XVIII Congreso del SUNCA finalizó con una gran participación y representatividad.
Victoria Alfaro
EL POPULAR entrevistó al secretario general del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA), Daniel Diverio, sobre los resultados del congreso “50 años de la Huelga General”. Allí se analizó la situación de la industria, pero sobre todo el accionar del gremio en una realidad compleja con un gobierno que apunta a darle más riqueza a quienes más tienen en detrimento de los y las trabajadoras.
– ¿Cuál es la evaluación del XVIII Congreso del SUNCA “50 años de la Huelga General”?
Nuestra evaluación fue muy positiva y de gran satisfacción. Un congreso elaborado con mucho tiempo de antelación y con la participación de miles de compañeros y compañeras de todo el país y la convocatoria de varias delegaciones internacionales. Participaron dieciocho compañeros de distintos países de América Latina. Esto no fue de forma espontánea, sino parte de un proceso de trabajo de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Construcción, Madera y Materiales de la Construcción (Flemacon), con un trabajo de mucha unidad y donde el congreso del SUNCA fue un elemento más. Previo al congreso se realizó una jornada internacional en el Salón Dorado de la Intendencia de Montevideo sobre la democracia y la libertad. Esto hay que resaltarlo, porque hay una mirada internacionalista muy importante y un proceso de unidad en el movimiento sindical de América Latina que aún es insuficiente, pero que va por buen camino. El caso más claro es el de Chile, donde hay una multiplicidad de sindicatos de la construcción y participaron los dos que tienen más incidencia dentro de la industria de la construcción chilena; una muy buena señal. También destacamos cómo fuimos rodeados por una importante cantidad de organizaciones sociales, así como compañeros y compañeras como Óscar de los Santos, ex intendente de Maldonado, y el senador Óscar Andrade, ambos de la casa. También estuvo Marcos Carámbula, con el que tenemos una relación muy importante en Canelones cuando fue intendente, lo que nos permitió desarrollar una cantidad de convenios entre el SUNCA y la Intendencia para mejorar las condiciones de vida de la población. También estuvo presente la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, Intendencia con la que también tenemos importantes convenios para desarrollar en los barrios más carenciados. Nos acompañaron los fundadores de la CNT, que es muy importante ya que nuestro congreso se llamó “50 años de la Huelga General”, y valió mucho reubicar en el congreso esa parte de nuestra historia. También nos acompañaron compañeros de Fucvam, de la FEUU, del secretariado del PIT-CNT, Fenapes, Crysol, Madres y Familiares de Detenidos desaparecidos, la Radio Canelones, entre otros.
– ¿Cómo fue el balance desde el anterior congreso a este?
En el anterior congreso, previo a la asunción de este nuevo gobierno, hicimos algunos diagnósticos sobre un escenario futuro. Aquello que planteamos en dicho congreso, que analizamos a partir de la campaña electoral, del sector empresarial, fue lo que se fue dando: un brutal ajuste de cuentas contra los trabajadores. Allí enumerábamos una serie de situaciones: la eliminación de los descuentos del IVA en la tarjeta de débito, que generó 110 millones de dólares por año para Rentas Generales, la modificación del IRPF, el recorte de las políticas sociales y la inversión pública. El recorte en vivienda fue muy duro: hicimos una comparación de los últimos 29 meses del gobierno anterior con los primeros 29 meses de este gobierno y el recorte en vivienda fue de 125 millones de dólares. Eso habla de que hubo un recorte de un 30% en viviendas de MEVIR y en viviendas de realojo solo se culminaron las que venían del gobierno anterior. No hubo sorteo para las viviendas de FUCVAM en el primer y segundo año. También vimos en aquel congreso que venían por una herramienta fundamental: la ley de Negociación Colectiva. Una ley que jugó un papel fundamental en los 15 años del gobierno del Frente Amplio para el crecimiento de salario real de más de un 60% a nivel general y más del 80% en la construcción. Era un objetivo claro que traía la derecha, tanto es así que en la novena ronda de consejos de salarios lo que se ubicó en el marco de la pandemia fue una rebaja salarial. Como consecuencia, todos los trabajadores tuvimos una caída del salario, que fue la transferencia 1000 millones de dólares del bolsillo de los trabajadores al capital. Hasta el día de hoy no todos los trabajadores recuperaron el salario perdido, y tampoco es que se haya recuperado mucho, porque tendría que ser relativo al 2020. El objetivo es claro: dinamitar la negociación colectiva para favorecer al sector empresarial. Luego votaron la LUC con elementos que permiten llevar adelante este proyecto de país que quieren, como la reglamentación del derecho de huelga, que le genera más problemas a los trabajadores para movilizarse.
– ¿Cuál es la alternativa en este escenario negativo?
