“Humanidad responsable”: un informe que elude las causas del cambio climático

Por Rolando Arbesún
Se ha dado a conocer el Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
Realizado por expertos/as en ciencia climática y por mandato de Naciones Unidas, el documento afirma que estamos en un momento decisivo para la humanidad.
El documento señala el aumento de las emisiones, la deforestación y la presencia de fenómenos atmosféricos de carácter extremo, así como una disminución en el “presupuesto de carbono” posible de ser emitido.
Este Sexto Informe del IPCC hace especial hincapié en los análisis acerca de los cambios bruscos que acontecen, por ejemplo, en la circulación del océano y su irreversibilidad.
Analiza, además, el papel de los contaminantes de vida corta, como la de las llamadas partículas (PM2,5) que proceden de las emisiones de los vehículos que utilizan diésel en las ciudades.
Estamos en un momento decisivo, enfatiza el documento de los expertos de Naciones Unidas, quienes reconocen los avances alcanzados con el desarrollo de la energía solar y eólica como fuentes más económicas de producción eléctrica, a partir de las cuales se estaría desestabilizando el sistema energético convencional de combustibles fósiles, produciendo con ello un lento “despertar” del interés de estas energías en el sector financiero.
A partir del aumento de las demandas y sentencias judiciales sobre cuestiones climáticas, que abarcan a 38 países, se han abierto nuevos caminos legales, así como, el auge de investigaciones y nuevas formas de comprender y exigir el cuidado del medioambiente.
Lo que no se menciona por su nombre, es cómo el modelo de desarrollo capitalista ejecutado desde hace décadas por Estados Unidos y la Unión Europea, es el que nos conduce a esta barbarie.
No puede comprenderse el cambio climático sin integrar al análisis, la forma en que se producen las actuales contaminaciones y cómo estas están ligadas a una forma de concebir el desarrollo y la vida cotidiana, que encuentran en la depredación del entorno uno de sus ejes principales.
En sus afectaciones se reproducen las mismas lógicas de las desigualdades, aunque no más sea porque se sabe que no se provoca el mismo destrozo medioambiental en una ciudad que en otra.
Aunque la responsabilidad de los Estados Unidos no es mencionada directamente en el Informe, no puede desconocerse que este abandonó sin reparo alguno cualquier compromiso climático y valga como ejemplo los incumplimientos en sus “compromisos” para recortar las emisiones que, a la larga, no fueron más que “papel mojado”.
No es la humanidad la responsable, es el modo en que se produce y en esto no se puede decir “gre gre”, para decir Gregorio.
O, dicho de otra forma: “es la economía, imbécil”.

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