Esta semana hubo dos hechos, la gran movilización en el marco del paro parcial del PIT-CNT del martes y la multitudinaria Asamblea General del SUNCA que aprobó por unanimidad el Convenio Colectivo que contiene muchas conquistas, la central: la reducción de la jornada laboral, que a nuestro entender deben ser destacados y analizados en todo su significado y potencialidad. Además, como parte de un mismo hecho político y social: el papel de las y los trabajadores, del protagonismo popular organizado en el proceso de transformación.
Esta semana pasaron muchas cosas en el mundo, en el continente y en nuestro país. El Departamento de Estado de EEUU publicó en su cuenta oficial de X, la red social propiedad del multimillonario Elon Musk, un video reivindicando la Doctrina Monroe que presentó con una frase barbárica: “El dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”. En Colombia hubo un terremoto que golpeó duramente a ese pueblo hermano. Fue el centenario de Fidel. En Uruguay luego de intensas negociaciones en el Parlamento y de la movilización de las bases frenteamplistas, se lograron, tras el anuncio de Cabildo Abierto, los 52 votos para la votación en general de la Rendición de Cuentas. Lacalle Pou realizó su híper publicitado discurso. Siguen las actividades en conmemoración de un hecho de gran relevancia: los 60 años de la fundación de la CNT. Mañana viernes es el día de los mártires estudiantiles y el movimiento estudiantil saldrá a la calle.
Todas son importantes y cada una de ellas ameritaría un editorial. Sin embargo decidimos dedicarle el editorial de EL POPULAR a estas dos movilizaciones de las y los trabajadores. Lo hacemos por tres razones fundamentales: el protagonismo popular, y en particular el de las y los trabajadores, es un factor determinante para el ritmo y el rumbo de un proceso de transformación social con una perspectiva popular; la derecha, social, política y mediática demoniza especialmente la movilización, en particular si es obrera y en general, el resto de los medios o invisibilizan o les otorgan un valor secundario a estas movilizaciones.
Perspectiva de clase
El martes miles de trabajadoras y trabajadoras respondieron a la convocatoria de la central única, el PIT-CNT, y se movilizaron en Montevideo, en las inmediaciones del Palacio Legislativo. Cuando comenzaron a leerse los saludos en el estrado, que estaba donde termina Fernández Crespo, casi en la avenida de Circunvalación del Palacio Legislativo, el final de la marcha estaba en la calle Lima. Eso da una idea de la convocatoria.
En el acto hicieron uso de la palabra Sergio Somaruga, dirigente de SINTEP, el sindicato de las y los trabajadores de la educación privada; Martín Ford, dirigente de AEBU, el gremio de las y los trabajadores bancarios y de las entidades financieras y Laura Martínez, de la Federación ANCAP, los tres integrantes del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT.
En la oratoria se plantearon las propuestas de la central sindical, de mirada estratégica, de rumbo de país y también los reclamos urgentes: enfrentar la desigualdad, especialmente la pobreza infantil, y para ello conseguir los recursos gravando con un 1% al 1% más rico de la población; recursos para la educación, con el reclamo histórico y justo de 6% del PBI para la educación más 1% para investigación; el compromiso de lograr un Congreso de la Educación de cara a las necesidades del país y de nuestro pueblo; la reforma laboral para construir relaciones laborales de futuro y con avances en derecho, en especial la reducción de la jornada laboral; la defensa de la negociación colectiva ante el embate de la Cámara de Comercio y la Cámara de Industria en la OIT; el reclamo de una política exterior soberana y la solidaridad antimperialista con los pueblos agredidos; la defensa del papel de las empresas públicas; una Estrategia Nacional de Desarrollo.
Se denunció la permanente provocación de las patronales despidiendo, desconociendo derechos y la legislación laboral.
También se reclamó al gobierno nacional por el incumplimiento del compromiso asumido en el Diálogo de la Seguridad Social sobre las AFAP. Reclamo justo y fundamentado.
