Organizaciones de DD.HH denuncian violencia institucional sobre migrantes en Ceuta

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Organizaciones no gubernamentales españolas vienen denunciando, desde hace varios días, la existencia de “muchísima tensión, muchísima violencia y muchísimo rechazo” en Ceuta.

Según reseña el diario español El Nacional, hoy la prensa madrileña tiene en su portada “una imagen de un guardia civil rescatando a un bebé al mar en Ceuta”, pero añade, “la realidad sobre el terreno parece ser otra”.

El medio de prensa afirma, citando a, Irina Samy, una joven catalana que trabaja para No Name Kitchen que miembros de la organización han recibido testimonios de chicos migrantes “que han recibido palizas por parte de la policía”.

Dedicada al acompañamiento jurídico de personas migradas, No Name Kitchen, han incrementado sus denuncias por la actual violencia institucional que se reporta.

Una violencia que señalan, “ya existía, pero que la llegada de 8.000 personas ha expuesto en toda su magnitud”.

Según declara Irina Samy, los gobiernos español y marroquí “están jugando con las vidas de personas, con sus proyectos vitales”, a lo que se agrega “el trato dispensado por la policía a los migrantes”, signado por la “violencia verbal pero también física”.

Estas acciones de violencia se han dirigido también contra menores, “a quienes han infligido un trato desagradable (…) los golpean, los amenazan, los arrastran, no los dejan salir del agua, con el riesgo de hipotermia que comporta”.

Samy puso como ejemplo el caso de un grupo de jóvenes subsaharianos que estaban siendo expulsados ayer, “les obligaban a ir a uno con la mano en el hombro del de delante, y si se despistaban, los empujaban con el escudo antidisturbios, los amenazaban con porras”, una situación que ha sido documentada en grabaciones realizadas por la Ong española.

Justamente, de esta violencia institucional emerge la explicación sobre por qué “estos chicos duermen y malviven en lugares escondidos, para que no los encuentre la policía”.

Existe, agrega el medio de prensa, “persecución y cacerías” contra ellos.

“La policía va con autobuses a llevarlos a las naves y deportarlos”, agregó la miembro de No Name Kitchen, “ni siquiera les dan acceso a los centros de menores, donde tendrían que ser acogidos”. Es por ello, explicó que “prefieren esconderse, para que la policía no los encuentre y los ponga en autobuses, los apalize o lo que les venga en gana, porque por la noche no hay nadie en la calle y tienen barra libre”.

La práctica violatoria de derechos humanos que se está practicando consiste en las llamadas “devoluciones en caliente”.

Una modalidad que fuera criticada por Pedro Sánchez cuando el PSOE no estaba en el poder y que, de acuerdo a lo informado, se ha reactivado en “poco más de 48 horas” y que ya cuenta con la devolución “exprés” de más de 5.600 personas a Marruecos.

Las escenas se han vuelto a repetir este miércoles “con migrantes que llegaban nadando, en condiciones pésimas y ahogándose en la playa del Tarajal” y en los casos que se verificaba una mínima recuperación, “eran reconducidos por policías o militares a la frontera y se perdía el rastro de ellos”.

“Son personas diferentes, con historias diferentes, pero parece que no importa”, asegura Irina Samy, quien reconoce que “es cierto que algunos se han marchado voluntariamente, pero ha habido muchas devoluciones en caliente”.

La activista se pregunta cómo justificará la Unión Europea, lo que viene pasando, “porque lo acabará haciendo”, sobre todo cuando son devoluciones en caliente que están prohibidas por la legislación internacional.

En este sentido, Samy recuerda que, “cuando una persona pide asilo, se tiene que poder quedar mientras se tramita. Pero simplemente no se les informa ni de sus derechos, ni de esta posibilidad.

Está convencida que también se han producido muchas devoluciones en caliente de menores, porque prácticamente la mitad de los 8.000 migrantes que han entrado lo eran”.

“La presencia del Ejército”, se agrega “no ha aportado absolutamente nada, sólo intimidar, intimidar y lanzar gases lacrimógenos” y las organizaciones españolas de Derechos Humanos “están a la expectativa de que se conozcan más detalles de lo que ha pasado realmente estos días”.

“Probablemente no sabemos todavía todos los derechos que se están vulnerando”, concluyó afirmando la activista de No Name Kitchen.