornada laboral en el Convenio del año 2008, pasando, en ese momento, de 48 a 44 horas semanales. En este Convenio Colectivo se pasaría de 44 a 40 horas semanales, de forma gradual y con expresión plena en el 2030.

Las patronales siempre auguran todas las catástrofes cuando se plantea un avance. Lo hicieron en 1915 cuando se conquistó por ley las 8 horas. Ya entonces dijeron que se iban a fundir todas las empresas, que las inversiones no iban a venir. Lo volvieron a decir en 2008 y lo dicen ahora. Apenas se anunció el preacuerdo salieron voceros de otras cámaras empresariales, analistas y medios, como el diario El País, a señalar los peligros de este preacuerdo y lo calificaron como “un precedente”, para ellos, claro está, peligroso para el resto de las y los trabajadores y gremios.

La realidad es que ni con las 8 horas, ni con la reducción de 48 a 44 horas en el 2008, se fundió nadie, ni las inversiones huyeron despavoridas.

La reducción de la jornada laboral es una conquista fundamental, por la historia, para el presente y fundamentalmente para el futuro. 

Estamos viviendo una de las revoluciones tecnológicas más importantes de la historia, las nuevas tecnologías aumentan la productividad, acortan los plazos de realización del trabajo. Es justo y necesario que los frutos de esos avances que son de toda la humanidad se distribuyan y no se reduzcan solamente a que aumenten las ganancias del capital. El avance de la tecnología tiene que ser para que el ser humano viva mejor y plenamente. Esa es la gran disputa del presente y del futuro. Además implica beneficios salariales, en la salud y en la salud mental. 

Y por supuesto que la reducción de la jornada laboral conquistada por el SUNCA no solo mejorará la calidad de la vida de las y los obreros del gremio, tiene un impacto general y marca un precedente, pero muy positivo, por eso vale tanto y provoca tanta campaña en contra desde el poder. 

El método

No queremos terminar este editorial sin destacar el método de lucha y negociación, que es parte de la lucha, desplegado por el SUNCA. El año empezó con un Congreso con más de 1.200 delegados y delegadas de todo el país, que discutieron programa y plataforma. Siguió con una elección donde participaron más de 25 mil obreras y obreras. Se realizaron miles, sin exagerar, de asambleas de obras y centros de trabajo. Hubo una multitudinaria Asamblea General en el Teatro de Verano que aprobó la Plataforma. Se realizaron paros y movilizaciones en todo el país, una enorme, de carácter nacional el 1º de Julio. El sindicato trabajó en todo momento en el marco de la más amplia discusión, democracia y construyendo unidad interna. La movilización y las discusiones fueron abiertas a todo el movimiento sindical y a nuestro pueblo. Ese método es el que logra la síntesis de este preacuerdo.

El SUNCA se propuso, miles de obreras y obreros se propusieron, mover la aguja. Lo hicieron. Y su victoria es de todo el movimiento popular, de la perspectiva de avance popular y de la acumulación de fuerzas.

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