Tercera actividad del ciclo “Hacia una Estrategia Nacional de Desarrollo”
Rodrigo Gorga (*)
El pasado lunes 14 de julio, en una colmada sala Dra. Paulina Luisi del Palacio Legislativo, se presentó la propuesta del “Impuesto al 1% más rico para erradicar la pobreza infantil”, en la tercera charla del ciclo “Hacia una estrategia Nacional de Desarrollo” organizado por el equipo parlamentario de la bancada de la lista 1001.
Durante la actividad expusieron el Doctor en economía por la Escuela de Economía de París y docente de la Universidad de la República (UdelaR), Mauricio de Rosa, el politólogo Gabriel Delacoste, la vicepresidenta adjunta del PIT-CNT Carolina Spillman (Sindicato Único de las Telecomunicaciones) y los senadores Constanza Moreira y Oscar Andrade, y contó con la moderación de la diputada suplente Natalia Díaz.
La sala completó todos sus lugares con una nutrida concurrencia, entre quienes se encontraban el senador Dr. Daniel Borbonet (La Amplia), el senador Gustavo González (Partido Socialista) y el diputado Ing. Agr. Carlos Reyes (MPP), todos del Frente Amplio; el director nacional de Empleo, economista Federico Araya; el integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, profesor Sergio Sommaruga; y el presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales, Danilo Dárdano. También participaron la exdiputada profesora Lilian Galán, la exdiputada Carmen Beramendi y la exdirectora de Inmujeres Mariela Mazzotti, junto a militantes sindicales, militantes de base del Frente Amplio y asesores de distintas bancadas parlamentarias de la coalición de izquierda.
La discusión sobre la desigualdad y en particular el aumento de la carga tributaria de las personas más ricas ha cobrado volumen mediático en nuestro país, llegando a ocupar debates en el horario central de la televisión abierta, luego de que el PIT-CNT recogiera una propuesta de dos docentes del Instituto de Economía de la UdelaR, Joan Vilá y el propio De Rosa, ya reseñada en estas páginas. Estos últimos publicaron un documento de trabajo en diciembre del año pasado donde evalúan el efecto en la recaudación y en la distribución de un impuesto al patrimonio que tiene por objetivo gravar a los más ricos (su título en inglés es “Taxing the rich in Latin America: revenue and distributional effects of a wealth tax”).
La propuesta, además, se apoya en el texto de las bases programáticas que el Frente Amplio presentó a la ciudadanía para las elecciones nacionales del año pasado. En su página 29 —en el documento que puede descargarse desde la página de la Corte Electoral o desde la propia web de la coalición de izquierda— se incluye, entre las acciones prioritarias para reducir la pobreza y la desigualdad, la siguiente: “Avanzar en la transformación del sistema tributario, reduciendo impuestos al consumo y fortaleciendo la imposición a la renta, el gran capital y el patrimonio con el criterio de progresividad”. Esto se fundamenta en que es precisamente en el 1% más rico —el que posee más patrimonio— donde se concentra el gran capital.
Un feliz reencuentro
Uno de los ejes que compartieron varios de los expositores giró sobre saludable convergencia entre la academia y los movimientos sociales que encarna esta idea. La senadora Constanza Moreira, de extensa trayectoria como docente e investigadora en la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR, afirmó que lo que sucedía en sala esa jornada hablaba de “una saludable relación entre academia y política. Este elemento también lo destacó Oscar Andrade, quien reconoció que “Hay mérito de dos factores muy importantes: uno, el académico; otro, el movimiento sindical. […] Son los que tienen el principal mérito de que estemos discutiendo esto.”
La posibilidad de que una propuesta de este estilo haya trascendido las paredes de las aulas universitarias no es casual. Es fruto de una extensa acumulación de conocimiento en el área de pobreza y desigualdad del Instituto de Economía (UdelaR), que, como señaló Moreira, “vienen acumulando desde hace años”. Una referente en la temática es la economista Andrea Vigorito, actual profesora titular (grado 5) en la misma institución y coautora de varios trabajos con Mauricio De Rosa, quien culminó su doctorado en 2023 bajo la supervisión de Thomas Piketty, autor del bestseller El capital en el siglo XXI.
