Por Paola Beltrán
Luego de un congreso multitudinario y habiéndose ya realizado el primer secretariado ejecutivo del FA este martes, el presidente del Frente Amplio (FA), Fernando Pereira, en entrevista con EL POPULAR analizó los principales elementos políticos del Congreso, el proceso previo, su reelección como presidente de la fuerza política y los desafíos para estos cinco años de un nuevo período que incluye las elecciones del 2029.
– ¿Cuáles son los principales elementos políticos que destacas de este Congreso?
Una fuerza política puede tener múltiples tareas y una de ellas es tener la organización lo suficientemente vigorosa como para que el progresismo siempre sea una alternativa. Y eso solo se hace compartiendo valores, principios e ideas. Y esas ideas nos permiten elevar la mirada, mirar un poco más lejos, pensar en la mañana siguiente de verdad, hacer de la política una cosa digna. Si uno piensa que siempre estuvieron presentes entre 2600 y 2800 congresales dentro del Palacio Peñarol, piensa en una cosa imposible ¿no? Y sin embargo eso es posible porque miles y miles de frenteamplistas se juntan a discutir un documento elaborado por frenteamplistas de bases, de sectores, que lo hacen colectivamente y que pueden llegar a un documento común.
Esto es muy poco común. Esto que nosotros vemos como algo común, tener un documento con el cual poder discutir y además esa gente que lo discute se anima a plantear modificaciones, De hecho, me decía Daniel (Mariño) que hubieron 600 modificaciones al documento original, de distinto tipo, modificaciones de redacciones, pero modificaciones de contenidos, es decir, contenidos que fueron superadores al documento original.
Esto se llama democracia interna y se llama fortaleza de una organización que en el medio de estar gobernando es capaz de autoconvocarse, capaz de convocarse a discutir el futuro, a discutir 20 años para adelante, pero también a balancear qué nos pasó, cómo llegamos, en qué condiciones, qué hace falta hacer para dinamizar la política y cómo defender a nuestro gobierno, porque finalmente es nuestro gobierno. Entonces, es tan emocionante eso… Uno puede mirar el resultado, pero el fruto principal es que hay Frente Amplio. El fruto principal es que es una fuerza viva, que es la mejor organización que hemos creado para dirigir los destinos del país, la mejor herramienta política para cambiar el país.
Claro, cuando uno siente eso en plenarias que superan las 3.000 personas, cuando uno ve veteranos llorando por ese Frente Amplio por el que han dado la vida, que sufrieron la cárcel todo el periodo o el exilio o la clandestinidad, cuando uno ve hombres y mujeres de distintas generaciones conversando sobre la política internacional, el balance, la perspectiva política, el futuro del Frente Amplio, realmente cuesta dimensionar qué significa esto, pero obviamente es mucho más que lo que nosotros podemos significar. Aún diciendo todo lo bueno que es el Frente Amplio para la democracia, nunca vamos a encontrar todos los términos que permitan entender 55 años de unidad en la diversidad.
– En este Congreso fuiste reelegido como presidente del FA. Después de este periodo de la primera presidencia ¿colmó tus expectativas de lo que podía ser el Frente Amplio? Porque más allá de que fuiste militante de Comité de Base no es lo mismo estar en la estructura sistemáticamente y menos como presidente ¿Te imaginabas que tenía esta potencia la fuerza política? ¿Te sorprendió?
Yo llegaba con un miedo bárbaro, porque a cada lugar que iba me decían que el Frente Amplio era una devoradora de personas y expresiones un poco más duras. Y se referían en parte a la estructura orgánica del FA, a las bases y sectores, pero también a la estructura funcional, a los funcionarios. Y la verdad que encontré otra cosa; encontré gente con ganas de construir.
Nosotros nombramos presidentes de comisiones que no conocíamos, los compañeros de bases en muchos casos, en otros casos compañeros de sectores nos recomendaban un compañero para determinado lugar y nos parecía que tenía el perfil y otros, bueno, los trajimos nosotros, como en el caso de Daniel Mariño, que ya era secretario político en el movimiento sindical, que fue la persona que traje conmigo. No por la confianza política, porque en el movimiento sindical éramos de dos corrientes sindicales diferentes, o sea, era confianza personal y una visión de Daniel muy interesante del Uruguay, del mundo, de la sociedad, de tener una mirada más larga que lo que uno cree, tener una modestia inimaginable, cuando lea esto me va a matar, pero bueno, asumiré.
Pero ningún compañero falló, ningún compañero me dijo que no, ningún compañero; a las bases cincuenta veces le pedí reuniones por temas específicos, importantes, delicados, nunca me dijeron no quiero ayudar, y en los funcionarios encontré gente increíble, realmente, todas las versiones que me habían llegado o eran erradas o cambiaron en estos cinco años; parto de las bases que eran erradas y que en la medida que uno escucha y se pone en un lugar del otro y trata de conversar de igual a igual, se construyen valores colectivos que son mucho más valiosos que lo que uno puede pensar en la soledad de cuatro paredes.
