Fernando Pereira previo a la reunión del Secretariado del Frente Amplio en la Huella de Seregni en Montevideo. Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS

Pereira: Bajar la desigualdad es el alma de nuestro gobierno

“Lo que pasa en Cuba es una tragedia humanitaria y Uruguay debería responder con una sola voz”

Por Victoria Alfaro

El presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, fue entrevistado por EL POPULAR luego de finalizado el Plenario Nacional del sábado pasado, donde se decidió proponer su nombre al próximo Congreso para seguir al frente de la fuerza política. Allí también se aprobó el nuevo protocolo de violencia basada en género. Pereira habló de la reunión con Orsi y la actitud de la oposición, de la situación internacional, de la virulencia en la discusión política y del accionar de un gobierno de izquierda que debe seguir gobernando para las grandes mayorías, entre otros temas.

– ¿Podría darnos un balance del Plenario Nacional del FA?

Quiero destacar la sabia decisión de la militancia frenteamplista de vincular la representación de base y los sectores para generar las mejores condiciones hacia un congreso de alta calidad política. Me refiero a la discusión del documento para que se enriquezca y dé valor estratégico al Frente Amplio.

Esto es elemental, porque en política las bases y los sectores tienen que analizar cada momento y resolver estratégicamente qué es lo mejor para el Frente Amplio y Uruguay. Y en este caso es ir a un congreso de alta calidad y debate político. De hecho, un dato importante es que ya se habían reunido el 25 de agosto algo más de 10.000 militantes a lo largo y ancho de todo el país, lo que es una señal positiva.

Por otro lado, se analizó la coyuntura política y se llegó a un balance con un diagnóstico compartido para seguir ejecutando un plan de acción que el Frente Amplio viene desarrollando, creo que con aciertos y con cosas a corregir, qué es lo que tiene que hacer un partido político de izquierda. 

Por otro lado, votó unánimemente un Protocolo de Violencia Basado en Género que actualiza el que ya se había votado hace algunos años y que da el Frente Amplio una herramienta para proteger y protegernos, pero sobre todo proteger a los militantes de la violencia política que pueda ejercerse en algún ámbito vinculado al Frente Amplio, sin violentar ninguna cuestión jurisdiccional. 

Está claro que lo jurisdiccional está en la Justicia, pero sí cuidar que los locales del Frente Amplio sean locales donde se discuta en paz, en armonía. Obviamente planteando todas las diferencias que existan, pero sin alterar una discusión con violencia. La discusión debe ser siempre de buen modo, que ninguna actividad del Frente Amplio pueda dañar a ninguna mujer desde ningún punto de vista.

Esta es una decisión que se toma en función de una lectura sobre una sociedad que está más violenta. Y no es que los frenteamplistas no entran en la violencia, es parte de la sociedad y como tal entra también al Frente Amplio. Creo que este aspecto fue muy positivo.

Naturalmente que el Plenario haya votado mi nombre por unanimidad para presidente del Frente Amplio me halagó mucho. Reconozco que es un reconocimiento a un equipo de trabajo, ese equipo que hemos conformado con Daniel Mariño, la Secretaría Política, con un perfil bajo en el Frente Amplio con una mirada muy larga, una capacidad de análisis y de profundidad en el análisis muy importante. Que, además, ha logrado conciliar desde su humanismo el diálogo con las departamentales, las coordinadoras, los delegados de base, los delegados de los sectores políticos, que le ha permitido al Frente Amplio estar estos cinco años en un clima de mucho acuerdo. 

Más allá de las diferencias, siempre intentando buscar ese consenso al que tanto se refería Líber Seregni. Por otro lado, Verónica Piñeiro, que ha sido nuestra vicepresidenta durante estos cinco años donde hemos logrado conformar un equipo importante.

Entonces, pienso que es más un reconocimiento a lo colectivo, a las presidencias, a las comisiones que se han logrado conformar. Donde se resuelve y asesora a la Presidencia y a un fortalecimiento de la Organización, las Finanzas y la Propaganda dando solidez al Frente Amplio. 

