El arte no se explica, se siente

Este jueves estuvo en el programa de radio “Cultura en Casa” Oscar Bonilla, fotógrafo y docente para comentar sobre la exposición fotográfica que se está exponiendo en la Sala Nicolás Loureiro del en el Galpón

La exposición de “Memorias” es una especie de conjunción de cuatro muestras de los últimos quince años, la primera que se llama “Queridos todos” que se realizó en la galería de la Galería Engelman en la calle Rodo en el año 2008, la segunda se llama “Pliegues” que se realizó en el Museo Nacional de Artes Visuales y la tercera “Retornos” que estuvo en El Subte, y la cuarta se llama “Leyenda Oriental” la última en 2018 en IMPO.

Las cartas como medio de comunicación en vía de extinción

Las cuatro muestras tienen que ver con el tema de la memoria, la fotografía la asocio con la memoria, aunque este creada con otras intenciones, siempre nos lleva a la memoria.

Queridos todos, cuando volví de Suecia en el año 86 junté todas las cartas que había recibido desde Uruguay de mi familia las traje de nuevo y siempre quise hacer algo con ellas.

Recuerdo mis tiempos en Suecia el único medio de comunicación era la carta, y la carta llegaba o no llegaba, pero después de días o meses, había censura y demás.

La riqueza del arte que se termina en el otro

Siempre me volvía el tema de qué hacer con esas cartas, fundamentalmente desde la estética, el proyecto artístico tiene contenido sensible y también hay que encontrar la forma estética, años me llevo poder hacer esa muestra. Fue muy removedor porque nosotros somos creadores de algo que lo ponemos a disposición del público, y eso se completa con la mirada múltiple del espectador, y eso tiene que ver con la ideología, condición social, sexo, un montón de cosas. Si yo hago algo y lo guardo en el cajón, eso está incompleto.

El exilio es obligado

Con la primera muestra veníamos de pasar momentos muy difíciles e Uruguay con gente que hasta hoy sigue desaparecida, que años estuvo presa y sufrió tormento, y con quienes tuvimos que irnos al exilio que no fue una etapa fácil, éramos muy jóvenes.

Cuando uno no tiene idea de dónde íbamos, no tenemos la libertad de elegir, cuando yo vuelvo puedo elegir si me voy de nuevo, pero ahí no nos dieron tiempo de elegir libremente.

El exilio lo vivieron muchos pueblos de América Latina y de otras partes del mundo. Yo esta exposición la puedo montar en otro lado y la carta le va a impresionar a la gente como nos impresiona a nosotros, dejar un lugar e irse aunque uno no quiera también está presente, eso es la universalización.

Pliegues y Leyenda Oriental el hilo conductor con la memoria

Estas exposiciones tienen que ver con la vieja inmigración, lo que se llama la foto de familia. Yo que he llegado a comprar álbumes que no tengo idea de quienes son pero obviamente murió, y eso se desecha de algún modo, también encuentro en la basura cuando voy al conteiner, tengo muchas cosas juntadas, cuando uno está en arte es un junta cosas.

Todos esto produce emoción y misterio encontrar, no tengo ni idea de quienes son esas personas, hay una historia detrás de eso y yo lo estoy trayendo a la vida de algún modo, esas cosas fueron muy importantes y uno lo trae de nuevo.

Todas las cosas encontradas o regladas me producen en general muchísimo respeto, y muchos misterios.

Queridos todos vienen de las cartas de mi madre, mi madre nunca me puso querido fulano, o querido Oscar, siempre se refería a todos los que estábamos exiliados allá que éramos mucho, el nombre es un homenaje a mi madre.

Una de las fotos es una carta fotografiada sobre un fondo luminoso que esta fundido con colaje digital, fundida con una fotografía de mi barrio el Prado una de las calles 19 de Abril, para mí una de las calles más hermosas de Montevideo.

Las cartas siempre traen recuerdos

La representación simbólica es la carta que se hacía en papel de avión, la gente para que pesar amenos escribía de los dos lados, y es imposible si yo la pongo en una mesa luminosa poder leer lo que dice, en la búsqueda y la representación simbólica lo que se dice esta borrado o difuso.

Gerardo Mantero está estudiando conmigo fotografía y maneja la Sala Loureiro junto con la gente de El Galpón un equipo increíble, y es editor de una Revista de Arte que se llama La Pupila y quería que yo hiciera una muestra ahí.

En el 2005 en la Bienal de Mercosur lleve una muestra, atravesando la crisis de 2002 que dejo al país en un estado horrible habían cerrado muchísimas fábricas y yo hice una muestra de fábricas abandonadas y vacías, la muestra se llama “Made in Uruguay”.

En la Bienal de la Habana hice una muestra con piezas muy grandes que costo trasladar, y se llamaba Rastro sin Rostro, fotos muy melancólicas de Montevideo por un lado, y por otro lado, hay una mezcla de grafitis políticos, sociales y caras de gente joven, use citas de Ítalo Calvino que es cubano, yo tengo una enorme admiración por él.

El Uruguay del pasado

Yo conocí otro Uruguay donde jugábamos todos juntos y había una posibilidad vertical que hoy no existe, cada segmento de lo que se partió en varios pedazos tiene una cultura propia, los valores nos ha llevado a esta situación tremenda que estamos viviendo.

La Institución de Derechos Humanos y defensoría del pueblo es una de las mejores Instituciones que se ha creado. Yo creo que la gente que está ahí, y me consta, es gente que está capacitada para estar allí más allá de su posición política.

No tengo problemas de que vaya gente de cualquier orientación política, el tema es la capacitación. Yo tengo toda una historia que no la voy a contar acá pero estuve en los juicios de Roma.

El arte no se explica, pero yo explico mi motivación y porque elegí la parte estética, lo demás por respeto queda a consideración de cada uno.

      María José Pedraja

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