La virtud de este periodo no fue ser presidente de la fuerza política, fue poder pensar entre todos, y en eso gastamos miles de horas.
– Desde hace un tiempo fue y es parte del plan de trabajo del FA fortalecer a la militancia, tanto en calidad, que esté mejor formada, que haya una mejor vida orgánica, y también en la cantidad, en esto de multiplicar la militancia. ¿Cómo impacta este congreso en ese proceso?
Fue impresionante, va a impactar, por múltiples motivos, porque hay herramientas nuevas, porque 150 chiquilines menores de 30 años se anotaron en el curso de formación y continúan, porque van a haber cursos de oratorias tan importantes para la época, porque hay gente que sigue creyendo en la esperanza, en que vale la pena ir atrás de la esperanza aunque parezca lejana.
Me mandó mi querido amigo Pepe Vázquez, que es marxista, ahora cuando me eligieron presidente, un texto de Frei Betto, que es un cristiano, hablando de la esperanza. Es un poema tremendo, una reflexión teológica tremenda sobre el valor de la esperanza, de que la vida tiene un sentido, que hay que darle sentido a esa vida.
Pepe eso lo siente y eso es el FA; que un marxista pueda sentir una cosa de un cristiano como propia, y al revés, y el batllismo como se nos colocó y parte de los blancos independientes, la estructuración del ser frenteamplista, porque si yo te apuro me contestarías que sos frenteamplista, y yo también, y después me podés decir el partido del que sos, y yo te puedo decir a qué lista voto, pero no nos diferencia. El frenteamplismo es una materia prima increíble y cuando uno ve que estas cosas suceden, congresos de tal naturaleza pueden ayudar a multiplicar la cantidad de militantes y la formación de los nuevos militantes y pueden abrir nuevos espacios de participación para otra generación, que capaz que no encuentran en nuestros espacios hoy la posibilidad de participar, pero que lo puedan hacer de otra manera; tener la cabeza abierta a esa lógica me parece tremendo.
Por eso te digo que la esperanza no es una cuestión virtual, no es una cuestión que no se pueda tocar, la esperanza es algo que se busca y finalmente, al final del camino, hay una recompensa, no es tan solo lo que dice el maestro Tabárez, hay una recompensa, que es que finalmente la gente está convencida que hay un proyecto democrático popular y de izquierda capaz de transformar la vida de la gente.
-Todos los temas estuvieron sobre la mesa y en los nudos o los puntos más complejos se alcanzaron acuerdos entre mocionantes de los Comité de Base y sectores ¿cómo eso es posible?
Bueno, porque por un lado hay una cultura de tejer, esa cultura que viene de Héctor Rodríguez, del Zelmar, del Seregni y de Rodney (Arismendi) – pensemos los frentes populares, discutiendo con otros partidos comunistas de la región -, es José Pedro Cardoso, pensar la unidad en la diversidad entre gente que discutía intelectualmente por los medios, por sus medios partidarios y que tenían posiciones en principio diametralmente opuestas, es parte de nuestra historia. Nosotros podemos partir de una posición distinta, pero sabemos que tenemos que llegar a un punto común.
La búsqueda del consenso que es a lo que nos llamaba Seregni y que tanto jodía a todo el mundo, pero la realidad es que funciona. Había como 50 nudos, no es que habían dos nudos, porque uno puede decir, tengo un congreso con dos nudos, bueno, aparto estos dos nudos, todo lo demás lo apruebo. Había 50 nudos y los 50 nudos se pudieron desatar porque hay voluntad política de construir esta herramienta que es formidable para el pueblo uruguayo.
Entonces, no sé bien si es la existencia de Dios o no, pero sé que siempre vamos buscando el acuerdo, y eso es fundamental.
– En esto de tratar de promover experiencias unitarias en la región, ¿cómo se transmiten estas experiencias para quienes intentan buscar claves en el FA?
Ahora un periodista me preguntaba “¿y cuál es la importancia de los Comité de Base?” O sea, no es que sean importantes, no existiría, estaríamos hablando de otras cosas, yo qué sé, un Frente Popular, un Frente de partidos, pero no habría un FA porque el movimiento, o la coalición-movimiento, no es un invento chino, es que quien garantiza la unidad terminan siendo los vecinos que militan en la comunidad donde habitan.
Esta importancia, sumada a que los sectores empujen y que tengamos los cuadros para afrontar los desafíos de gobernar y dirigir la fuerza política, es un círculo virtuoso difícil de explicitar porque cómo planteas que tenés 400.000 adherentes sobre un millón de votantes. ¿Cómo explicás en el mundo esto? ¿Cómo explicás que las personas vayan a un comité a escuchar y paguen su chorizo, una torta, paguen una rifa? ¿Cómo explicás que la gente compre una bandera o una botella de vino para financiar un congreso? ¿Cómo lo explicás? ¿Cómo explicás que te puedas quedar en las casas de familias en el interior del país para poder hacer giras más importantes y de mayor tiempo? Yo creo que la unidad entendida como la suma de partidos es una idea de la unidad sumamente equivocada, mucho más si hay exclusiones.
