Por Bruno Giometti (*)
La situación estructural de nuestro país en materia de trabajo y salarios se explica por razones que vienen de larga data: la inserción internacional periférica y dependiente de la economía uruguaya en el capitalismo mundial, que reproduce una matriz productiva primarizada, con escasa capacidad de generar valor agregado, encadenamientos productivos y trabajo de calidad para el conjunto de la población.
Según el estudio publicado por el Instituto Cuesta-Duarte del PIT-CNT, en el año 2025 unos 512.000 ocupados (el 30% del total) tuvieron ingresos laborales por debajo de los $28.700 mensuales. Si bien la proporción de trabajadores con ingresos sumergidos tuvo una baja importante a lo largo de los gobiernos del Frente Amplio, la misma sigue siendo elevada en términos absolutos. Muchos trabajadores y trabajadoras son pobres no porque no tengan empleo, sino porque tienen ingresos muy bajos.
Por su parte, la informalidad, medida a partir del no registro a la seguridad social, se ubicó levemente por encima del 20% del total de ocupados, lo que equivale a unos 360.000 trabajadores.
Existen brechas territoriales de carácter estructural en el mercado de trabajo. En algunos departamentos del país, sobre todo los más alejados de la zona metropolitana de Montevideo, persisten tasas de desempleo superiores al 10% de la Población Económicamente Activa (cuando el promedio nacional se ubica en torno al 7%) así como tasas de informalidad que casi duplican el promedio nacional.
En suma, existen problemas estructurales a nivel del empleo, los salarios y las brechas en el mercado de trabajo, que se pueden atacar en alguna medida mediante las políticas de empleo y las políticas salariales, pero que para ser superadas de manera sostenible requieren transformaciones de fondo en el modelo productivo y de inserción internacional.
Algunos resultados de los primeros 18 meses de gobierno
En materia de creación de empleo los resultados de los primeros 18 meses el actual gobierno, son positivos. La cantidad de ocupados en junio de 2026 estimada por el INE fue superior en 21.000 personas al registro de febrero de 2025, en términos desestacionalizados, lo que permite comparar meses distintos de cada año. En puestos cotizantes en BPS, en agosto 2026 se registraron 1.583.757 lo que implica unos 40.000 más que los 1.542.854 que había en febrero de 2025. La mirada conjunta de los datos anteriores permite concluir que en lo que va del actual gobierno hubo creación neta de empleo y simultáneamente una mejora moderada en la formalización, especialmente en lo que va del año 2026, donde la mayor parte de la creación neta de puestos de trabajo formales sustituye empleos informales que se destruyeron.
Respecto a las brechas existentes en el mercado de trabajo, se aprecian algunas mejoras en algunas de las dimensiones.
Por ejemplo, en materia territorial, los datos muestran que la tasa de desempleo en el interior del país, a fines de 2024 y principios de 2025, se estaba ubicando uno o dos puntos porcentuales por encima que la tasa de desempleo de Montevideo. En agosto de 2026 la tasa de desempleo entre capital e interior se encontraban prácticamente en el mismo guarismo, incluso algo por debajo en el caso del interior (7,1% versus 7,3% de Montevideo).
En el caso de las brechas de género, lo que vemos es que la mayoría de la creación de trabajo en los últimos 2 años ha sido por la inserción de mujeres en el empleo. La tasa de empleo femenina creció a razón de un punto porcentual por año en los últimos dos años, pasando de 50,5% en el segundo trimestre de 2024 a 52,5% en el segundo trimestre de 2026, período en que la tasa de empleo de los varones se mantuvo incambiada, reduciéndose de esta manera la brecha.
En síntesis, se registran avances en materia de creación de trabajo formal, con particular foco más en el interior del país que en la capital Montevideo (aun con disparidades por región) y en las mujeres.
En materia de ingresos, la política salarial y la política de jubilaciones, ha tenido dos ejes muy claros: que la evolución media de los ingresos acompañe la evolución de la economía y que haya un plus de crecimiento en los salarios y jubilaciones más bajas.
En cuanto a las jubilaciones, que acompañan en general la evolución del Indice Medio de Salarios, en el caso de las jubilaciones mínimas tuvieron incrementos diferenciales: 2% real en julio de 2025, 2,24% real por encima de la inflación en enero de 2026 junto al resto de las pasividades y otro 2,5% real adicional en julio de 2026. El total acumulado en 18 meses alcanza casi 7% real, es decir, en poder de compra, en contraste con la situación de jubilación mínima planchada (con “adelantos” en julio que se descontaban en enero) del quinquenio anterior.
En el caso de los salarios, los lineamientos salariales planteados por el Poder Ejecutivo y los convenios colectivos firmados en el marco de la ronda de consejos de salarios, llevan a un crecimiento diferencial de las remuneraciones más bajas, en sectores como por ejemplo los trabajadores rurales, las trabajadoras domésticas y diversos sectores de servicios donde predominan los salarios bajos.
El dato recientemente publicado sobre evolución de la pobreza, que muestra una disminución de aproximadamente 100.000 personas pobres entre el primer semestre de 2025 y primer semestre de 2026, refleja el resultado de lo que mencionábamos anteriormente: aumento del empleo en los sectores que venían más postergados, aumento de las jubilaciones y los salarios más bajos. Junto con la entrada en vigor de otras políticas públicas a partir de enero de 2026.
La derecha ataca con furia a los sindicatos y les echa la culpa por la insuficiencia de inversión. Resulta que el año 2026 va camino a ser uno de los años récord en materia de exportaciones de bienes agropecuarios y agroindustriales, por encima de los U$S 13.000 millones de dólares anuales, similar a 2025 y 2022, los mejores años de la historia. Lo que no quieren es repartir ni siquiera un poco.
Perspectivas: dos proyectos de país
Hacia adelante, el contraste es entre dos proyectos de país.
Por un lado, la visión de que el problema de Uruguay es que los salarios están caros, que el mercado de trabajo tiene demasiadas regulaciones, que los sindicatos insisten en ganar derechos laborales y establecer cambios en el sentido de la justicia tributaria, lo que desalienta la inversión. Es un proyecto que se juega todos los boletos al malla oro y luego de que la torta crezca, esperar el derrame.
Por otro lado, la visión que sostiene el programa del Frente Amplio. La necesidad de una Estrategia Nacional de Desarrollo que ponga en el centro la transformación de la estructura productiva y la generación de trabajo de calidad, con un rol preponderante del Estado y las Empresas Públicas, con planificación estratégica, con los trabajadores participando en la definición de grandes misiones nacionales, hacia el desarrollo económico con distribución de la riqueza. En estos 18 meses se aprecian algunos resultados en esta dirección, pero es necesario profundizar las transformaciones estructurales para que estos resultados sean mayores y logren sostenibilidad en el tiempo. Hay que seguir.
(*) Economista. Diputado por el Espacio 1001 – Frente Amplio.





