Llegamos a competir en pie de igualdad cuando quisimos derogar la LUC a través de un referéndum. Una interna muy amplia en cantidad de votos, habíamos previsto unos 400.000 votos y finalmente votaron 420.000. Llegamos en condiciones de ganar la primera vuelta electoral, teniendo mayoría en el Senado y 48 diputados, llegamos a ganar la Presidencia con un margen de 93000 votos, que fue importante para llegar al Gobierno.

Y esto es un esfuerzo de todo el Frente Amplio, de los sectores, de las bases, pero también parte de un plan político que fuimos elaborando y que claramente llevó, por ejemplo, a que cuando se terminara la elección interna, todos los frenteamplistas supiéramos que la fórmula iba a ser Yamandú – Carolina, donde se había trabajado desde hace mucho tiempo. Este equipo se ha caracterizado por trabajar las dificultades que pudieran surgir para promover más y mejor Frente Amplio.

Y, ese reconocimiento al equipo termina recayendo en la posibilidad de que el Congreso nos vote en octubre. Me siento muy halagado, pero me parece que es un halago a un colectivo.

– ¿Cómo ves el estado de la militancia frenteamplista camino a este congreso?

Bueno, obviamente que tiene dolores, porque, esconder que hay una parte de los frenteamplistas que están enojados, que les gustaría que hubiera otro rumbo, que diéramos otras señales en el plano internacional, que tomáramos otro tipo de decisiones, lo puedo comprender, pero también en el mismo frenteamplista está la decisión de salir de esa situación.

Hay una voluntad de encontrar el camino, creo que lo empezamos a recorrer en el secretariado y en la mesa donde nos habíamos fijado un año y medio para salir de la situación en la que habíamos entrado. 

Ya vamos por la cuarta encuesta que le da crecimiento al gobierno, o sea, ya deja de ser un una posible falla estadística para transformarse en un leve crecimiento, pero, por leve que sea, es una vuelta de tuerca positiva. Si no nos perdemos, si seguimos por el mismo camino trazado, manteniendo el “FA te escucha”, dialogando con la gente en la calle, informando sobre nuestros avances, generando debates con las organizaciones sociales, fortaleciendo el bloque social y político de los cambios, seguramente esa remontada se mantenga en el tiempo y lleguemos al 2029 en condiciones de seguir construyendo un ciclo progresista, que es lo que creo que cualquier uruguayo,  hasta en defensa propia, debería promover.

– ¿Cómo valorás la reunión con el presidente de la República, Yamandú Orsi?

Muy positiva. La reunión debería haber sido conjunta con todos los partidos políticos. Sigo sin entender las molestias del Partido Nacional (PN), porque, pensar que el ex presidente Lacalle Pou no tuvo responsabilidad política en la compra de dos patrulleros es ignorar la inteligencia de los uruguayos.

Este fue un anuncio hecho por Lacalle Pou como una de las compras más importantes del Estado, que de hecho lo es y se la encargaron directamente a la empresa Cardama, que presentó una garantía trucha que nadie controló. No dieron importancia a las advertencias que hacía una y otra vez el estudio Delpiazzo y que terminó con una pérdida importante para el país. Ahí el Frente Amplio consideró que había una responsabilidad política y aclaramos que en ningún caso se pensaba en otra responsabilidad. Sí se piensa para otros actores que estuvieron dentro de esa operación, pero es la Justicia quien va a laudar.

Pero, en este caso, expresamente dijimos: no estamos planteando nada que no sea político. Sin embargo, esto lo tomaron como si no se pudiera hablar de Lacalle Pou. No sé si entendemos la gravedad del asunto. Es como si el PN entendiera que no se pudiera hablar de Lacalle y eso no se lo va a imponer el PN al FA de ningún de ninguna manera, pero invalidó un proceso de intercambio que podría ser rico en términos internacionales.