La unidad debería pensarse en término de partidos y en términos sociales, que es la militancia política en el territorio. Que serán dirigentes sindicales o no, trabajadores, cuentapropistas, cooperativistas, pero hay algo que los une, el frenteamplismo. Yo la definición esa de “yo soy frenteamplista» la comparto en toda su expresión.
-En el Secretariado del FA que se acaba de realizar se mencionó que este Congreso deja muchas tareas y responsabilidades ¿cómo se encaran?
Son cinco años, porque el Congreso no pensó a medio año; pensó en una etapa programática que la vamos a tener seguramente en 2028 o 2029, ya habremos hecho dos o tres “FA te escucha”, ya habremos construido mayor fortaleza en los comités de base, en las coordinadoras, en las departamentales, pero sobre todo tenemos que construir la musculatura que nos permita enfrentar el poder mediático, el poder político, el poder económico.
De las últimas cinco elecciones nosotros hemos ganado cuatro, quiere decir que tan mal no lo hacemos pero no quiere decir que se pueda distender el FA, tenemos una competencia difícil, enfrentamos a una derecha que se cree vencedora antes de tiempo y tenemos herramientas para ganar y yo creo que este congreso nos dio pistas de cuál es el camino. Tenemos la responsabilidad de cumplir con esas pistas, de nada sirve un documento si uno lo guarda en una biblioteca.
Una dirigente de las bases hoy dijo “nosotros después venimos con este librito y decimos este aspecto no se está cumpliendo”, y está bien que lo haga porque finalmente esas referencias a exigirnos cumplimientos o a explicarnos por qué no pudimos, es lo que construye confianza política, es lo que construye unidad interna, es lo que construye que lo que te diga nunca va a ser una mentira.
-En la declaración final del congreso se hace una especial referencia al vínculo con el bloque político y social de los cambios ¿Cómo contribuye este congreso a fortalecer ese vínculo?
Hace un ratito estuve hablando con cuatro amigos de Héctor Rodríguez sobre un libro que están tratando de hacer y me pareció una idea formidable, porque estuvo en el proceso de unidad del movimiento sindical, en la organización del Congreso del Pueblo, en la creación del FA, como muchos de estos hombres y mujeres que te nombré, Pepe Díaz, todos los que nombré en el congreso.
Me decían, cuidado que fue un proceso muy largo, el proceso de unidad social fue un proceso que empezó en la década del 50, en la unidad de los metalúrgicos y de otros sectores de actividad, y llegaron a la conclusión que tenían que ir a una central única, y otros llegaron a la conclusión de que tenía que haber una organización política que pudiera ser la voz de las organizaciones sociales o la acción política de las organizaciones sociales. No es que es un bloque que uno lo genera porque lo decretó; se fueron conformando las organizaciones populares, la CNT, el Congreso del Pueblo, el Frente Amplio, a partir de una necesidad del pueblo uruguayo.
Entonces no es que el bloque social y político sea una cosa aleatoria. De nuevo, no habría FA sin sociedad organizada. Nosotros no concebimos nuestro mecanismo de fortaleza democrática sin sindicatos fuertes. Nosotros no concebimos una sociedad democrática fuerte sin organizaciones que velen por los derechos humanos, por el ambientalismo, por el feminismo, por el antirracismo, por el antipatriarcado, por construir lógicas que se rebelen contra el poder. Porque, finalmente, lo que hacemos desde un pequeño partido de izquierda oponiéndonos a la política norteamericana es oponernos a un poder. Y esa lógica de construcción colectiva nos permite tener este tipo de declaraciones finales que no son las que más duras suenan, pero son las que más gente van a convocar. Son las que permiten dialogar al gobierno, en estas pocas horas con el FA para saber qué pasó en el Congreso. Pues finalmente al gobierno le interesa saber qué pasó en el Congreso. Todo el Congreso estuvo Pacha Sánchez, pensemos que es el secretario de la presidencia ¿por qué? Porque le importa lo que pasa en el Congreso. En todo el Congreso estuvieron los principales dirigentes del FA, los ministros y ministras.
Hay una confianza de que nadie va a embromar a nadie. En el documento nadie pretende embromar a un compañero. Todos sabemos que estamos tirando del mismo carro, no sin diferencias. Tenemos que empezar a mirarnos con mayor confianza, con mayores niveles de cariño, de fraternidad, de afecto, de amor, porque no podemos estar todo el día acá juntos y no querernos. Es imposible eso. Capaz que no querés a todos, pero la mayor parte los querés.
Mucha gente me dice “pero vos tendrías que ser senador”. Yo no encuentro otro lugar que me dé más orgullo, que me dé más pertenencia, que me haga sentir mejor que ser presidente del FA. No sé, miro en mi imaginario y nunca jamás soñé, estoy en el lugar que quiero estar y como dije en el congreso no voy a estar ni un día más ni un día menos.






