Además de una acumulación de conocimiento científico de la comunidad académica local, esta discusión sobre los niveles de desigualdad y los caminos para combatirla es también reflejo de las transformaciones que ha experimentado la Economía como campo de estudio. En las palabras de De Rosa: “La literatura económica ha cambiado mucho. […] A veces discutimos como si estuviéramos en 1995.” La referencia a esa misma década fue recogida por el politólogo Delacoste, quien advirtió “No tenemos que hablar como si estuviéramos en 1995. […] En los 90 la izquierda estaba derrotada en todas sus versiones, y trataba de encontrar una síntesis con el neoliberalismo.”
La democracia real
Como varios de los expositores explicaron, no es ninguna casualidad el interés despertado por la temática, que es parte de una discusión global, seña de identidad de nuestro tiempo. Las propias crisis de las democracias occidentales, hijas de una crisis económica global que transformó el planeta a partir del año 2008, tienen como germen la desigualdad. Porque, como explicó la senadora Moreira, si una democracia no redistribuye, nace la desconfianza, porque “la democracia, si es el poder de los muchos, siempre es revolucionaria”.
Es cierto que el diseño de una propuesta de impuesto a las personas más acaudaladas no es sencillo, y que buena parte de sus resultados finales depende de los detalles. Teóricamente, podrían esperarse efectos negativos sobre la inversión y el crecimiento económico a partir de una medida de este tipo. Sin embargo, la evidencia internacional presentada por De Rosa en su exposición incluyó los resultados de un prestigioso estudio sobre el caso colombiano, que muestra que los efectos sobre la elusión fiscal y la fuga de capitales al exterior solo redujeron la recaudación potencial en un 20%.
De Rosa lo decía de esta manera: “Tenemos que empezar como sociedad a pedir que se nos demuestre por qué solo asegurando posibilidades de enriquecimiento infinito podemos crear incentivos para invertir y crecer.”
Esta propuesta también viene a saldar uno de los debes pendientes de nuestro sistema tributario que, si bien avanzó significativamente con la reforma de 2007, veinte años después aún espera una verdadera justicia tributaria que alcance no solo a los ingresos, sino también a la riqueza. La analogía que utilizaron los expositores fue muy clara: vivimos en una sociedad en la que el 1% más rico concentra el 40% de la riqueza, como si en un apartamento de 100 m² una persona ocupara 40, otras 50 compartieran apenas 10, y muchas otras quedaran directamente afuera, con patrimonios negativos por efecto del endeudamiento.
La discusión sobre la desigualdad aterriza en la esfera local, pero sobrevuela todo el planeta. Quienes hoy se presentan como acérrimos opositores a cualquier medida que habilite el debate sobre las inmensas fortunas que acumulan unos pocos están notablemente flacos de argumentos sólidos. Aparecen más aferrados a la nostalgia por la época dorada del neoliberalismo que a la evidencia, los nuevos noventistas.
La estimación de recaudación para el caso uruguayo es del 1% del PBI, lo que equivale a unos 800 millones de dólares. Por eso la propuesta se presenta como “1×1=1”: un gravamen del 1% sobre el 1% más rico de la sociedad que resultaría en una recaudación equivalente al 1% del ingreso generado por la economía en un año. Una propuesta con ventajas incluso desde el punto de vista comunicacional: fácil de explicar y fácil de entender. Además, destinar lo recaudado a abatir la pobreza infantil blinda la propuesta frente a eventuales críticas sobre su utilidad, difícil de cuestionar en un país donde el 30% de los niños y niñas vive en situación de pobreza, y nacen alrededor de 30.000 personas por año. Porque, como decía Delacoste: “La pobreza infantil no espera. La gente tiene una sola vida, tiene una sola infancia”.
(*) Economista.