Uruguay ha tenido posiciones desde hace mucho tiempo vinculado a la condena del bloqueo a Cuba, muy interesantes desde las posiciones que tenía Didier Opertti, incluso cuando Jorge Larrañaga era opositor. Vale la pena leer lo que pensaba del tema sobre la injerencia norteamericana en los asuntos de Cuba para darnos cuenta de que se podría haber llegado a una posición común que mostrara cierta preocupación por lo que pasa en Cuba, que puede ser un tema menor para el mundo, pero importante para América Latina.

– Mucho más tomando en cuenta el informe presentado ayer (por el martes) por Cuba

Es terrible, lo que está pasando es increíble y una decisión durísima de Estados Unidos de apretar al máximo el bloqueo ha llevado a la isla a tener que estar hasta 48 horas sin luz.

Cualquier persona se da cuenta que eso es una tragedia humanitaria y a estas tragedias Uruguay debería responder con una sola voz. Sin embargo, tuvimos que ir de a uno. Este fue mi planteo principal al Presidente, en el sentido de que confío mucho de que el Presidente haga un discurso de Paz y en defensa del multilateralismo. Y sí, me parece que debería haber alguna mención a la situación horrible que está sufriendo el pueblo cubano.

Supongo que esto va a estar presente porque es parte de la sensibilidad que nuestro Presidente tiene. Hubiera sido mucho mejor colectivamente, pero también lo que valoro del Presidente es que no funcionó un plan A y se aplicó un plan B, porque finalmente hay que tener el plan B contra la necedad, contra los que se miran y creen que son todopoderosos.

La ciudadanía decidió que no gobernaran. Ellos plantearon la reelección de un buen gobierno y la gente les dijo que no y eso lo tendrían que poder asumir, cosa que les ha costado enormemente. Les ha costado abandonar ese papel. 

Ellos pide la esencialidad y eso es subir a otra persona en la grúa sin que sepa manejarla. Es decir, demuestran un nivel de inconsistencia con su planteo, un nivel de inmadurez, de falta de conocimiento de lo que es la huelga.

Ayer estaban asustados porque dicen que las huelgas perturban, pero esa es la definición de huelga. Si uno quiere definir una huelga, la define como un momento de perturbación. Es el ABC de la huelga, pero claro, no han leído ni qué es la huelga, ni qué son los convenios 87 y 98, ni cuándo se puede aplicar la esencialidad: o sea es para cuando se afecta la salud, la seguridad o la vida. 

O sea, ¿miren dónde están los extremos? porque obviamente una huelga tiene efectos, como tienen efectos las decisiones patronales, como cuando echan a un trabajador o cuando no le dan los jornales mínimos en el puerto, o cuando el trabajador no sabe cuántos días va a cobrar. Los efectos en la vida de la persona, en su estabilidad. 

No saben ni quién aplica la esencialidad que la aplica el Ministerio de Trabajo, el Presidente no la aplica y se la piden, no sé, a Dios, al gobierno nacional. Es una política muy rastrera.

Entonces, están contra una decisión sindical. ¿Por qué? Ni siquiera saben cuál es el fin del conflicto. Yo creo que ha sido un conflicto largo y que hay que resolverlo, como ha planteado el Ministro de Trabajo, en las próximas 72 horas. Hay que resolverlo porque los conflictos largos tienden a dañar los vínculos que hay que mantenerlos a lo largo de la historia, pero luego de ahí a colocarse en una posición como si una huelga requiera esencialidad, ya es una cuestión poco madura de un partido que lleva 200 años en Uruguay y que tuvo dirigentes sindicales de primera línea dentro de sus filas.

– Muestra un nivel muy bajo de política propiamente dicha y ni hablar de conocimientos.

Y sí, encima dicen en una comisión que hay olor a comunista, como si los comunistas tuvieran un olor, imagínense. Hacen política rastrera de esta manera, una política insultante, una política degradante. Y después te dicen que hay un problema de tono. Pero ¿qué te dice eso? Habiendo un comunista dentro de sala, lo que quieren es armar lío. Por suerte, nuestros senadores son conscientes de que no hay que entrar en estas provocaciones, pero son provocadores. Punto, no hay otra forma de definirlo. Ojo, alguno de ellos, me refiero a Da Silva para no mezclar. Pero como dijo Andrade Da Silva no sabe lo que es una huelga.