La consigna del paro y la movilización sintetizaba el planteo con claridad: Sin transformaciones, no hay avances.
Pero a todo lo anterior hay que agregar que respaldaron el paro y estuvieron en el estrado del acto, la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (ONAJPU) y el movimiento estudiantil.
No es menor comprobar, una vez más, que las y los trabajadores organizados, son un actor central de la escena política y social nacional, que tienen propuestas y que miles se movilizan para respaldarlas y que, además, construyen unidad y luchan junto a las principales organizaciones populares.
Este martes miles lo volvieron a dejar claro, aunque algunos hagan como que no pasó o se concentren en aspectos parciales de los planteos y no en la totalidad y profundidad de lo que pasó.
Conquista histórica
Apenas dos días después, el jueves, el movimiento sindical volvió a protagonizar un hecho relevante y de enorme impacto.
Miles de obreras y obreros de la construcción, de todo el país, muchos de ellos y ellas con sus familias, llenaron de compromiso y combatividad la Asamblea General del SUNCA, para discutir y aprobar el nuevo Convenio Colectivo, conseguido luego de más de 90 días de movilización y negociación en el Consejo de Salario.
Es un hecho de enorme relevancia que miles de obreras y obreros respalden una vez más a su sindicato, luego de cientos de asambleas de obra y centro de trabajo, de más de 90 días de movilizaciones, con una enorme el 1º de Julio de carácter nacional. También lo es la Asamblea General a la vista de todo el mundo, sin esconder nada, decidiendo con responsabilidad y convicción la suerte colectiva. La democracia obrera en acción, miles de manos levantadas aprobando lo que se conquistó con lucha.
En el editorial anterior (https://elpopular.uy/moviendo-la-aguja/ ) abordamos en profundidad la importancia del Convenio Colectivo del SUNCA. El componente central, que constituye una conquista histórica para el SUNCA, con impacto para todas y todos los trabajadores, es la reducción de la jornada laboral. El Convenio Colectivo establece que de forma gradual se reducirá la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, lo que regirá plenamente en el año 2030.
El SUNCA ya había conquistado, también en el marco de la Negociación Colectiva, en 2008 la reducción de la jornada laboral de 48 a 44 horas semanales.
El convenio tiene más conquistas, todas importantes, incremento salarial, democratización del ingreso al trabajo, discusión del cómputo jubilatorio, medidas para la salud y la seguridad en el trabajo, atención a la niñez, etc.
Pero, sin dudas, la reducción de la jornada laboral es un elemento fundamental, porque mejorará la vida de las y los obreros de la construcción, porque es una disputa que responde al presente, pero se proyecta como un elemento central para el futuro, se trata nada más y nada menos que de la organización del trabajo, algo que las patronales quieren mantener como su feudo cerrado e inexpugnable, se trata de la libertad, se trata de cómo se distribuyen los frutos de los avances tecnológicos, si implican mejora en la calidad de vida de las y los trabajadores o solamente más ganancias para el capital.
Todo eso implican las dos movilizaciones obreras que se desarrollaron esta semana. Y hay un elemento que las une. Para que un proceso de transformación social avance se necesita claridad programática, firmeza estratégica y flexibilidad táctica. Se necesita unidad política y social. Pero también se necesita organización y movilización, protagonismo popular en la calle.
Las y los trabajadores organizados volvieron a demostrar esta semana su capacidad de propuesta, de organización, de lucha y de conquistar avances, parciales y generales.
Es una contribución a todo el proceso de cambios. La movilización popular no solo no es un problema y no debe ser visto como tal, es un componente imprescindible de la acumulación de fuerzas y del avance de la perspectiva popular.
A 60 años de la concreción de su unidad en una central única y de la fundación de la CNT, las y los trabajadores uruguayos honran su historia ocupando su lugar, con unidad, con movilización y con su capacidad de conquistar avances, para sí y para todo nuestro pueblo.





















