Demoliciones punitivas

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Por Rolando Arbesún

“63 palestinos se han quedado sin hogar, 11 familias han sufrido la demolición de sus hogares y la confiscación de sus pertenencias”, denunció un oficial de la Autoridad Palestina.Como una ciudad atrapada entre las ruinas y el humo, así es descrita por el portal de noticias P Internacional, la ocupada Cisjordania.

Las demoliciones emprendidas por las fuerzas israelíes sobre “estructuras y hogares de palestinos van desde el valle del Jordán hasta el norte del territorio”.

En la jornada de este jueves, describe el medio de prensa, “63 beduinos, entre los cuales hay 35 menores, han sido testigos (…) de cómo unas apisonadoras demolían sus tiendas de campaña en la aldea de Khirbet Humsa por séptima vez.

Una escena similar se observa en Turmus Aya, entre Nablus y Ramala, allí “las autoridades israelís han detonado explosivos para derruir la casa de la familia de un prisionero palestino”.

Como parte de su estrategia punitiva, “las autoridades israelís han demolido, como mínimo, 421 estructuras que pertenecen a palestinos en la primera mitad de 2021”.

Los datos del Consejo Noruego para los Refugiados (CNR), indican que se constata “un aumento del 30%” de las demoliciones, con relación al pasado año.

Para Israel no ha sido limitante que, en esta ocasión, “parte de las infraestructuras demolidas fueron proporcionadas por la Unión Europea”, como parte del trabajo que realizan para la reconstrucción de los campamentos palestinos.

Como “argumento” de sus acciones punitivas, Israel señala a estas familias, acusándolas de levantar “sus tiendas de manera ilegal al invadir un campo de tiro” en el año 2012.

Por sétima vez y a pesar de haber sido acusado de “terrorismo de estado” contra los residentes, Israel destroza las tiendas de los beduinos, al mismo tiempo que hace desaparecer sus tiendas, los refugios para animales, las letrinas, los paneles solares, así como, los depósitos de agua.

Aunque la embajada estadounidense en Jerusalén, por intermedio de un portavoz, se pronunció en contra de las acciones ilegales de Israel, el régimen sionista no se ha detenido.

“La casa de una familia entera no debe ser demolida por las acciones de un individuo”, declaró el portavoz de la embajada estadounidense, quien agregó, “toda la familia Shalaby contaba con nacionalidad estadounidense (…) todas las partes deberían abstenerse de tomar medidas unilaterales que exacerben las tensiones y socaven los esfuerzos para avanzar en una solución negociada de dos estados”.

Para Israel, sus acciones violatorias del derecho internacional se justifican bajo la afirmación de que “las demoliciones disuaden de futuros ataques”, en contra de tal postura las organizaciones de derechos humanos y los palestinos las catalogan “como un castigo colectivo”.

“La comunidad internacional debe condenar resueltamente este despojo y demostrar que no tolerará estas descaradas violaciones del derecho internacional”, reclamó Caroline Ort, directora de Palestina del CNR.