– Sobre este escenario de política degradante que decías recién, ¿cómo ves la situación en la región, en Argentina por ejemplo y a nivel internacional?

En este cambio de época parece estar funcionando la lógica del desprestigio, de la mentira, del agravio, del insulto, de la antipolítica. Entonces, digamos, que son gobiernos que funcionan en base a marketing y el marketing tiene un límite, si la gente llega o no llega a fin de mes. Claramente si uno mira las políticas argentinas y el tipo de insultos y de descalificación hacia el arte, la cultura, la universidad, la educación, uno dice esto no debería pasar nunca en el Uruguay. El problema es que muchas veces el contagio nos puede hacer tremendo daño y esto hay que mirarlo con preocupación porque en Uruguay hoy no tenemos ese nivel de virulencia, pero cada vez alguien sube la pelota un poquito más y responden a cosas que son discusiones políticas con agravios, con insultos, con descalificaciones. Y todo lo que dijimos fue que Lacalle Pou tenía responsabilidad política y hoy lo podemos decir otra vez, la tiene, la tuvo y tendrá que explicar también claramente como hubo responsabilidad al romper un documento público en el piso 11 de la Torre Ejecutiva que se empieza a reinvestigar en estas horas. 

¿Cómo es que se rompe un documento donde dice que Marset es un narcotraficante peligroso y pesado? ¿Cómo es que alguien toma una decisión entre cuatro personas? ¿Cómo es que alguien le pide a los ministros, a los subsecretarios, que borren los mensajes de texto de sus celulares? ¿Y eso no los alarma? 

Entonces, claro que pasan cosas raras en el Uruguay, pero las respuestas son de un nivel de violencia que no tiene nada que ver y dan un paso más. (Carlos) Camy (senador del PN)  si bien pidió disculpas a medias yo las valoro, pero termina diciéndole a una subsecretaria (Gabriela Valverde) que no tomaba decisiones a golpes de puño porque era una mujer y eso es violencia basada en género acá y en la China.

Por suerte, él dio una pequeña marcha atrás, que es positiva y que hay que valorarla, pero eso son niveles de irascibilidad terribles. (Martín) Lema le dice a Cristina Lustemberg, “canallada” e inmediatamente agrega que está hasta las manos, no dice por qué, salvo que tomó una decisión que podrá ser discutible o no, de bajar una pena a una anestesista. Todo es discutible, pero es una decisión administrativa, una decisión de gestión.

Entonces, llegan a unos niveles que son de espanto, ante eso el Frente Amplio tiene que levantar la mira y seguir con su rumbo. Y su rumbo es mejorar la calidad de vida de los que menos tienen, colocar un ojo muy particular en la pobreza y sobre todo en la pobreza de los hogares donde hay niños. En que efectivamente tres años sea universal, en que se llegue a los alumnos de tiempo completo y tiempo extendido, que los comedores se dupliquen.

A seguir aumentando la cantidad de bonos escolares, seguir distribuyendo mejor, porque finalmente cuando finalice nuestro gobierno, lo que va a estar claro es que habrá caído la desigualdad, que habrá una mejor distribución de la riqueza, que habrá caído el modelo de la desigualdad, que mejoran los niveles de igualdad. Y eso para un gobierno de izquierda es el alma.  

Podemos tener crecimiento dependiendo de muchos factores que no tienen nada que ver con el Uruguay, por ejemplo, la venta de los commodities, el precio internacional de estos precios, cómo se mueve el mundo, qué pasa en la guerra de Estados Unidos e Irán, el valor del petróleo.

Pero, lo que no nos puede pasar es que en cualquier circunstancia no hayamos bajado los niveles de desigualdad.

Fernando Pereira con Yamandú Orsi. Foto: Presidencia de la República.
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