El escenario fue muy difícil, con una derrota electoral de la izquierda que dejó con poca respuesta y un campo popular bastante disperso, con un movimiento sindical muy golpeado con altos índices de trabajadores en el seguro de paro. Fue el mejor momento para el fortalecimiento de la derecha y el avance en su proyecto de país, y encima la pandemia del COVID apoyó ese escenario. Por eso fue tan avanzado el planteo de recuperar la unidad del campo popular detrás de la juntada de miles de firmas que empezó en diciembre del 2020, y con muchas dificultades, porque no todos estaban convencidos. Hubo que tejer mucho con las organizaciones sociales, trabajar en la unidad que nos permitió comenzar a juntarnos de vuelta, vernos las caras, ir puerta a puerta, obra a obra. Esto permitió en pocos meses juntar más de 800 mil firmas, más allá del resultado de las urnas. No solo se recuperó la unidad del campo popular y sindical, sino que a la izquierda le permitió hacer una autocrítica, volviendo a hablar con el conjunto de la población en la calle. Esta acumulación nos permitió que, en las elecciones de los representantes sociales en el BPS, nuevamente la lista del PIT-CNT triunfara, y lo mismo con la ONAJPU. En las elecciones de la Universidad de la República la FEUU ganó casi todas las facultades. La lista de los gremios de la educación para elegir los consejeros del Codicen también fue la más votada. Y en el marco de todo eso se hizo el congreso del PIT-CNT, que fue muy grande y unitario. Allí tenemos la movilización más grandes de la historia del 20 de Mayo y un gran acto el 1° de Mayo. Todo eso tiene que ver con aquel proceso en la búsqueda de las firmas en diciembre del 2020. Todo eso nos permitió algo que es central: recuperar el método.
-El gobierno sigue avanzando en su proyecto de país
Por supuesto, no lo abandonó en ningún momento, pero hoy tenemos una herramienta más fuerte que en el 2020. Los sindicatos se fortalecen, los movimientos sociales se reafirman, eso es central. La derecha quiere profundizar su proyecto de país y por eso lleva adelante tres cosas: una es la reforma de la seguridad social, que en realidad es una reforma jubilatoria que perjudica a los trabajadores en su conjunto y a los de la construcción en particular. Y es además una reforma que apunta a favorecer a esos mismos que han favorecido hasta ahora, justamente al sector empresarial y al capital. Lo que quieren es fortalecer las AFAP, y estas en su mayoría están conectadas a los bancos privados y a las agroindustrias, la forestación, la soja, los frigoríficos, las zonas francas, las pasteras. O sea, este proyecto de reforma de la seguridad social lleva a fortalecer a los mismos sectores privilegiados de siempre. La segunda reforma que quieren llevar adelante es la reforma de la educación, que no es solo quitar horas docentes, sino también eliminar materias y bajar la calidad de los contenidos de la educación que reciben nuestros hijos e hijas en las escuelas y los liceos públicos.
-Lo que también incide en el ingreso a la Universidad…
Claro que sí. Nosotros siempre decimos con mucho orgullo, sobre los fondos sociales, que hemos dado miles de becas a hijos e hijas de trabajadores de la construcción que están cursando nivel terciario. Antes eso era atípico, una novedad. El gobierno apunta a un proyecto de país en donde los hijos e hijas de los trabajadores no puedan acceder a ese conocimiento y a una educación más profunda, necesaria para construir una alternativa diferente.
-Sobre la reforma de la negociación colectiva a estudio en el Parlamento, ¿qué se puede agregar?
Es una reforma que apunta a seguir licuando la negociación colectiva. Tiene dos elementos muy jodidos: primero, la eliminación de la ultractividad. Hay varias interpretaciones, pero la que tenemos es que esto genera la caída de todos los beneficios en los convenios. Lo único que se sostiene es lo salarial porque es ley, pero los beneficios obtenidos caen y se tiene que volver a negociar todo lo que ya estaba para volver a negociar lo nuevo, lo cual es un fuerte retroceso en la negociación. Esto genera desgaste en los sindicatos, y si agarra un gremio debilitado por falta de trabajo, se empiezan a eliminar beneficios y eso hace perder ingresos que nuevamente van al sector empresarial. Por ejemplo, en el SUNCA el 30% de los ingresos del trabajador tiene que ver con beneficios extrasalariales y hay gremios donde ese porcentaje es mayor. En cada beneficio que se pierde, no solo se pierden ingresos, sino que va directo al sector empresarial; está pensado para eso. Otro componente peligroso es que, si hay condiciones, se genera la posibilidad de negociar por centro de trabajo entre el patrón y los trabajadores de esa empresa. Esto genera mayor debilidad para quienes están negociando y apunta a un objetivo más político: la construcción de cientos o miles de sindicatos amarillos. Apunta a la fragmentación del movimiento sindical, que es el sueño que tienen. Cuando vemos las experiencias de América Latina, donde la dispersión del movimiento sindical ha sido una gran debilidad de los procesos, es un sueño de la derecha para que en Uruguay también exista esa fragmentación. Por eso para nosotros es tan importante reafirmar la construcción de la CNT y la Huelga general de 1973, la unidad del movimiento sindical y también dentro del SUNCA. Ninguna ley va a poder decretar la fragmentación de por sí, ya que la unidad se construye desde abajo, con la solidaridad en el centro de trabajo al compartir una vianda. El gobierno intenta huir hacia adelante con su proyecto de país. Están más debilitados porque el campo popular esta más fuerte y porque no pueden tapar el nivel de corrupción que existe. Lo sucedido en el cuarto piso de la Torre Ejecutiva es un ejemplo, y acá no hay nadie del gobierno que pueda decir que no sabía. La derecha reafirma lo de siempre: son gobiernos que vienen con un ajuste de cuentas brutal contra los trabajadores y el pueblo, donde sus socios principales son el aparato financiero y el sector empresarial, y tienen groseros elementos internos de corrupción.
