Reseña del libro Palabras Clave de China

Fernando Zas

Desde hace varios años China es objeto de debate en múltiples ámbitos de la sociedad. La gravitación creciente que está teniendo en el escenario mundial ha concitado la atención de personas que hasta este momento no le habían prestado interés a esta milenaria civilización. No obstante, en las diferentes conversaciones y debates, donde las personas vierten las más diversas ideas e impresiones sobre este país, hay un elemento en común: el profundo desconocimiento sobre la República Popular China. Y esto es parte de la batalla ideológica contra el imperialismo norteamericano, que pretende que nos informemos acerca de China a través de su propaganda, la cual viene cargada con una serie de prejuicios que impiden verla tal cual es. 

Este libro editado por Blossom Press, Palabras Clave de China, intenta llenar este vacío acercándonos a la filosofía, historia, geografía, cultura, música, arquitectura, y a todas las facetas de la civilización china que cabe imaginar, abarcando desde los primeros vestigios históricos de la cultura china hasta las principales iniciativas internacionales de China para el mundo de hoy.

Escrito de forma sencilla, y de muy ágil lectura, está dividido en 2 tomos y organizado en multitud de capítulos cortos, en cada uno de los cuales se explora un aspecto distinto de la cultura china. La lectura nos sumerge en un universo que se nos va abriendo paso a paso, donde se combinan nombres conocidos con otros que escucharemos por primera vez. No obstante, vamos a descubrir la historia desconocida de esos nombres ya familiares: se nos develará la historia y sentido del Taijitu, conocido en Occidente como el símbolo del Yin Yang; vislumbraremos las principales ideas y contexto histórico de pensadores como Confucio y Laozi; sabremos de la historia de la antigua Ruta de la Seda, tanto de la terrestre como de la marítima.

En este sentido, una intención que atraviesa todo el libro tiene que ver con el intercambio de civilizaciones. China ha recibido influencias de otros pueblos desde los inicios de su civilización, y también ha transmitido luego sus creaciones culturales a otros. De la India recibió el budismo, por ejemplo, que se convirtió en la principal vertiente religiosa de China, desarrollándose un budismo propio que luego será irradiado hacia otros países cercanos. La cultura china también se propagará al exterior en otras áreas, como la escritura, la ciencia o el pensamiento filosófico. Países como Japón, Corea y Vietnam han recibido directamente esta influencia, mientras que llegó mediada a lugares más lejanos como el mundo árabe y Europa.

En relación al pensamiento filosófico, los capítulos dedicados a los Valores espirituales de la civilización china nos dejan un conjunto de ideas que nos permiten acercarnos al pensamiento chino. Para los que somos comunistas, nos sorprenden gratamente ideas como “No ir en beneficio de lo que se percibe como justo es falta de coraje”, extraída de las Analectas de Confucio, uno de los libros clásicos del Confucianismo. El estudio de esta corriente de pensamiento es fundamental para comprender lo que se entiende por Socialismo con Peculiaridades Chinas. Este coraje para trabajar por lo justo, fundido con los valores socialistas, llevó al Partido Comunista de China a promover que la sociedad entera asumiese el objetivo de reducción de la pobreza, lográndose en los últimos años la erradicación de la pobreza extrema, que afectaba a 100 millones de habitantes rurales.

El capítulo dedicado a la ciencia es particularmente interesante, pues nos permite ver el lugar de vanguardia que ocupó la ciencia china en varias áreas, y nos permite también tomar conciencia del conjunto de intercambios que se fueron dando entre las diversas civilizaciones del mundo conocido en cada momento. Los cuatro grandes inventos chinos fueron la brújula, el papel, la imprenta y la pólvora. Sería muy difícil subestimar la importancia de cualquiera de estos inventos para el conjunto de la humanidad. Pero nos encontramos también con que los chinos fueron pioneros en estudios sobre matemáticas, siendo Zu Chongshi el primero en calcular el número Pi con una precisión de siete decimales. Tenemos también la medicina china, hoy extendida por todo el mundo, o tratados muy antiguos de agricultura.

Esta publicación tiene la vocación de servir al intercambio entre civilizaciones. La cultura china tiene experiencia en reflexionar sobre el intercambio de culturas diversas, buscando la armonía entre ellas: “La armonía sirve para coordinar y equilibrar la diversidad, mientras que la monotonía transforma las cosas diferentes en iguales”. Y en relación a la muy actual necesidad de convivencia mundial entre civilizaciones distintas, la siguiente idea confuciana del Libro de los Ritos tiene sorprendente actualidad: “Todas las cosas crecen juntas sin dañarse unas a otras y todos los caminos discurren juntos, no uno contra otro”.

Palabras Clave de China lo podemos concebir como un punto de llegada, donde habremos obtenido, después de recorrer todo el libro, una visión general muy clara y completa de la historia y de la cultura de China. Pero también podemos concebirlo como un punto de partida. Cada capítulo es una invitación a seguir investigando. A veces resulta inevitable detener un momento la lectura para buscar fotografías del río Huanghe o el Changjiang, del Gran Canal, o de los montes Taishan. También para buscar imágenes de las artesanías en porcelana, o de los juegos de estrategia antigua, como el Weiki (conocido en Occidente como Go), o del Ajedrez Chino, que algunos descubrimos su existencia a partir de esta publicación.

Compartí este artículo
Temas