Abel Oroño (*)
El desarrollo local es un término que está de moda, sin embargo, se constata la existencia de diversas acepciones del mismo, varias de las cuales son contradictorias entre sí.
“Desarrollo local” es usado por diversas personas, organizaciones, partidos políticos e incluso por gobiernos, con diferentes contenidos –distintas acepciones- y, por lo tanto, con objetivos disímiles.
En algunas oportunidades se alude a lo “local” en contraste con lo “nacional”, desde esta mirada habría una dimensión de desarrollo a nivel de todo el país y una dimensión subnacional, que sería la local. Este corte analítico solamente considera la tensión o articulación en dos niveles que, para el caso de Uruguay, referiría a la jurisdicción del gobierno central y de los gobiernos departamentales.
Otra mirada considera un tercer nivel que refiere a las jurisdicciones dentro de cada Departamento y que sería el ámbito local-local. Por ello examina las tensiones y necesidades de articulaciones entre la esfera del gobierno departamental y las de los gobiernos locales. Estas articulaciones serían tanto en el sentido de centro-periferia (lo local con lo departamental) como periferia-periferia (las localidades entre sí).
Considerando lo local como ámbito intradepartamental se identifican también diversas dimensiones o aspectos del término desarrollo local.
Desarrollo local = participación
Una primera acepción visualiza el desarrollo local como ámbito de participación. Desde esta perspectiva se considera desarrollo local todo aquel proceso en el que participen los actores locales en la discusión de asuntos en ese territorio determinado.
Este es un aspecto importante, no obstante, corresponde señalar que no todo ámbito de participación alude al desarrollo local y, a la vez, desde una óptica neoliberal, podría generarse desarrollo local desde arriba, sin la participación de los involucrados.
Desarrollo local = municipalismo
Una segunda acepción asocia el desarrollo local con el municipalismo. A partir de la visualización de los municipios como actores de desarrollo y no solo como prestadores de servicios, se considera que el buen funcionamiento –en el sentido burocrático- implica o genera automáticamente un buen desarrollo local.
Sin embargo, si bien es posible sostener que el funcionamiento burocrático adecuado a nivel municipal (tamaño razonable, tramitación eficiente) puede contribuir a tener un relacionamiento amigable con la sociedad, también se constata que, con frecuencia, se generan impulsos de desarrollo local a pesar de falencias en este sentido.
Por lo tanto, la existencia de una estructura municipal eficiente, pareciera ser solamente una condición facilitadora del desarrollo local.
Desarrollo local = desarrollo económico
Una tercera acepción examina el desarrollo local considerado exclusivamente como desarrollo económico local. Desde esta perspectiva la proliferación de empresas (“emprendedurismo”) sería el hilo conductor del desarrollo local y se dinamizaría a través de la competitividad territorial, las ventajas comparativas de cada zona.
En este razonamiento de tipo enclave (zona de preferencias) las demás jurisdicciones locales son percibidas como competidoras y no como socias. Por lo tanto, la articulación regional o global, para generar desarrollo –incluso económico- sostenible es muy dificultosa, ya que la mirada es de un juego de “ganadores” y “perdedores”.
Desarrollo local = ordenamiento territorial
Una cuarta acepción considera el desarrollo local exclusivamente como ordenamiento territorial, en especial a partir del uso de sistemas de información geográfica, que constituyen un aporte relevante, al brindar la posibilidad manejo de amplias bases de datos.
En este sentido, a partir de ciertas lógicas profesionales, más bien se está dando un salto hacia la predominancia del urbanismo en los enfoques de desarrollo local.
El riesgo está en la mirada unilateral, la ausencia de otras dimensiones en el análisis, si bien el territorio es importante y de ineludible consideración, no es posible dejar de considerar la población con sus vinculaciones e identidades propias, que actúan en ese territorio.
¿Qué desarrollo local?
En definitiva, propongo la consideración del desarrollo local como un instrumento para la gestión de las diferencias intradepartamentales, en el marco del fortalecimiento de un Estado democrático, descentralizado y con diversos espacios de participación de la población, tanto en su carácter de ciudadanos (los que votan) como de vecinos (los que viven en determinado territorio).
En ese sentido, el desarrollo local puede constituirse en la herramienta fundamental para recuperar y desarrollar las potencialidades e identidades locales, en un contexto de concertación entre los agentes locales, regionales, departamentales, nacionales e, incluso, internacionales.
Seguramente, a partir de la potenciación de los recursos existentes (personas, empresas, gobiernos) será imprescindible resolver, desde el territorio, la generación de proyectos locales que se articulen con los de otras zonas del Departamento y también propicien la obtención de otros recursos externos al territorio.
Fortalecimiento de los gobiernos locales
Pero el marco fundamental para este curso de acción es el fortalecimiento de los gobiernos locales, de lo contrario la sostenibilidad del proceso está en cuestión.
Desde esta perspectiva, se debe trabajar simultáneamente en los procesos de desarrollo económico local, en los procesos de gobernabilidad local y en los de construcción de capital social (capacidad de relacionamiento).
No habrá desarrollo económico local sino se generan primero las condiciones mínimas de desarrollo institucional: reglas de juego, capacidades de articulación, liderazgo y control por parte de los actores (gubernamentales y sociales) locales.
Por otro lado, no habrá desarrollo local sostenible sin construcción de capital social que mantenga y le dé sentido a los demás procesos, esto es, que exista un proyecto local construido y asumido por sus habitantes como marco de referencia.
Finalmente, el desarrollo local, para ser sostenible, no puede ser un proceso autárquico, independiente del entorno, sino que debe articularse con los procesos y proyectos de desarrollo departamental y nacional.
En definitiva, nada de lo que ocurra en determinada jurisdicción –municipal- puede ser ajeno a la institución Municipio –sea de su competencia directa o no –en cuyo caso deberá asumir la articulación con la institución que corresponda-
Ese es el desafío fundamental de los municipios: generar capacidad local para diseñar, liderar y ejecutar proyectos de desarrollo local con las características mencionadas más arriba.
(*) Politólogo.






