-En este marco ¿cuáles son los puntos definidos por este congreso?
En el área internacional vimos que en América Latina se sumaron proyectos alternativos luego del avance de la derecha y la ultraderecha con golpes blandos en varios países. Analizamos por qué avanzó la derecha en el continente y ahí vimos que la fragmentación del movimiento sindical fue uno de los elementos centrales. Ese aire fresco que se ve ahora en varios países es fundamental, si bien no es suficiente, porque ninguno de estos gobiernos tiene la mayoría en el Parlamento. Pero generan esperanza, como en Colombia después de 200 años de la derecha gobernando, con las bases militares más grandes de EE.UU. allí instaladas. Todos son procesos que necesitan una base sólida, que se la puede dar el campo popular y entre ellos el movimiento sindical. Otro punto de nuestro trabajo en Uruguay es que vamos a seguir con el plan de movilización para frenar la reforma jubilatoria en conjunto con el PIT-CNT y otras organizaciones sociales. En marzo va a haber una gran movilización y vamos a ser parte de eso. Otro objetivo es trabajar la construcción del Congreso del Pueblo, con la opinión de todos los sectores populares, la Universidad, la cultura, y que haga carne en la gente, porque si no sólo se queda en un documento precioso sin base alguna. Es por ello estamos trabajando con nuestras direcciones departamentales. Otro objetivo es la agenda parlamentaria, que tiene que ver con la reglamentación del artículo 158 de la OIT, que impide los despidos sin justificación, así como modificar y mejorar la ley de la inserción de personas en situación de discapacidad en el área pública y privada. Otro punto es reflotar los proyectos que tienen que ver con el acceso a la vivienda digna. Por otra parte, un elemento más es el acceso de trabajadores no calificados a través de sorteos en todas las categorías en las obras públicas. También seguimos apuntando a la eliminación de los siniestros laborales. Una herramienta fue la Ley de Responsabilidad Penal Empresarial, que ha disminuido los accidentes, pero necesitamos la creación de la Fiscalía Especializada en Siniestros Laborales para que se investiguen los accidentes (eso hoy casi no existe) y se determinen responsabilidades. Otro objetivo es la décima ronda de consejos de salarios, que se instala en abril, y ahí somos los primeros que vamos a negociar y por lo que estamos viendo, no hay muchas intenciones de avanzar mucho. Por eso decimos que, primero, la economía de Uruguay creció y sin embargo la distribución de ese crecimiento no ha sido equitativo. Hay miles de millones de dólares en bancos extranjeros y en Uruguay alguien acumuló esa riqueza. Por el otro lado tenes una caída salarial de la mayoría de los trabajadores, las jubilaciones y las pensiones por el suelo, miles comiendo en ollas populares, miles de pobres más que en 2019. Tenemos claro que el sector empresarial y el gobierno van a intentar acumular la riqueza en el mismo lado. Tengamos en cuenta que el PBI sectorial tuvo un crecimiento muy grande, superior al resto de los sectores de la economía; queremos ver cómo vamos a participar de ese crecimiento, no alcanza con sostener el salario. También queremos profundizar el área social; ahora estamos entregando más de 30 mil sets de útiles escolares y liceales, contamos con talleres de deportes, varios beneficios y queremos seguir profundizando. Contamos con centros de atención de primera infancia y también estamos trabajando para obtener herramientas para atender temas de adicción en nuestras familias. Otro tema es profundizar la solidaridad, y no sólo con la Brigada Agustín Pedroza. La solidaridad se practica constantemente en los centros de trabajo y hay que trabajar más en ello.
Foto de portada:
Plenario del XVIII Congreso del SUNCA. Foto: Propaganda del SUNCA.























